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Las noches de bohemia de la Managua ingenua de los años 70

Primera parte

Por Fladia Johnson
Trinchera de la Noticia

Danilo Aguirre Solís es un managua de cepa. Periodista, narrador, cantante de tangos y bohemio. Con el ex director de El Nuevo Diario, ex jefe de redacción del diario La Prensa, hoy retirado del ajetreo cotidiano, haremos un recorrido por la Managua de 1972 y sus noches de bohemia.

La Managua que no volvió a ser lo que era, una ciudad ingenua, menos ruidosa y desordenada que la de ahora.

Aguirre Solís fue parte de la vida política y social de esa década y una figura necesaria para reconocer los pasos nocturnos de la noche capitalina.

¿Cómo era una típica noche de bohemia en 1972?

Aguirre Solís: Managua, con relación a Centroamérica, estaba a la saga en cuanto a recreaciones nocturnas. Sin embargo, para la navidad del 72 ya había una expansión de la ciudad. Managua tenía el Gran Hotel y el Lido Palace que podían llamarse hoteles de tres estrellas en esa época. Para 1972 ya teníamos al Balmoral y el Intercontinental, cada uno de ellos con su propia discoteca, su propio lugar con diversiones.

Estaba La Guaca que había adquirido alguna importancia en el centro de Managua.

La belleza de Managua era que podías hacerla caminando, te podías venir desde el Intercontinental hasta el lago sobre la Avenida Roosevelt, y llegabas al Plaza, por ejemplo, que era un pequeño night club hecho con un gran techo, una losa de forma inclinada sobre la edificación, un poco al estilo de Brasilia, que fue fatal ya que con el sismo cayó sobre los asistentes. Sólo se salvaron los que estaban en la parte gruesa del night cub, ubicado exactamente en el Parque Central muy cerca del kiosco.

Habían otros como el Adlon Club, con una larga tradición, que la simbolizaba su pianista y dueño, Charlie Robb. Teníamos un lugar de espectáculos La Cave, con licores, bailes y espectáculos. También había shows en el Versalles que había sido remodelado, ubicado en el parque Las Piedrecitas, que no tenía espectáculos. Es decir la ciudad comenzaba a tener una vida nocturna y una bohemia. La particularidad era la podías andar toda a pie, con seguridad.

En la calle 15 de septiembre habían hecho un hotelito que cayó de rodillas con el terremoto, los pisos de arriba cayeron sobre los pisos de abajo, era bastante moderno y que también tenía su bar y un lugar para espectáculos nocturnos.

Era una bohemia que se había puesto los pantalones largos para 1972.

En lo tradicional estaba el Ronrón Club, muy famoso porque estaba frente al Estadio Nacional y el Cuerpo de Bomberos, un lugar con bastante acogida, y que estaba en su furor a media noche.

Vos te podés imaginar un viernes 22 de diciembre amanecer el 23, a las 12 y 30, estaba todo el esplendor de una bohemia feliz, en una navidad que iba a estar rodeada de toda la festividad pero que se convirtió en una tragedia colosal.

Para completarte más o menos un examen de Managua ya no sólo relativo a los night club y a los centros de recreación, habían unos restaurantes que con menú internacionales.

En el Intercontinental habían dos restaurantes; también estaba el Coliseo con una excelente oferta de comidas Italianas; el Rincón Español (de la actual CST media abajo) que sigue allí cerca de los Bomberos y que por cierto, se murió su dueño, Julio Tirado. Allí se come una excelente comida y vinos españoles.

Para 1972, además del Coliseo y el Rincón Español, estaban comenzando los restaurantes de carne, de churrascos, a la Argentina. Los Ranchos que ya había inaugurado un pequeño lugarcito donde podías tomar un trago previo con música, generalmente de la época gloriosa, como el bolero, tangos, que se llamaba el Farolito, dentro de Los Ranchos, ya eso le daba a Managua un contorno muy especial a su vida nocturna.

¿Cómo era una típica noche de bohemia?

Era alegre. La bohemia se reducía a tragos, espectáculos, bailes. Para la época de diciembre las empresas, los compañeros de trabajo, hacían sus fiestas de fin de año. Y ese día, el 23 de diciembre, estoy seguro que se estaban celebrando no menos de 30 despedidas de años.

Fiestas de navidad acompañadas de intercambios de regalos y de esas cosas que vuelven festiva a la navidad. Pero lo que era la bohemia corriente eran tragos, danzas, bailes, mujeres, porque vos ibas con tu pareja, o te encontrabas una pareja en los night club. Eso era más o menos el entorno recreativo y la particularidad de Managua la que uno podía recorrer a pie sin necesidad de transportarse.

¿Habla de los otros restaurantes?

Además de los night club, la gente de mediana condición social, clase media o media baja incluso, visitaban los restaurantes chinos. Estos eran muy visitados para tomar cervezas, comer chop suey, y además los chinitos podían hacer comida nacional muy sabrosa. Teníamos al Cantón, el Shangai, La Mascota, el Dragón de Oro, creo que algunos sobreviven en las regiones del mercado, El Mandarín. Un poquito más arriba, en los sábados cerveceros, había dos modos de disfrutarlo.

La Cervecería Nacional tenía distribuidos en Managua unos salones deliciosos en los que servían cervezas crudas de sifón en unos vasos especiales. La mayoría de estos lugares se especializaban en tener bocas propias. En un lugar servían chacalines o conchas negras, que eran privativas de algunas cantinas como el Nilo Blanco.

La combinación marisco-cerveza, y sobre todo de cerveza cruda de sifón, era una excelente alternativa para las clases media-media y media-baja.

Había un lugar donde también se consumía cerveza, sobre todos los sábados, cualquier día se podía tomar pero los sábados se abarrotaba: El Gambrinus, que tenía una cerveza hecha aquí en Nicaragua, no por la compañía cervecera sino por los cerveceros de los señores Delgados, que eran los dueños.

El Gambrinus era un restaurante de categoría, absolutamente cervecero, los sábados se servían la cerveza en unos stein riquísimos de cerveza cruda. Tenían dos platillos para acompañarla: un plato de titiles al jerez y una hoja secas, riquísima, al estilo español, las dos bocas excepcionales del Gambrinus.

El Patio también era de Edmundo Delgado y su hermano (quedaba cerca de la tienda Tina Lugo), uno era funcionario de Somoza y el otro ministro, así como el hotel Nicaragua que había nacido poco antes del terremoto.

Este hotel que entraba en la categoría de la expansión de Managua quedaba en el radio central.

Mañana: El presidente René Shick y los recuerdos de la alegre noche de Managua.

Un comentario sobre: Las noches de bohemia de la Managua ingenua de los años 70

  1. Juan Alvarez Nicoya dice:

    Excelente Danilo!. Complementastes mis recuerdos con detalles que en otros reportajes no los habia recordado como la disco El Farolito en los Ranchos. Que bueno seria juntar estos reportajes y publicar un libro con todos estos testimonios que a lo largo de todo este mes de Diciembre se publican en los principales periodicos de Managua.

    Salud! estimado Danilo.

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