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Acusan a republicanos de politizar crisis de niños migrantes

  • Obispo de El Paso compara migración a EEUU con situación en Nicaragua

Washington

Legisladores demócratas acusaron a sus colegas republicanos de la Cámara de Representantes de politizar la crisis humanitaria por los niños migrantes sin acompañantes, a fin de culpar de manera injusta al presidente Barack Obama.

Durante una audiencia sobre la crisis en el Comité Judicial, el demócrata de más alto rango del panel, John Conyers, acusó a la oposición de llegar a la conclusión de que Obama es responsable del problema aún antes de conocer los hechos.

“Éstos son asuntos difíciles que no pueden explicarse y mucho menos resolverse con estas acusaciones simplistas y el reciclaje de frases politizadas. Estoy muy desalentado”, dijo Conyers.

La perspectiva de los demócratas surgió luego que el presidente del Comité Judicial, Bob Goodlatte convocó a la audiencia sobre la situación de los niños migrantes bajo el título: “Un desastre de la administración (Obama)”.

“El fracaso (de la administración Obama) por proteger nuestras fronteras, mitigar las amenazas a la seguridad nacional y hacer cumplir las leyes migratorias, socava la habilidad del Congreso de reformar nuestras leyes migratorias”, dijo Goodlatte.

Sin embargo Conyers y otros demócratas objetaron el título de la audiencia bajo el argumento de que culpa al presidente del problema aún antes de escuchar los testimonios de funcionarios y expertos. “No puedo estar más en desacuerdo con ese título”, dijo Conyers.

Durante la audiencia, el director adjunto de remociones de la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE), Tom Homan, reconoció que de los menores centroamericanos que han llegado a Estados Unidos sin acompañantes desde 2001, un 87 por ciento aún están en proceso migratorio.

Bajo una legislación de 2008 los menores procedentes de países distintos a México son puestos en libertad en espera de una audiencia migratoria donde tienen la oportunidad de presentar una posible solicitud de asilo.

En 2011 las autoridades migratorias repatriaron a alrededor de mil 800 menores de países distintos a México.

El obispo de la Diócesis de El Paso, Mark Seitz, sugirió que el éxodo de menores de Honduras o Guatemala no se puede explicar sólo para sacar provecho de las leyes de asilo de Estados Unidos, pues países vecinos como Nicaragua experimentan un influjo similar.

 Centroamérica debe  asumir su responsabilidad

Los gobiernos de los países centroamericanos deben asumir su responsabilidad en la crisis humana que viven los migrantes indocumentados, en vez de evadirla y tratar de resolver el tema con un enfoque de seguridad nacional que no prioriza el bienestar de las personas, afirmó Alejandro Solalinde, director del albergue Hermanos en el Camino.

Durante una serie de visitas que realizó ayer a las embajadas de Honduras, El Salvador, Guatemala y Nicaragua, con la compañía de migrantes de esos países, el sacerdote enfatizó que las autoridades de la región –incluidas las mexicanas– se han desempeñado como administradores de las familias más ricas, que han provocado el despojo y el desplazamiento forzoso de miles de personas.

Quiero recordarle a los tomadores de decisiones (de estos países) que son ellos los que tienen la responsabilidad de esto, que no pueden pasarse la bolita como si fuera una cuestión de seguridad, cuando no es así: estamos hablando de personas, manifestó Solalinde antes de ingresar a la embajada hondureña, donde se reunió con su titular, José Mariano Castillo Mercado, a quien le entregó una carta.

El cura subrayó que el presidente de aquel país, Juan Orlando Hernández, únicamente es el administrador de las seis familias que son dueñas de la mayor parte de la riqueza de ese gran latifundio que es Honduras, con el apoyo del arzobispo de Tegucigalpa, Óscar Rodríguez Madariaga, quien ha bendecido esta desigualdad.

En ese mismo sentido, consideró que Enrique Peña Nieto no es tampoco el presidente de México, sino un representante de los sectores pudientes y de los dueños del capital financiero mundial, y lamentó que el país haya abandonado su tradición hospitalaria para subordinarse a la política exterior de Estados Unidos.

Asimismo, Solalinde lamentó que el gobierno de Honduras acepte recibir a niños deportados desde Estados Unidos a cambio de dinero, aunque su seguridad esté en riesgo, por lo que propuso que los migrantes centroamericanos puedan permanecer en México –bajo la observación de organismos internacionales y la Iglesia católica– hasta que sus gobiernos puedan garantizar su integridad.

El activista hondureño Wilson Alexis Stothart, quien estuvo presente en la reunión con su embajador, deploró que éste les haya dicho que no tiene facultades para resolver sus demandas, y denunció que su gobierno adopta ante México la misma posición sumisa que tiene México con Washington.

Por su parte, el Movimiento Migrante Mesoamericano advirtió, en un análisis titulado Migración forzosa, que decenas de miles de personas en Centroamérica se ven obligadas a huir de su territorio “expulsadas por la pobreza y la amenazas inminentes de muerte, y en el país de tránsito padecen extorsiones del crimen organizado, secuestros y ejecuciones. Y si logran llegar a su destino, son deportados”.

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