Foto de niño hondureño que rompe el corazón

—La imagen de The New York Times muestra al pequeño Alejandro tras cruzar solo la frontera de Estados Unidos con México.

Dallas, Estados Unidos.

La fotografía de un niño hondureño de ocho años tras ser requerido por un agente de la patrulla fronteriza en Estados Unidos causa una serie de reacciones encontradas en las redes sociales.

La imagen tomada por Jennifer Whitney y publicada por The New York Times muestra al pequeño Alejandro tras cruzar la frontera solo en busca de sus padres que viven en el estado de Texas o de una tía que reside en Maryland.

El pequeño hondureño no tenía la dirección de sus padres sólo contaba con un certificado de nacimiento. El agente de la patrulla fronteriza le habló en español y le ofreció agua, lo que provocó la sonrisa de Alejandro que al igual que más de 60 miles menores que han huido de Honduras, Guatemala y El Salvador en busca de una visa humanitaria que les permita residir en Estados Unidos.

“Hoy nos estamos preparando para enviar de regreso a 45 mil niños a países de Centroamérica, controlados por los cárteles de la droga, que rutinariamente torturan, raptan y matan a los niños que se niegan a trabajar para ellos [narcos]. Entonces, las familias los mandan lejos, solos, cruzando miles de millas con la mínima esperanza de que estarán seguros”, dice la escritora Christine Wicker, exreportera de Dallas Morning News a Huffingtonpost.

Obama ha decidido que tiene que actuar solo y se prepara para poner aún más tensa la relación con los congresistas republicanos. Este lunes en la Casa Blanca, el Presidente reiteró que ha estado esperando por la Cámara de Representantes para la reforma migratoria y que su plan es tomar acción ejecutiva para cambiar la política de deportaciones
“Si el Congreso no hace su trabajo, al menos nosotros hacemos el nuestro”, puntualizó. Demócratas y activistas a favor de la reforma migratoria piden a Obama que ponga un freno a las deportaciones, que alcanzaron una cifra récord en el 2012.
Obama pedirá en primer lugar al Congreso que revise las normas actuales para dar más autoridad al secretario de Seguridad Nacional, Jeh Johnson, con el fin de acelerar la deportación de los niños procedentes de Honduras, Guatemala y El Salvador.
La ley estadounidense prohíbe al Departamento de Seguridad Nacional deportar a los niños inmigrantes inmediatamente después de su llegada al país si su nación de origen no comparte una frontera con EUA, como ocurre con los menores centroamericanos.
El objetivo del Gobierno de Obama es obtener la autorización del Congreso para hacer ese proceso más similar al de los niños que llegan desde México, que pueden ser deportados fácilmente poco después de su entrada en el país. Actualmente, los niños centroamericanos interceptados al llegar a EUA son reubicados en instituciones federales o con parientes dentro a la espera de que su caso avance a través del sistema de justicia migratoria estadounidense, un proceso lento pero que al final conduce a la deportación en la mayoría de los casos.

El Gobierno de EUA ha adoptado últimamente un tono más duro para advertir que los niños que están llegando a la frontera entran en un proceso de deportación y no podrán acogerse a la reforma migratoria que debate el Congreso ni a otras políticas en vigor.
Hasta ahora, el gobierno de Obama ha anunciado medidas como la apertura de nuevos centros que sirven como albergues para los niños, el último de ellos inaugurado este viernes en Artesia (Nuevo México), pero ve cómo los recursos que dedica al problema se consumen rápidamente ante la creciente llegada de los menores.
La Casa Blanca también pedirá al Congreso más flexibilidad para “aumentar las penas” contra los “coyotes” y aquellos que “trafican con migrantes vulnerables, como los niños”, según una fuente de la Casa Blanca.
Se esperará a que el Congreso vuelva de su receso actual, que dura hasta el 7 de julio, para presentar formalmente la solicitud de nuevos fondos.
El dinero se dedicaría a “detener, procesar y cuidar adecuadamente a los niños” en la frontera, que suman unos 52,000 en los últimos nueve meses.
La legislación incluiría además “una estrategia agresiva de disuasión centrada en la deportación y repatriación de inmigrantes” que han llegado “recientemente” al país, un auge “sostenido” en la seguridad en la frontera y un aumento “significativo” de los jueces de inmigración, que se dedicarían con prioridad a la crisis.
Por último, los fondos permitirían aumentar la cooperación con los países de Centroamérica para repatriar a los inmigrantes, “afrontar las causas” de la migración y “comunicar las realidades de estos viajes peligrosos” a los ciudadanos centroamericanos.

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