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Trinchera en la Limosnería del Vaticano

*** Aquí se ordenan las bendiciones papales para la persona, la familia, para cumpleaños, bautizos…

*** Dependiendo del material y el tamaño cuesta entre 25 y 45 euros

*** Los ingresos de la Santa Sede son muchos y diversos

Por María Alicia Talavera
Enviada Especial
Trinchera de la Noticia

20140425_055017_resized_1El Vaticano. En una tiendita, relativamente pequeña dada la población 1,200 millones de católicos en el mundo, se ofrecen bendiciones papales a precios relativamente accesibles, modestos. Todo católico quisiera tener colgada en la pared al menos una bendición del Papa en la sala de su casa o en su oficina.

Aquí las venden dependiendo del tipo de material que desee, el tamaño y la forma. Lo que las hace iguales es el contenido. El mensaje es similar, es una bendición del Papa para la persona, las personas o la familia que la adquiere.

En la pared de la tienda atendida por monjas que responden a Monseñor Konrad Krajewski, el limosnero del Papa Francisco, caen de poquito en poquito, millones de euros que se convierten de inmediato en limosnas para ayudar a sostener a la iglesia católica mundial.

A la limosnería apostólica, como se le conoce a la tiendita, llegan de todas partes del mundo. Cientos de miles cada año y mucho más ahora que hay casi tres millones de peregrinos en la ciudad.

La relación de Monseñor Krajewski con el Papa Francisco es directa e intensa. El Limosnero contó que una vez el Papa Francisco le dijo: “Cuando alguien te llame excelencia pídele un tasa de cinco euros para los pobres”. Según publicaciones periodísticas, la Limosnería se remonta al siglo XIII.

Cada pergamino tiene un costo de entre 25 y 45 euros –según el gusto y el bolsillo de la persona. También hay bendiciones para matrimonios, bautismos, primera comunión, ordenación, mayoría de edad y hasta cumpleaños redondos.

Un comentario sobre: Trinchera en la Limosnería del Vaticano

  1. juancarlos dice:

    Yo no le llamaría tiendita y no estamos hablando de uno cuantos euros. El Vaticano es una institución billonaria y no ha dejado de favorecer a esos que se hacen pasar como parte de la iglesia. Ninguna autoridad del gobierno de Nicaragua y la iglesia católica, incluyendo al nuncio apostólico, el Cardenal Brenes y la Conferencia Episcopal, han querido esclarecer los robos de propiedades y donaciones que hizo Roberto Rivas auspiciado por el Cardenal Obando y Bravo. Y ahora sería una afrenta y burla al pobre pueblo de Nicaragua si el Papa Francisco se reuna con el Cardenal Miguel Obando y Bravo. Las palabras del Papa de combatir la corrupción serían una hipocrecía porque la iglesia católica de Nicaragua sigue sin investigar y acusar a Roberto Rivas por ladrón y al cardenal miguel obando y bravo por cómplice de estos robos. Esta falta de acciones son una burla de la iglesia a sus feligreses.

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