Alarmante nivel de acoso a mujeres de Managua

Investigadora explica que acoso callejero no es igual a piropo

Los adolescentes son los más agresivos y exhibicionistas

Redacción Central/Trinchera de la Noticia

Estrella Lobo, una especialista del Observatorio contra el Acoso Callejero, OCAC Nicaragua, informó este jueves que una encuesta hecha con mujeres que viven en el casco urbano de Managua reveló que al menos el 90% han sido víctimas de acoso en las calles.

Lobo dijo que “el piropo es una expresión bonita, una expresión agrado, que espera que la otra persona responda de la misma forma” y por tanto no puede ser confundido con el acoso callejero que calificó de “una forma de violencia” de género.

Agregó que este tipo de acoso es más común en los adolescentes de 14 a 18 años, y que inclusive dieron con una denuncia de exhibicionismo de un niño de siete años.

Lobo descartó que la ropa usada por la mujer sea un “atractivo” del acoso. “No es la ropa ni la edad… es por el hecho de ser mujer”, destacó la especialista.

Definió el presunto delito como el “acoso físico en que el victimario usa el cuerpo, el acercamiento intimidante, el tocamiento” contra la mujer. Dijo que la encuesta refleja que el 26.4% de los casos hubo “exhibicionismo y masturbación pública”.

Se trata, apuntó, de “experiencias fuertes que han generado malestar en la víctima” y que “obliga a la mujer a cambiar de rutina, de ropa”.

El estudio “Aproximación Descriptiva del Acoso Callejero en el Área Urbana de Managua” explicó que el hallazgo es de que el 90 % de las mujeres encuestadas vivió al menos una vez el acoso callejero en su vida.

¿En qué consiste el acoso callejero? Silbidos, comentarios alusivos a su cuerpo, miradas y gestos lascivos, comentarios sobre el acto sexual e insultos sexistas, dijo Lobo.

Además el 40,7 % dijo haber experimentado “experiencias fuertes” de acoso en el 96.6% de los casos estos ocurrieron en las calles de la ciudad, seguido por mercados con el 91.5%, paradas de buses 89%.

El 40% de las encuestadas confesó que a causa del acoso debió cambiar su rutina, horarios y forma de vestirse.

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