La historia se confiesa en una silla de barbero

Por Alí Benito del Castillo
Especial de La Calle para
Trinchera de la Noticia

De esclavos habilidosos en Grecia y la Roma antigua, pasaron a los tiempos modernos a ser obreros por cuenta propia relacionados en muchos casos íntimamente con la historia. Es el caso de don Luis Morales, de 75 años de edad, 55 de los cuales ha dedicado a ser barbero.

La vida de don Luis tiene ribetes de leyenda. Se codeó con lo más conspicuo de la dictadura somocista, con altos jerarcas de la Iglesia Católica, comandantes sandinistas y encumbrados funcionarios públicos de diversas administraciones, hasta llegar a ser el barbero oficial del dictador Anastasio Somoza Debayle.

Pero no fue fácil el ascenso para este hombre actualmente en plena tercera edad, que empezó a forjarse como carpintero desde los 8 años, debido a que su mamá había sido abandonada con tres retoños a cuestas y la pobreza se encargó de despejarle el camino y convencerla de que para sobrevivir, sus hijos tenían que aprender algún oficio.

De carpintero a aspirante a barbero

Cuando tenía 15 años era ya todo un consumado tallador y ebanista, debido a que el instinto materno la llevó a buscarle una carpintería muy famosa para que ahí aprendiera el quehacer con la madera. Se fue entonces a la capital a trabajar a los talleres “Palermo”, de José Dávila Somarriba, donde le enseñaron a laborar con máquinas.

Tres años después, ya con 18 “abriles”, regresó a su natal Granada llevándole a su mamá la nueva de que no quería seguir entre tornos, sierras y formones y que había decidido ser barbero. Fue cuestión de decirlo y hacerlo.

“Un día andaba en la calle, cuando vi pasar a un señor con su maletín. Lo quedé viendo y lo seguí, cuando vi que se metía a una barbería, le pregunté: “¿Usted es barbero”?, y me respondió que sí, y me preguntó si me iba a cortar el pelo, a lo que le respondí que sí, pero también le dije que si podía enseñarme a cortar pelo, y me contestó que necesitaba a un ‘perico’ -así se le llamaba antes a los aprendices-, que le ayudara a limpiar la sala del negocio. Ahí empecé a aprender el oficio. Después de un año me fui para Managua y me coloqué con ‘Mincho’ González en el Gran Hotel, hasta el terremoto del 72”, recuerda.

Su arribo al Gran Hotel

Y agrega: “Eran los tiempos en que las madres le decían a uno: ¿para qué vas a estudiar?, mejor andá a aprender un oficio que eso es lo que te va a dar para que seas alguien, un hombre. Ahora recuerdo las palabras de mi madre, porque hoy en día no vale la pena ser abogado, no vale la pena ser médico, no vale la pena ser ingeniero, porque ahí los veo taxeando, mientras que con este oficio la cosa cambia”, precisa sin ocultar su orgullo.

Llegó en 1959, a la edad de 20 años. al Gran Hotel. Habían diez barberos con el dueño Benjamín González, a quien le decían “Mincho” González, el barbero del general Anastasio Somoza García, quien era oriundo de San Marcos y eran grandes amigos porque Mincho González era de Carazo también, por eso había un gran relación.

“Por eso le puso la barbería en el Gran Hotel, que no era a cualquiera que se la iba a poner en un hotel, mucho menos en un hotel de cinco estrellas de esa época”, señala.

Terremoto lo hizo migrar

Estuvo en el Gran Hotel hasta el terremoto de 1972, ya tenía más de 30 años, estaba casado y tenía a una familia por quien mirar.

“Después del desastre me fui para Granada, donde tenía a mis padres. Ahí estuve un año, porque una parte del comercio de Managua se había ido para Masaya, pero la mayor parte para Granada. Cuando llegué, al siguiente día ya estaba trabajando, pues el terremoto fue un sábado 23 de diciembre, y el domingo 24 ya estaba trabajando. Llegué con mi familia a Granada, porque mi casa en Managua estaba terremoteada, menos mal que no hubo pérdidas humanas.

“Un año después me regresé a Managua, buscando los mismos horizontes que tenía programados cuando llegué por primera vez, los que no había logrado. Estaba un poco más madura y me dije: ‘voy a dejar de andar jodiendo, voy a poner mi propia barbería’”.

El local cerca de la UCA

El resultado de aquellas reflexiones fue la apertura en 1977 de la barbería “El Caballero”, ubicada cerca de donde está actualmente Hispamer, en el costado este de la UCA. Ahí estuvo hasta 1998 y después se trasladó con el mismo nombre al local que queda de Plaza El Sol, dos cuadras al sur, media arriba. Lleva ya 14 años en dicho lugar.

“Por mis manos pasaron las cabezas de muchos generales, coroneles y ministros, comenzando con Alesio Gutiérrez; el general Gustavo Montiel; el General Florencio Mendoza; Guillermo Noguera y el general Medal”, rememora.

El asesinato de un colega que llegó a diputado

También recuerda que en mayo de 1979, fue asesinado el entonces barbero de Anastasio Somoza Debayle, Guillermo Álvarez, a quien el dictador había hecho diputado suplente del sector obrero por parte del Partido Liberal Nacionalista.

Según una nota publicada entonces por el diario El País, de España, Álvarez fue baleado en Managua por elementos que se identificaron como miembros del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN). “También fue barbero del fallecido ex presidente Luis A. Somoza y del también fallecido presidente, doctor René Schick Gutiérrez”, indicó el rotativo.

“Por favor, no me hagan diputado”

Tras ese trágico percance, Mincho González delegó a don Luis para que supliera al fenecido as de las tijeras. Fue el general Gustavo Montiel quien le contó que habían abatido a balazos a su colega, y nuestro entrevistado no pudo menos que pensar: “Voy a ser el próximo”.

De todas maneras le sobraban arrestos y buen humor, ya que aceptó el reto de cortarle el pelo y las barbas al dictador con una condición: “Por favor, no me hagan diputado”. Fue barbero de “Tachito” hasta el mismo instante en que éste huyó de Nicaragua, el 17 de julio de 1979.

Desmiente anécdota con Somoza García

Don Luis Morales es depositario de muchas anécdotas, una de ellas tuvo que ver con Mincho González, de quien durante muchos años se dijo que Somoza García, el fundador de la dinastía lo había mandado a matar por una broma pesada que le dio una vez que lo estaba rasurando y al pasarle la navaja por el cuello, le habría dicho: “Te tengo en mis mano”.

“Eso nunca ocurrió, Mincho nunca le dio semejante broma, todo es mentira, don Mincho murió de viejo”, sostiene.

También nos contó que a Guillermo Álvarez, el presidente René Schick lo llevó a una gira internacional de dos meses por el Medio Oriente. Su sino trágico lo llevó después a ser el “fígaro” de Anastasio Somoza Debayle, quien llegó a apreciarlo tanto que lo hizo diputado, lo que le costó la vida.

Peluquero del cardenal Obando y Bravo

“Por mis manos pasaron las cabezas de muchos generales, coroneles y ministros, comenzando con Alesio Gutiérrez; el general Gustavo Montiel; el general Florencio Mendoza, Guillermo Noguera y el general Medal”, agrega.

“A partir de 1980 he rasurado a muchas personalidades como a Mario Pérez Cassar; Ramón Vindel; al Cardenal Obando le corté el pelo por espacio de 40 años desde cuando era el arzobispo de Managua, ahora ya no, porque yo no puedo ir hasta donde está, ni él ya puede venir, me imagino por la edad avanzada que ambos tenemos.

“También a magistrados como al doctor Francisco Rosales; a José Evenor Taboada, presidente del Banco Central en el tiempo de Doña Violeta. Todavía vienen a que les corte el pelo don Enrique y Roberto Zamora, Carlos Briceño, Emilio Pereira, ex ministro de Finanzas de Doña Violeta, y el Dr. Néstor Avendaño.

Su silla es su confesionario

“Esta silla que ves ahí, es el confesionario de todo el que viene a rasurarse, aquí han venido muchos a contar sus penas y sus glorias, tanto en el pasado como en el presente”, dice don Luis.

“Algo que me llena de orgullo es que nunca tuve regalías ni prebendas de nadie, porque le corté el pelo a generales y ministros, nunca les pedí nada, todo lo que tengo me cuesta, porque me gusta ganarme lo que tengo con el sudor de mi frente. Nunca fui detenido por nada porque no me encontraron nada, ni un pelo”, termina diciendo don Luis, todo un caballero.

Un comentario sobre “La historia se confiesa en una silla de barbero

  • el 13/12/2012 a las 1:46 pm
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    Excelente La Calle y Trinchera. Viva el PLC!!!

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