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Los múltiples oficios en la vieja Managua

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Bosco León Báez
Especial de La Calle
para Trinchera de la Noticia

En la recordada y querida Managua, en todos los barrios la mayor parte de sus pobladores tenían un oficio, el cual ejercían casi siempre para su comunidad.

Queriendo traer a nuestros lectores los recuerdos de esa Managua, LA CALLE entrevistó a don Julio Alvarado, quien a sus 75 años aún añora su barrio. Don Julio, de oficio tapicero, pero que ya no labora por su edad, nos relata que en su barrio Candelaria vivían personas de todos los oficios.

Enrique «El Ñatón» Rodríguez ejercía como soldador. Pero no era el que construye verjas y portones, no. Él salía de su casa muy de mañana jalando un pequeño carretón de madera en donde cargaba sus herramientas, un bote de pintura con un agujero en la parte de abajo y lleno de carbón encendido, el punzón con una punta en forma de trompo, el cual metía dentro del bote para calentarlo y soldar con este desaparecido instrumento, el estaño. Tenazas, lijas, tornillos y martillo eran parte importante del instrumental.

“El Ñatón” pregonaba: ¡Va a soldar, soldar! Las personas sacaban sus porras y pailas que tenían agujeros y el insigne soldador las dejaba como nuevas.

El pintor de cielos rasos

Ernesto Escobar, alias «Cara de León» era el ciudadano que pintaba la caña de castilla que servía de cielo raso a las casas de adobe. Estas viviendas tenían la peculiaridad de tener el techo muy alto, por esa razón «Cara de León» cargaba un hisopo con una vara larga para poder alcanzar la caña y pintarla con cal.

Luis Espinoza “El Bobo”, era el “utility” del barrio. Sabía de electricidad, fontanería, carpintería y albañilería. Doña Nanda era la fabricante de las mejores tortillas de toda Managua, según don Julio, quien afirma que una tortilla de a chelín era tan grande como un “long play”.

El antebrazo derecho de esta señora estaba cubierto por un enorme lunar de pelo, pero las viejas «beatas» del barrio decían que era castigo de Dios, ya que la Nanda había golpeado a su madre y el Altísimo la castigó de esa manera. Pero eso no era cierto. Lo que pasaba es que la Nanda era soltera y se tomaba sus traguitos, por eso hablaban mal de ella, confirma don Julio.

“La Chona” del molino y el irresponsable “Caporal”

Doña Asunción era la dueña del molino del barrio. A las 4 de la mañana “La Chona” encendía el molino despertando a todo el barrio. Luego se instalaba en una gran mesa a fabricar tiste y pozol.

“Caporal” era el apodo de Armando Torres, el sastre del barrio. Darle a hacer un pantalón a este sastre era como tirar una moneda al aire, ya que cuando la “rompía” pasaba hasta tres meses bebiendo guaro y la tela quedaba guardada en su casa.

En una ocasión llegó un cliente a darle hacer el pantalón y la camisa que utilizaría en su casamiento civil. Dos días después el “Caporal” la «desguapó” y el novio tuvo que comprar por fuerza la mudada de su casamiento.

Un migrante que no pudo llegar a la “USA”

Carlos «Espolita»Barragán era un colombiano que desde muy joven se instaló en el barrio. Según él, llegó al país de tránsito ya que su meta era Norteamérica. Al cabo de unos seis meses “Espolita” andaba de “bazuquero” y se ganaba la vida cantando y lustrando en el parque Candelaria. Por las tardes era el “cachimber boy” de los vecinos.

Cabe mencionar, afirma don Julio, que en mi barrio no había ladrones, podían ser “bazuqueros” y vagos pero no ladrones, ni parecido a lo que es hoy Managua.

Mirá me dice don Julio, podríamos pasar varios días describiendo a cada uno de los personajes de mi barrio, había abogados, periodistas, controlistas, médicos, en fin, había de todo, era alegrísimo. No te olvidés, me recalcó, de poner que todos los que hemos mencionado ya están en la casa del Señor, por esa razón hay que hacerlo con mucho respeto.

Falleció en un concurso de tragos

Solo “Espolita” murió en su ley, ya que para una Navidad hicimos en la cantina de “Chicho” un concurso, Quién se tomara más vasos ochavados de guaro lija se ganaría 50 pesos. “Espolita” se ahogó en el tercer vaso.

Así era Managua. Sencilla y pura como sus habitantes, en cada barrio habitaban personas como los del barrio de don Julio, trabajadores, borrachitos, pero sobre todo honrados.

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