Falta lluvia y desarrollo

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Por Hamlett

INETER no ha revelado el dato de las lluvias caídas esta semana en el país. ¿Por qué? Porque no fueron parejas ni a nivel nacional. Lástima que la concentración de 126 milímetros por metro cuadrado en una hora, registradas el pasado martes en Managua, fueron para doblegar a la ciudad y para no inundar el campo seco o llenar los embalses cuarteados por la resequedad.

Las lluvias “ligeras y aisladas” caídas en la zona del Pacífico animarán a muchos a tirar la semilla de la tierra preparada durante la canícula y Dios quiera que fructifique. El campesino está desesperado y arriesgará todo para ver qué saca de la postrera. No tiene opciones.

Lo hará a su riesgo y con lo que tiene. Pese a que casi hemos terminado el octavo mes del año, de los cuales seis hemos usado para advertir que venía la sequía, pelear para que fuera prioridad en la agenda del gobierno, para que se abriese paso en los medios de información y que se reconociese la gravedad del asunto. Los campesinos no recibieron la semilla adecuada ni la asistencia para sacar ventaja de las condiciones adversas del momento.

El campesino tirará la semilla que guardó de la primera o que no se ha comido. Esperará otros aguaceros –si es que los tuvo- dentro de tres semanas o un mes para que la siembra pegue. Ojalá septiembre pueda hacer el milagro.

Se sentará a la puerta de su rancho a esperar que el pasto crezca, que necesita de un mes para que el rebrote salga. Serán semanas de angustia porque los expertos han dicho que el invierno se retira en la última semana de octubre. Dios ha de escuchar sus oraciones porque es el único que puede ayudar, debido a que el gobierno sigue empeñado en convencer a la sociedad de que aquí no pasa nada, que los daños son mínimos y que todo está bajo control.

Juego de imagen

Por eso nos dicen que los niños del corredor seco no necesitan más que los tres tiempos de comida porque están mejor nutridos que el resto de niños de América latina. Según el presidente de UPANIC, Michael Healy, la sequía fue tan buena que le dio a los campesinos una cosecha suficiente para que no muera de hambre. El mandamás de la Alcaldía de Managua, Fidel Moreno, sólo 146 viviendas de 197,230 que hay en Managua resultaron afectadas por el aguacero del miércoles, y Michael Rauch, el oficioso vocero oficialista que representa al PMA, en Nicaragua no hay hambruna, no ha habido ni habrá porque nunca hemos sabido que es eso.

O sea, el gobierno es víctima de una conspiración de mentiras fabricadas para perjudicar su imagen. El Nuevo Diario, cuya línea editorial no es de confrontación con el régimen, publicó ayer estos tres titulares: “La peor lluvia en tres años”, “Horror bajo la lluvia” y “Managua “herida” por aguacero”. Fidel Moreno dijo que sólo 28 barrios de 650 que hay en Managua (censo del 2011) resultaron afectados, o sea menos del 5%. ¿No son entonces esos titulares exagerados para alimentar la “conspiración”?

Y a tan solo dos meses del verano 2014-2015 es momento de pensar en el futuro inmediato. Los daños causados por la falta de lluvia hay que resolverlos ya, no dejarlos atrás porque sus afectaciones van a multiplicarse en menos de seis meses. Aún hay tiempo de hacer bien las cosas y dejar a un lado las pujas arrogantes del poder y sus veleidades.

Falta desarrollo

En la edición de ayer publicamos los resultados de un estudio del PNUD sobre los estratos sociales y la clase media en América latina en la que se dice, de Nicaragua, que la reducción de la pobreza se debe a un efecto redistributivo y no al desarrollo de la economía.

Se refieren a las políticas sociales que hemos criticado por su efecto sedante pero no curativo, a cierta inversión de crédito blando en el campo y obviamente a las remesas. Pero, no estamos asegurando a la nueva generación con la resiliencia que se necesita para resistir los desafíos y golpes a la economía.

Sobre Nicaragua el PNUD dice que hay menos pobres porque los ingresos pasaron a ser de cuatro dólares o más al día, en un país donde más del 60% de los “ocupados” son informales. Los menos pobres tampoco han pasado a ser de la clase media que, también, se ha reducido.

Vulnerables

Al contrario, hay un limbo que ellos llaman “estrato de vulnerabilidad” en la que están alojados los ex clase media que se empobrecieron y los pobres que ganan uno o dos dólares más al día. Repito, esta faja se “engorda” por los efectos de la redistribución –que incluyen políticas fiscales- y no del crecimiento.

El gobierno sandinista, en siete años, promediará menos del 5% de crecimiento promedio y los efectos de la sequía se prolongarán hasta el 2016, según los especialistas.

Además, las condiciones del acuerdo con Venezuela comienzan a extinguirse y los efectos de la recesión mundial y otras decisiones políticas como los TPL retrasarán aún los intentos de alcanzar la meta del 7% de crecimiento sostenido anual del PIB.