En junio seremos más de 6 millones de nicaragüenses

  • Economista afirma que confusión de datos originados por instituciones del gobierno ponen en duda las cifras macreconómicas
  • ¿El PIB percápita es de 1,731 dólares o de 1,762 dólares anuales?
  • Dentro de un mes, de acuerdo con los informes más creíbles, los nicaragüenses seremos seis millones

Segunda y última parte

Xavier Reyes Alba/Trinchera de la Noticia

El economista Néstor Avendaño, director de la empresa consultora COPADES, lo explica con un ejemplo: ¿Cuál es el PIB percápita de los nicaragüenses? ¿Es de $1,731 dólares anuales en 2012 como lo fijó el ente estatal encargado de los censos, INIDE? ¿O es de $1,762 dólares que resulta de la proyección establecido antes por el gobierno?

Aunque pareciese mínima la diferencia de ambas cifras su significado para el país hace una gran diferencia en especial cuando Nicaragua presenta su propia radiografía. Esto tiene que ver con que si el gobierno sandinista ha tenido éxito o no, o de qué tamaño es, su anunciado triunfo contra la miseria.

Continuamos la entrevista con el doctor Néstor Avendaño.

Trinchera: La duda planteada por Usted en cuanto a la información básica del estado, ¿de qué manera se afectan los datos y cálculos en grandes temas sociales, por ejemplo?

Avendaño: Se afectan los datos nacionales en términos per cápita o por habitante. Por ejemplo, el Producto Interno Bruto (PIB) Per Cápita de 2012 con esa “jugarreta” del INIDE es igual a 1 mil 731 dólares, pero con el dato oficial resultante de la hipótesis media antes mencionada era igual a 1 mil 762
dólares, es decir, que el PIB per cápita o el Ingreso per cápita disminuyó 31 dólares en 2012. Este dato se utiliza para clasificar a los países como pobres, de ingreso medio y de ingreso alto, y Nicaragua tendería ser un país de ingreso medio bajo, pero más bajo de lo que realmente es, con el propósito, diría yo, de garantizar el establecimiento de una concesionalidad más preferente en la contratación de la nueva deuda pública externa.

Al “inflarse” el dato de la población sin datos intercensales también disminuyen el gasto social per cápita, el consumo per cápita de bienes y servicios -entre ellos los de alimentos y la cobertura de los servicios de energía eléctrica, agua potable y telecomunicaciones-, por lo cual el gobierno de Nicaragua no podría mostrar los avances reales que se logren en el programa de reducción de la pobreza.

Usar mejos los recursos

Simultáneamente, con ese dato “inflado” de la población se tergiversaría la tendencia de otros datos estratégicos nacionales, tales como una aparente disminución de la proporción de la población en pobreza extrema y de la proporción de la población en pobreza general, que estarían acompañadas del aumento de la proporción de la población no pobre, y también se reducirían la tasa de desempleo, el porcentaje de la población que padece hambre, la tasa de analfabetismo, la tasa de mortalidad materna, la tasa de incidencia del VIH/SIDA, la tasa de incidencia de la malaria, la tasa de prevalencia de la tuberculosis.

Entonces, los nicaragüenses tendríamos una paradoja social, porque observaríamos un notable avance de la estrategia de reducción de la pobreza y, simultáneamente, un menor gasto per cápita de la reducción de la pobreza; en otras palabras, los nicaragüenses lograríamos una mayor calidad del gasto público sin ninguna reforma estructural de dicho gasto, hoy caracterizado por una baja participación del gasto de inversión resultante del “sinceramiento” del gasto público efectuado en 2008.

Así, la jugarreta estadística del INIDE con el dato de la población de 2012, con el supuesto de que se continúe ejecutando en los próximos años, facilitaría el alcance de los Objetivos de la Cumbre del Milenio de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Por eso, sugiero al presidente de la República, Comandante Daniel Ortega, a que ponga orden en la dirección política y en la dirección técnica del INIDE.

Las IFI´s

Trinchera: ¿Qué deberían estar haciendo al respecto el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y el BID?

Avendaño: No sé. Tampoco sé lo que hace el Fondo Monetario Internacional (FMI). Una responsabilidad del FMI es velar por la calidad de la información económica y social del país, y esa responsabilidad recae principalmente en la persona que está a cargo de la Oficina del Representante Residente del FMI en Nicaragua.

Desde hace un poco más de tres años he criticado continuamente la falta de consistencia de la información macroeconómica que publica el BCN, pero se ha hecho muy poco en corregir algunas sorpresas macroeconómicas tales como la desacumulación de inventarios en precios corrientes y la acumulación de inventarios en precios constantes simultáneas en 2009, o el aumento de casi 5% del volumen de bienes consumidos por las familias a pesar que se observaba el deterioro del 3% del poder adquisitivo del salario medio anual pagado por las empresas en 2012.

Es por ello que en cierta ocasión afirmé que el Sr. Gabriel Di Bella se distinguió más como un relacionista público que como técnico en su cargo de Representante Residente del FMI en nuestro país, con más razón cuando él aseveró, estando aun en nuestro país, que el córdoba estaba subvaluado y muy cercano al equilibrio no obstante el grave déficit comercial externo de Nicaragua equivalente al 21% del PIB. Ojalá que el nuevo Representante Residente del FMI en Nicaragua, Sr. Juan Fernando Zalduendo cambie la imagen de dicha oficina, que está muy cercana a las del presidente y del gerente general del BCN.

¿Qué debe hacer por su parte INIDE para corregir este asunto?
Avendaño: El INIDE debe respetar las metodologías internacionales en el procesamiento de la información, con más razón cuando se dedica a revisar y pronosticar los datos socioeconómicos que están sobre su responsabilidad. Para ello, necesita corregir su dirección técnica y, con bastante seguridad, su dirección política.

De acuerdo con la ética profesional y con la responsabilidad que debe caracterizar a un servidor público, los funcionarios a cargo del INIDE no deberían presentar información muy cuestionable al presidente de la República y a los nicaragüenses.

Trinchera: La pregunta del millón: ¿Cuántos somos los nicaragüenses?
Avendaño: Tomando en cuenta las cifras oficiales del VIII Censo de Población y IV de Vivienda 2005, también criticado por el conocimiento público de la pérdida de 99 mil 600 boletas censales, casi el 5% del total de 2 millones de boletas, la población de Nicaragua en 2012 sería de 5.962,782 habitantes, y
en junio de 2013 se elevaría a 6.036,395 habitantes.

Dentro de casi 2 años se realizaría el IX Censo de Población y V de Vivienda 2015, ya que cada 10 años se hace este gran esfuerzo nacional. Esperemos sus resultados, porque el censo de 2005 también fue criticado.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *