“Tengo a Managua en la retina de los ojos”

Ultima parte

Por Fladia Johnson
Trinchera de la Noticia

“Yo casi tengo a toda esa Managua en la retina de los ojos”, afirma el periodista Danilo Aguirre Solís quien nos cuenta en esta segunda y última parte sobre los clubes para ricos, los sitios frecuentados por los periodistas, poetas e intelectuales en la vieja Managua que fue destruida el 23 de diciembre de 1972.

¿Qué tipo de personas se juntaban en las noches de bohemia? ¿Periodistas, poetas, empresarios?

Aguirre Solís: Pues no era muy común eso. Es decir los empresarios han sido gente muy encerrada, gente que generalmente tenía sus recepciones en los clubes típicamente conservadores, como el club Managua que quedaba en la Plaza de la República, el Plaza, que era nuevo, sicodélico, con su gran losa oblicua como techo.

El club Managua era de origen conservador, muy selectivo. Sin embargo, hicieron un anexo, en la parte trasera del club, donde estaba el barrio La Bolsa, había una cuadra que la cruzaba un pequeño puente. El anexo al club social lo alquilaban para recepciones de sectores medios que podían pagarlo, digamos como para que no contaminara el edificio central que estaba destinado para fiestas selectivas de las clases altas del país.

Los empresarios tenían el Club Terraza, estaban en el Edificio Pellas, en el centro de Managua, ya existía el Country Club, que en los años 80 se llamó “César Augusto Silva”.

Los Somoza y la vida social

Aguirre Solís: Somoza, para el día del terremoto, estaba en Masaya en la casa de su amigo Cornelio Hueck, un hombre que tuvo mucho poder por Somoza (fue el casamiento de la hija de Hueck). Hueck fue el artífice del último pacto que le permitió la reelección a Somoza Debayle. En los días posteriores a la revolución de 1979 fue fusilado en Tola. Ya había caído en desgracia con Somoza y estaba refugiado en una finca en ese lugar.

Allí estuvo Somoza casi hasta la media noche, llegó a su casa del Retiro a la media noche, cuando recién había terminado el terremoto.

Los hijos de Somoza, lógicamente por la gran cautela con que tenían que comportarse, generalmente se divertían en el exterior, no se les miraba. Incluso los hijos de Luis Somoza se les miraba un poco más abierto en ese sentido, exceptuando la vez que se les miraba en lugares no santos como el Charco de los patos, en el barrio Cristo el Rosario de Managua.

La verdad es que era gente muy recatada, las figura del gobierno no destacaban en la bohemia, eran muy pocos, exceptuando ministros jóvenes que no sentían que su seguridad peligraba o eran dados a la bohemia.

Cafetería La India

Aguirre Solís: Había un lugar en Managua que se llamó Cafetería La India, eso quedaba muy cerca del Palacio de Comunicaciones, allí está ahora una enorme mole de cemento muy bonita por cierto, ahora medio olvidada.

En el Palacio de Comunicaciones se casó Anastasio Somoza y Hope Portocarrero, que quedaba bajando un poco hacia el Cine González. Antes de llegar estaba Cafetería La India, al que concurrían los poetas, los intelectuales. Entre café y tragos ocurrían las discusiones literarias, desde la mañana hasta por la noche. Era un lugar de citas de los poetas, de los intelectuales, de la gente relacionada con la literatura. Si le preguntás a estas alturas a cualquiera de los sobrevivientes, inmediatamente todos dicen Cafetería La India. Allí también llegábamos los periodistas, porque eso de la literatura y de la poesía y de la cultura en general también ha envuelto a los periodistas.

También un vuelo más alto, hablando de la bohemia, cuando nos citábamos en las famosas cantinas de Managua de la época como el Almendares. Nosotros habíamos formado un buen núcleo de los que trabajábamos en La Prensa, que por cierto nos pasamos tomando toda la noche desde la semana anterior del terremoto, y siguieron en la misma semana del terremoto. Yo no los pude acompañar el día del terremoto.

Del grupo de la Prensa, de los periodistas de la época, estaban Hermógenes Balladares, Luis Hernández Bustamante, Francisco Chávez Espinoza, Manuel Salazar, Filadelfo Alemán, William Ramírez, a veces por que no era un gran tomador.

¿El ex presidente René Shick participaba de esas noches de bohemia?

Aguirre Solís: No exactamente, pues si era alcohólico y él pasaba muchas penurias por su vida alcohólica. Cuando llegó a la presidencia solo tuvo dos recaídas, una que dice que tuvo antes de tomar posesión, producto de una confrontación en el partido somocista. Un sector de los convencionales que preferían al doctor Julio Quintana (ex canciller por muchos años de Somoza) dicen que lo hicieron beber antes de la toma de posesión. René tuvo una gran borrachera que dice la tuvo por una relación familiar.

Lo que si te puedo decir es que el Dr. Shick iba a jugar naipes al Club Social de Managua, con algunas figuras propias del club, con personalidades digamos de la clase alta del país. En esa época se decía que era un bebedor nato que perdió varios millones de córdobas jugando en el club Managua. Otros aseguran que cuando jugaba allí se hacía acompañar del ministro del Distrito Nacional, que así le llamaban al alcalde de Managua en esa época.

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¿Qué recuerda de la ciudad derrumbada por el sismo?

Danilo Aguirre Solís: Yo casi tengo a toda esa Managua en la retina de los ojos, porque cuando a mí me preguntan, por ejemplo, donde vivía yo, respondía en la séptima avenida noroeste, entre la cuarta y quinta calle número 503. El centro de Managua estaba rotulado.

Las cosas más características de la Managua vieja eran, entre otras, la avenida Roosevelt, la escalera eléctrica de Carlos Cardenal, la casa Pellas con sus edificios característicos.

Managua que estaba creciendo aglutinada de esa manera, en unas cuantas cuadras, es la Managua que uno tiene en la retina. Cuando a mí me preguntan por cualquier lugar de Managua, de esa antigua Managua, yo comienzo a decir, donde vivían los fulanos, donde vivían los sutanos, es decir la recuerdo con una gran vivencia como si la estuviera viendo ahora. Son imágenes fantasmales que viven nada más en la mente y en el corazón de uno, pero que uno siempre las recuerda. Yo recuerdo mi casa en el barrio San Sebastián, a mis vecinos, cualquier lugar de Managua, que te recuerde inmediatamente al contexto, al entorno en el que vivían las personas que allí radicaban.

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