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Gossip: El legado

*Rodolfo José fue un clásico “hombre de radio” de la mejor época de este medio. Bohemio en sus tiempos, bailarín incansable, amigo a cualquier hora, consejero y padre.

Por Hamlett

  • En su libro “Manual para un nuevo periodismo”, el escritor mexicano Raúl Riva Palacio insta a los periodistas y a los dueños de medios a cambiar urgentemente de pensamiento y maneras de hacer y transmitir las noticias porque el paso arrollador de las nuevas tecnologías e internet están fosilizando y embalsamando a todo aquel que se resiste.
  • Aunque, como lo dijo recientemente en Managua el corresponsal internacional Bill Gentile, “internet se ha llenado de basura, donde no existen filtros que permitan jerarquizar y darle un sentido práctico y para el conocimiento para la información”.
  • Nos dice también que la evolución en el periodismo, marcado por el paso por la revolución tecnológica, ha llevado a muchísimos medios a “lo básico (la consignación de los hechos) a una presentación atractiva y amigable”.
  • Comparto al ciento por ciento esta afirmación porque en Trinchera de la Noticia nos enfrentamos a la consigna de cambiar o cambiar. Sin embargo, la esencia del periodismo debe seguir intacta, su misión, sus objetivos, principios y desafíos. Otro dicho dice que si no está roto, no lo repares por tanto aquello que es bueno, aunque sea mejorable, es mejor no retocarlo. Por ello me quedo con lo esencial, con lo fundamental.
  • La muerte de Rodolfo José Tapia Molina nos ha confirmado con una dolorosa noticia lo que es perder a una representación de la esencia del periodismo, y de los hombres y mujeres que hacen el día a día. Radio Informaciones es parte de la historia de los siglos XX y XXI por muchas razones y una en especial: la perseverancia, la constancia.

La puntualidad

  • Más de medio siglo iniciando el radio periódico a la 1:30 de la tarde (aunque algunas veces, obligado por las circunstancias como las guerras o el terremoto de 1972 tuvo que modificar el horario) nos hablan de la dimensión terca de Rodolfo que jamás concedió su horario y se convirtió en el insustituible rey de la tarde noticiosa. Desde finales de los años 50 hasta nuestros días escuchar la voz firme y melodiosa de Tapia Molina era como ver el reloj porque irremediablemente era la 1:30 de la tarde en punto.
  • Este hecho que parece irrelevante tiene enorme importancia en el mundo de la radiodifusión. La puntualidad y la constancia hicieron de Radio Informaciones un referente nacional porque partía el día en dos, dividendo la mañana de la tarde.
  • Para entender esto no sólo hay que recordar que la radio dominó a la audiencia nacional en las décadas de los años 50, 60, 70 y 80 y hoy en día es el segundo medio con mayor penetración y presencia en cada rincón del país. Aún más que la televisión que se agrupa y arrasa en algunos horarios del día y la noche. La radio es permanente.

Profesional integral

  • Este logro, fundamental para el éxito del programa y del radio periodismo nicaragüense, le corresponde por entero a Rodolfo, una de las mejores voces informativas de la historia de la radio, uno de los mejores radio periodistas del país –además fue publicista y teatrista- y un ser humano excepcional.
  • Su espíritu emprendedor lo llevó a crear varias empresas en las que consiguió éxitos que jamás lo alejaron de su noticiero. Siempre supo en donde estaba su centro de interés, su batalla profesional, así como su pensamiento político. Fue fiel a sus ideas y asumió las consecuencias, con una sola línea y sin requiebres.
  • Aún así cosechó amistades de todos los colores políticos, no discriminó a amigos por lo que creían y por eso nunca sufrió el rechazo de quienes lo conocieron y lo admiraron por su trabajo. Siempre estuvo consciente de que la humanidad estaba cambiando y que los ajustes eran necesarios, por eso buscó la asociatividad para enfrentar los nuevos tiempos. Con su impulso e inspiración nació una asociación de cinco radio periódicos (RAN) porque olfateó antes que la unidad con otros –también prestigiosos como Radio Informaciones- sería un antídoto contra el abandono de la radiodifusión.

No es cualquiera

  • Antes les hablé de su disciplina, un tema en el que coincidimos siempre. Era un modelo de lo que nuestros colegas jóvenes hoy no hacen porque lo aborrecen: Leer, informarse, documentarse. Su rutina no se detenía ni siquiera los domingos. Si alguien quería encontrarlo un domingo a las once de la mañana tenía que buscarlo en su oficina en donde se zambullía en la lectura de los diarios, revistas, semanarios, informes, libros y todo aquello que lo mantuviera al día.
  • Aún así, Rodolfo José fue un clásico “hombre de radio” de la mejor época de este medio. Bohemio en sus tiempos, bailarín incansable, amigo a cualquier hora, consejero y padre de quien le pedía ayuda y periodista 24/7.
  • Tuve el orgullo y el honor de trabajar con él, aprendí muchas cosas, en especial una que ha resumido magistralmente el escritor Riva Palacio: “Cualquiera puede ser periodista, pero no todos pueden llegar a ser buenos periodistas”.
  • ¡Descansa en paz Rodolfo José Tapia Molina!

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