Managua celebró aniversario de la Virgen de Cuapa

Marianela Porras R.
Trinchera de la Noticia

El 32 aniversario de la primera aparición de la Virgen de Cuapa en el municipio de Chontales, también fue celebrada ayer por la arquidiócesis de Managua y los Centinelas de la Virgen de Cuapa con una procesión en su honor.

Esta celebración se inició con una misa oficiada en la capilla del Colegio Cristo Rey por el sacerdote Edgar Estrada. A continuación la imagen de la virgen fue llevada en una procesión acompañada con música, cantos, bombas y la compañía de feligreses de la comunidad católica de Managua.

El festejo católico concluyó en la catedral metropolitana de Managua, en la que se ofició una segunda misa oficiada por Monseñor Miguel Mantica, vicario de la pastoral de la Arquidiócesis de Managua, y a la que asistieron algunos feligreses que dieron testimonio de milagros hechos por la Virgen de Cuapa.

El recorrido de la peregrinación comenzó en la capilla del Colegio Cristo Rey, pasando por la rotonda Santo Domingo y enrumbando a la catedral metropolitana de Managua.

“La bendita Virgen de Cuapa es una advocación mariana de la Iglesia Católica venerada entre los fieles católicos nicaragüenses, es por eso que Managua se unió a esta celebración del 32 aniversario de aparición de la virgen, ya que no todos los capitalinos pueden a asistir al municipio donde fue encontrada la imagen, por motivos económicos, de salud o tiempo,” explicó el sacerdote Edgar Estrada.

Según la historia la primera aparición ocurrió el ocho de mayo de 1980. En el corazón de Bernardo se experimentaron sensaciones que él no podía entender, así que decidió irse a pescar al río para disiparse un poco.

Camino de regreso con su pesca, se recostó a un árbol a rezar. A las tres de la tarde vio un relámpago y sin saber de dónde venía, caminó unos seis pasos y vio otro relámpago, entonces empezó a ver la imagen de la Virgen de la Purísima Inmaculada Concepción. Él pensaba que le estaban jugando una broma y, aunque tenía asombro de lo que veía, no decía nada, hasta que en uno de los movimientos de la Señora, que es como le llama Bernardo, la Virgen con los rayos que salían de sus manos dieron en el pecho de Bernardo; y es entonces que Él se atreve a preguntarle: “¿quién es usted?”, a lo que ella respondió con dulzura: “Vengo del cielo, soy la madre de Jesús”.

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