dropboxLa radio como era antes

  • Comentario para el fin de semana

Víctor Ayala G*./vayala@gmail.com1

De niño me encantaba encender la rad io en las noches o las madrugadas y pasarme a las bandas internacionales para escuchar emisoras de otros países. Recuerdo unas de Cuba y otras de Europa. En los 80’s, en la ciudad de León donde estudiaba, ya adolescente, ponía bajito el radio de batería para escuchar las radioemisoras de la Contra, hecho que me ganó varias llamadas de atención que no me importaban.

Ya en las montañas de San Juan de Río Coco, Ocotal, sintonizaba Radio Reloj de Costa Rica y estaciones de otras latitudes para darme cuenta del carácter y dimensión que le daban en otras partes de la guerra en Nicaragua, no conformándome con lo que localmente se decía.

Desde siempre me ha llamado la atención la magia de la radio, porque -como decía un anuncio de la extinta Radio Güegüense- “el poder de la radio es inimaginable”. Y así, me animé y pusimos en el año 2000 la primera radioemisora en internet de carácter popular, la Nueva Radio Ya. Dos años antes Radio Pirata ya lo había experimentado.

Lo de la Nueva Radio Ya lo hicimos usando el Winamp como reproductor multimedia, el Plugin ShoutCast DSP como transmisor y el Zara Radio para la automatización de la radio. Nos quemamos las pestañas junto a Luis Octavio Martínez (hoy consultor para Cisco System de México), porque todo el proceso era novedoso y además gratuito.

Posteriormente, hubo que pagar por el derecho para transmitir masivamente debido al crecimiento de usuarios conectados a internet. Después otras radioemisoras del país con la ayuda de “El Goidi”, Jairo Tórrez también lo hicieron.

Quince años más tarde, todas las mañanas me despierto escuchando las radios del país como si estuviera en Nicaragua.

Y cuando me traslado de un destino a otro, conecto el smartphone al carro usando un Wireless FM Transmitter Radio Adapter Car HandsFree (transmisor de radio FM inalámbrico) y estando a miles de kilómetros de distancia, me movilizo escuchando las radioemisoras como si estuviera en las carreteras de mi país. Esos adaptadores cuestan menos de U$10.

Hay otros adaptadores que sirven solo como transmisores del reproductor de música, pero no de la radio que sí se logra con un smartphone y una aplicación como la de Winamp o TuneIn Radio Pro v13.5 APK, o cualquier otra.

La misma experiencia de la convivencia infantil con la radio me ha llevado a experimentar distintos procesos con la radio como oyente (y en algún momento hice programas de radio con el desaparecido periodista Luis Ángel Berríos, Yoyavoy), aunque jamás con equipos transistorizados porque eso es para los técnicos y expertos en su ramo.

Hoy por hoy, internet nos ha acortado distancias en muchos sentidos, nos ha acercado conectándonos más que nunca. Y pensar cómo eran las comunicaciones de antes, cómo se movilizaba el mundo, es verlo ahora como en películas de cámara lenta. Hoy todo es distinto.

Desde que en 1906, Alexander Lee de Forest modificó el diodo inventado en 1904 por John Fleming añadiéndole un tercer electrodo, creando así el triodo, la radio no ha dejado de transformarse.

Marconi junto a Karl Ferdinand Braun, en 1909, desarrollaron la nueva gran invención de la válvula termoiónica; y en pocos años la Philips, Bell, Radiola y Telefunken consiguieron, a través de la comercialización de receptores de válvulas que se conectaban a la red eléctrica, la audición colectiva de la radio en 1928.

No obstante, fueron los laboratorios Bell los responsables del transistor y, con ello, del aumento de la comunicación radiofónica.

Hoy en día, escuchar radio a larga distancia continúa existiendo porque las ondas viajan más allá de nuestra imaginación; pero el internet inalámbrico en las grandes ciudades la ha transformado y las pequeñas radioemisoras pueden llegar a ser una potencia en el mundo. Incluso, los autos ya vienen listos con conexión satelital.

Gracias a ello, puedo sentirme como en esos viejos tiempos de mi infancia disfrutando la radio tal y como debe ser.

*Economista y Periodista TIC.

 

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