Sale de prisión el incómodo exjefe de sicarios de Pablo Escobar

  • “Popeye” dejará la celda colombiana en la que pasó 23 años
  • En los años 80, estuvo refugiado en Nicaragua, junto a Pablo Escobar Gaviria

Primera parte

Resumen de agencias/Trinchera de la Noticia

La puesta en libertad, en Colombia, de Jhon Jairo Velásquez Vásquez, el principal sicario de Pablo Escobar Gaviria, después de purgar una condena de 23 años de prisión, creará interés y tensiones en su país y en otros, como Nicaragua.

Pese a que la Fiscalía de Colombia lucha desde el pasado lunes para que Velásquez Vásquez no salga, rebuscando un pretexto, la prensa bogotana dice que hay poderosos intereses tras su salida. “Popeye”, como mejor se le conoce, ha dicho mucho, ha hablado bastante desde la cárcel, pero tiene más que decir.

Por eso, unos quieren que no salga y otros lo necesitan en la calle.

John Jairo Velásquez Vásquez, alias ‘Popeye’, fue el jefe de sicarios del desaparecido Pablo Escobar Gaviria, autor material e intelectual de los actos más sangrientos de la historia de Colombia durante las décadas de los 80 y los 90.

A Popeye le atribuyen haber matado a 250 personas y participado en el homicidio de más de 3,000; armó y activó cerca de 250 bombas.

“Matamos a Luis Carlos Galán y a 540 policías, al procurador Carlos Mauro Hoyos, a Diana Turbay; a varios magistrados, dejamos heridos a 800 policías; hicimos explotar el vuelo 230 de Avianca y secuestramos a Andrés Pastrana”, reconoce el jefe de sicarios del cartel de Medellín.

Velásquez Vásquez está muy vinculado a la revolución de los años 80. A mediados de esa década y huyendo del asesinato del excandidato presidencial Luis Carlos Galán, Escobar y su familia estuvieron refugiados en Nicaragua, según contó en el libro elaborado a cuatro manos con Cristina Lagarde, una periodista colombiana.

En ese libro, el sicario dio muchos detalles sobre la presencia de Escobar en Nicaragua, lo que hace un año confirmó el hijo mayor del legendario fundador del cartel de Medellín, en una entrevista dada en Argentina, en donde vive.

La entrevista

La revista Semana reportó ayer que Popeye cumplió con buena parte de su pena (redimió tiempo por estudio y trabajo) por los delitos de fuga de presos, concierto para delinquir, homicidio, lesiones personales, infracciones a la Ley 30 del Código Penal, secuestro agravado, porte ilegal de armas, homicidio agravado, hurto calificado y agravado por lo que se le había condenado a 30 años de prisión. Se trata de un arsenal de delitos de quien fuera uno de los hombres más temidos del cartel de Medellín y sobre quien recayeron los principales crímenes ordenados por Escobar contra dirigentes políticos, periodistas y rivales.

Les dejamos la primera parte de la entrevista que dio a la revista colombiana Semana.

SEMANA: ¿Cuántos años pasó en la cárcel?

Popeye: Veintitrés.

SEMANA: ¿Y qué siente de salir libre?

P.: Mire. Yo soy creyente. Yo siempre he creído que el destino de uno está en las manos de Dios. Así que entiendo los problemas que me esperan en la libertad, pero sé que nada depende de mí, sino de él.

SEMANA: Ya que habla de los peligros que le esperan en la libertad, ¿cuántas personas ha matado usted?

P.: Yo personalmente creo que alrededor de 300. Pero he participado y coordinado alrededor de 3.000 muertes.

SEMANA: ¿Y eso le parece normal?

P.: En este momento no. Pero cuando lo hacía sí. Yo sentía que estaba en una guerra justa contra la extradición y que en esa guerra todo se justificaba. Ahora veo las cosas dentro de otra perspectiva y me parece increíble lo que hice y lo que ha sido mi vida.

SEMANA: Hablemos de los protagonistas de la violencia que usted conoció. Comencemos por Pablo Escobar.

P.: Pablo Escobar era un genio, tal vez un genio del mal, pero en todo caso un genio. Tenía una mente privilegiada y un detector de mentiras en el cerebro. Si usted decía algo que no era verdad, inmediatamente lo captaba. Y eso podía costarle a uno la vida. Inspiraba una lealtad infinita en todos los que creíamos en él. Yo llegué a creer que era inmortal. El día más triste de mi vida fue el día que lo mataron.

SEMANA: ¿Escobar era un asesino?

P.: No, él no era un asesino. Yo creo que él no mató a más de 20 personas en toda su vida. Él ante todo era un líder, un organizador de bandidos y un gran secuestrador.

SEMANA: Pero usted sí mató a muchas personas por órdenes de él. Hablemos de algunas. ¿Cómo fue cuando él dio la orden de asesinar policías en Medellín a 2 millones por cabeza?

P.: Eso fue una reacción cuando la Policía le mató a su cuñado, Mario Henao. Él y Gustavo Gaviria habían sido los verdaderos fundadores del cartel de Medellín. Fueron los primeros en importar la pasta y en organizar la exportación. Era muy cercano a él y era el hermano de su esposa María Victoria.

SEMANA: ¿Y qué pasó?

P.: Pues una vez estábamos en una finca en Monte Loro. El patrón tenía sus aberraciones y le gustaba mucho el lesbianismo. Había organizado una sesión con el equipo de básquetbol femenino departamental y estábamos en eso cuando llegaron los helicópteros artillados de la Policía y empezaron a disparar. El patrón, siempre tranquilo, dijo calmadamente: “Nos vamos”. Jorge Luis Ochoa también arrancó. Pero Mario dijo: “Yo quiero correr fresco, me voy a echar un duchazo”. Se metió en la ducha y el techo era de zinc y lo acribillaron desde arriba.

SEMANA: ¿Y qué tiene eso que ver con los policías?

P.: Que el patrón quería tanto a Mario que se derrumbó cuando se enteró de la muerte. Al otro día nos citó y nos dijo: “Vamos a matar policías. Eso es mas útil que matar jueces porque finalmente son ellos los que nos llevan donde los jueces”. Y nos dio la tarifa: 2 millones por policía, tres por sargento, diez por teniente, 30 por mayor, 50 por coronel y 100 por general.

SEMANA: ¿Y usted a cuántos mató?

P.: Yo directamente a unos 25. Pero yo dirigía casi todos los operativos y yo creo que en total matamos unos 540.

SEMANA: ¿Usted es consciente de que las personas que lean esto van a creer que usted es un psicópata?

P.: Le respondo lo que le dije hace un momento. Hoy eso me parece una barbaridad. Pero cuando uno está en medio de una guerra, esas cosas le parecen justificadas.

SEMANA: En la serie de Pablo Escobar hay un capítulo en que él le ordena matar a su novia. ¿Eso fue verdad?

P.: Es uno de los episodios más dolorosos de mi vida. Ella se llamaba Wendy Chavarriaga. Era una mujer muy hermosa, podía ser una reina de belleza. Ella había sido novia del patrón, pero quedó embarazada y para él la familia era sagrada. Un hijo fuera del matrimonio era impensable. Entonces la hizo abortar a la fuerza y a partir de ese momento ella decidió vengarse. Como yo la había conocido, nos encontramos una vez en una discoteca, comenzamos a salir y nos enamoramos. Como al patrón había que informarlo de todo, le pedí permiso para ennoviarme con ella, me lo dio, pero me dijo que tuviera cuidado.

SEMANA: Entonces, ¿por qué la mató?

P.: Resulta que ella en su obsesión de vengarse del patrón por haberle hecho perder el niño se volvió informante del bloque de búsqueda. Y el patrón, que tenía su servicio de inteligencia por todas partes, llegó a grabarle una conversación en la cual ella estaba hablando con un tipo que tenía contactos con la DEA.

Continuará mañana.

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