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¡A la basura…! Aunque duela

  • “El teléfono está nuevo, ¿pero no puedo reemplazarle la pantalla que se me quebró?” Eso es solo el principio

Fin de Semana

Por Víctor Ayala G.*/vayala@gmail.com

Desde hace más de 20 años las computadoras son mi hobby. Nunca han sido mi primer plato de servicio si no el periodismo informático desde que escribí la primera columna, un 23 de agosto de 1993 en el periódico La Tribuna, cuando apenas emergía el nuevo modelo económico de Nicaragua.

En aquella época, en la era del MS-Dos, Word Perfect y las computadoras AT, XT, las famosas 8086 o las primeras 286, teníamos que darle “cran” o golpetearle el disco duro a las computadoras para arrancarlas en el laboratorio de cómputo de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNAN Managua, en donde Ovidio Reyes, ahora presidente del Banco Central, daba clases de computación, uno de sus primeros trabajos formales en una institución estatal.

Nos reíamos, pero lográbamos arrancarlas.

Más de 20 años después las cosas siguen siendo iguales. Botamos cajones de aquellas computadoras viejas, pero guardábamos los discos duros y lo que podíamos. Ahora las cosas han empequeñecido y lo que hoy alcanza en un smartphone cabía en unos diez laboratorios de cómputo de 10 computadoras de aquella época.

Pero más me llama la atención que hoy nos deshacemos de los aparatos -por muy caros que sean-, con una rapidez pasmosa. Una muchacha asomó ayer a mi oficina y me dijo: “Dicen que usted repara celulares”. Le dije que sí, e inmediatamente me entregó su teléfono, un HTC última generación con la pantalla rota. Y le pregunté: “¿Y si no encuentra qué hacer con él, qué habría hecho?”. “Lo boto y me compro otro”, me dijo secamente.

Más noche conversando con un amigo practicante del yoga y creyente en un solo Dios, me dijo que los seres humanos de esta época estamos dados a vivir el mundo a toda prisa, a no observar la naturaleza de las cosas y a la naturaleza misma, todo lo que Dios nos ha dado. Nos hemos vuelto materialistas, tomamos todo aquello que podemos sin pensar que estamos depredando el mundo donde vivimos. “Si no, échale un vistazo a tu alrededor y verás cuánta basura tecnológica hay”.

Pensé que tenía razón, que ni siquiera muchos somos capaces de distinguir el por qué los patos canadienses viajan en “V” invertida y en qué momento, para anunciar el fin del invierno cuando viajan al norte y el comienzo cuando viajan al sur, que los animales instintivamente son más inteligentes que los seres humanos…

En fin. Me dio mucho en qué pensar y en el gesto de la muchacha que dijo: “Lo boto y me compro otro”.

No sabemos apreciar todo aquello cuanto adquirimos. No le damos el verdadero valor de uso que el dinero nos da, no comprendemos que lo que estamos votando es nuestro propio tiempo trabajado, como solía decir el ex presidente uruguayo José Mujica, cuya filosofía de vida se ha vuelto viral en las redes sociales.

Con este escrito solo intento dimensionar en su justo valor, la vida. Que todo lo material que obtenemos tenemos que cuidarlo. No sigamos alimentando esas listas de Forbes, concentrando la riqueza en unos cuantos, mientras la mayoría se muere de hambre.

Como alguien dijo por ahí en Facebook con un poco de sarcasmo: “Las listas de los más pobres no las publicarán nunca, porque no alcanzaría el papel”.

¿Cómo es posible que en Nicaragua haya más celulares que habitantes? No hay para comer, pero hay para el smartphone y la recarga (o tiempo aire).

*Periodista TIC. 06 de marzo de 2015.

 

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