Colombia en “rebeldía” ante fallo de La Haya

El gobierno de Colombia se ha adelantado a decir, con palabras menos directas, que seguirá siendo la dueña de San Andrés, Providencia, y aguas adyacentes porque le asiste un derecho histórico, pese a que en pocos meses el litigio será resuelto por la Corte Internacional de Justicia de La Haya.

El presidente colombiano Juan Manuel Santos visitó la isla Mayor Bolívar para ratificar que no cederán ante la decisión del tribunal mundial.

El sudamericano sostuvo que “esta zona es nuestra, lo ha sido históricamente y lo continuará siendo”. Santos presentó en la visita un informe sobre la situación política y social de San Andrés, señalando “que los homicidios se han reducido a la mitad y el narcotráfico ha combatido con mayor con eficacia y contundencia”.

“Vine por primera vez cuando estaba en la Marina, vinimos en el año 67; luego vine como Ministro de Defensa y hoy como Presidente de la República. En todas las ocasiones a ejercer soberanía sobre estas islas”, reiteró el Jefe de Estado.

Agregó que la soberanía de Colombia sobre las islas es de vieja data. Reveló que en 1911 se estableció la Capitanía del Puerto en San Andrés, en 1917 llegó la Infantería de Marina y en 1972 se establecieron los puestos de Infantería de Marina en seis de las islas menores del archipiélago, tomando así total posesión.

“Desde entonces, se ha venido ejerciendo esa soberanía a lo largo y ancho de este territorio colombiano”, concluyó el Presidente Santos.

El juicio pronto terminará

La Corte Internacional de Justicia de La Haya deberá definir el litigio entre Colombia y Nicaragua por territorios y áreas en el mar Caribe.

Ese tribunal deberá discernir la soberanía de unos 50.000 kilómetros cuadrados en el Caribe, que incluyen islas y cayos que en su mayor parte constituyen actualmente el departamento colombiano de San Andrés, Providencia y Santa Catalina.

Sonora respuesta de empresario a Callahan

El empresario César Zamora Hinojos, vicepresidente de AACLA, respondió el viernes pasado al ex embajador de Estados Unidos, Robert J. Callahan, quien llamó a la administración de Barack a Obama a no dar, este año, el waiver de la propiedad a Nicaragua.

“En el amor como en la política todo es “timing”, le dice Zamora a Callahan, a quien le señala “un error de forma y dos de fondo” en su artículo patrocinado por Heritage Fundation.

“El de forma, le dice, mientras le recuerda “que en la diplomacia la forma es el fondo”, pareciera que el ex embajador “la trae con la Administración Obama a la cual no le perdona que lo haya retirado del servicio exterior antes de lo que él esperaba”.

“El ex embajador nos confirma, que su principal rédito es golpear a Obama mas que golpear a Daniel Ortega”, anota el empresario, quien promovió junto a AMCHAM, un foro en Washington para abogar por el waiver.

“Los ex embajadores de los EEUU tienen una regla no escrita de obtenerse de hablar del país donde sirvieron por un tiempo prudencial. El ex embajador no llevaba un mes fuera de Managua y repentinamente se convirtió en una versión moderna del Príncipe Valiente con sus declaraciones”, subraya.

Zamora advierte que “estas declaraciones no nos deberían sorprender” porque Callahan da la impresión de que “solo él puede beber del santo cáliz” y que “el único que ha quedado mal es él con su ex institución y eso es su problema”.

El empresario fue más allá señalando lo “contraproducente que es hablar de instituciones y limpiarse con ellas” porque “para Bob pareciera que París vale una Institución”.

En cuanto al primer error de fondo, el empresario César Zamora Hinojos dice que “nadie puede reprocharle que hable (Callahan) de derechos humanos, gobierno autoritario, corrupción, fraude, transparencia y democracia representativa y hasta de unidad en la oposición. El problema es cuando él fue embajador estos temas nunca fueron su prioridad. En mi opinión, su trabajo como embajador dejó mucho que desear. Fue un embajador con un centralismo desordenado, En Managua vivía con miedo que lo expulsaran. Ese era su eje para actuar y para hacer su tarea”.

El otro error, según Zamora

El “segundo error de fondo” es que “su análisis de Nicaragua está lleno de medias verdades, carece de rigor conceptual y sí, una enmarañada afición por la subjetividad. No le interesa Nicaragua, ni los nicaragüenses. Su ego es primero, sus obsesiones propias las tenemos que pagar todos. No quiere que a su alrededor crezca el pasto”.

Agrega que el ex embajador “está buscando chamba y quiere ser embajador en una futura administración republicana” ya que “Robert Cahallan, está pasando a la historia como el peor ex embajador de los EEUU que ha pasado por Nicaragua, aunque en honor a la verdad, Nicaragua nunca paso por la nueva versión del Príncipe Valiente”.

Concluye con “una aclaración para el ex embajador: es fácil destruir y difícil construir. No vamos a renunciar a la idea de una Nicaragua democrática y con equidad. Tenemos intenciones que pueden ser buenas para unos y malas para otros…todo puede ser subjetivo. Para construir habrá que abrir una vía franca y eficaz para llegar a acuerdos duraderos. El papel de los EEUU y la comunidad internacional hoy en Nicaragua debe ser de puente para que se llegue a concretar estos acuerdos. Por ello es que creo que lo mejor para Nicaragua y Los Estados Unidos es que se otorgue la dispensa”.

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