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Gossip: La vieja discusión

Por Hamlett

  • Los pocos espacios de debate que han quedado en las radioemisoras y una que otra televisora están, de nuevo, debatiendo si los partidos deben o no participar en las elecciones del próximo año.
  • Unos sostienen que los comicios del 2016 son más de lo mismo y serán un peor escenario porque la maquinaria sandinista está mucho más aceitada y afinada. Otros dicen  que no pueden cederse los espacios, que si la oposición se retira, el orteguismo no tendrá empacho en darse 80 diputados o “repartirse” con otros partidos.
  • Se argumenta el caso de Venezuela en que la oposición se arrepintió una y mil veces de no haber participado en las elecciones que Chávez ganó con comodidad dándose una ventaja parlamentaria que le permitió gobernar con tranquilidad.
  • La tesis de no concurrir a las elecciones tiene dos matices: La primera es que el golpe será dirigido a terminar con la credibilidad que ganaría el orteguismo con unos comicios sin resistencia; la segunda es que abandonar las urnas es a cambio de ocupar las calles.
  • Todos las propuestas anteriores tienen sus pro y sus contras, además de las antes argumentadas: 1) El contexto internacional es favorable a Ortega porque nadie, ni la OEA con Luis Almagro, se preocupará más por un berrinche de la oposición; 2) Que el FSLN no necesita apretar más las tuercas de los partidos, porque estos ya se encuentran muy debilitados y pulverizados; 3) El gran capital está contento con la administración rojinegra y no apoyará ninguna de las dos aventuras propuestas; 4) El legado de Phyllis M. Powers es que, en el caso de Nicaragua, el gobierno de Estados Unidos ha aprendido a no meterse en los asuntos internos del país y que por ahora no hay una sola indicación de un cambio de señal; 5) Las clásicas inmolaciones de los líderes –tanto para pactar desde la época de los Somoza como no ejercer oposición en todos los terrenos, incluyendo las urnas- no tienen sentido en un país convencido de que la paz social es necesaria y muy cara de sostener.

¿Cuál es el problema?

  • En una rueda de amigos nos hicimos la pregunta de hasta dónde llegará Eduardo Montealegre con su propuesta de exigir una negociación con Daniel Ortega para demandar garantías electorales o se retira de la política, y hasta de las elecciones.
  • Todos se preguntaron si este es un plan personal o del PLI. Es decir, Montealegre luce hastiado de la política. No ha ocupado su escaño de diputado en los últimos tres años, dejando todo el tiempo a su suplente Eliseo Núñez. No se le ve a menudo fijando posiciones sobre temas tan trascendentales como las alzas de precios, de los combustibles, de las tarifas de energía, desempleo, seguridad ciudadana, etcétera. Tampoco va a las pocas protestas en las calles, como la de los miércoles que impulsan sus diputados. No fue a la marcha en Juigalpa y más bien corrió a Suiza en donde le esperaba una reunión política de saco y corbata.
  • Algunos estuvieron convencidos de que probablemente esté pensando en desaparecer unos cinco años aunque la pregunta es si está listo para vivir sin la inmunidad de diputado. Aún no se libra de las acusaciones de los Cenis ni de la demanda por injurias y calumnias de Néstor Avendaño. O sea, es muy frágil para renunciar a la política curulera.

Los efectos

  • ¿Podrá sobrevivir su partido sin él? Talvez está siguiendo los pasos del expresidente Arnoldo Alemán, quien se retiró del activismo político, no goza de inmunidad y tiene en sus manos las riendas del PLC. Seguramente el esquema le atrae a Montealegre. Alemán se ha sacudido de muchos disidentes que han corrido a la sombra de Eduardo, o estimulados por él mismo. ¿Podrá mantener el control del PLI fuera de la organización?
  • Si su objetivo es genuinamente conseguir garantías electorales y para eso quiere negociar con Ortega y asumiendo que no quiere un pacto para repartirse diputaciones con el FSLN, aún no ha escuchado a su suplente, el diputado Eliseo Núñez quien dijo la semana pasada que “solitos no podemos ganarle al FSLN” y que “necesitamos juntar voluntades porque el PLI no ganará las próximas elecciones”.
  • Si Montealegre no va a las elecciones arriesga que los suyos, que viven de la política o se han acostumbrado a vivir de ella –María Eugenia Sequeira, Alberto Lacayo, Javier Vallejos, Wilber López, Carlos Langrand, Boanerges Matus, Indalecio Rodríguez y Adolfo Martínez Cole y otros- se aferren al PLI o ensayen alianzas con otros que no quiere Eduardo. O bien otros diputados –como Eliseo Núñez- lancen sus liderazgos y traten de llegar a puerto seguro. Y si el PLI va a las elecciones, sin la participación de Eduardito, arriesga a que no saquen ni el 3% y que pierda la personería jurídica. Y esto es mucha responsabilidad.

El Plan B

  • Si abandona las elecciones no las cambiará por las calles. Nadie se imagina a Eduardo en una barricada, quemando llantas, pegando gritos, llamando a un levantamiento popular. Y si lo hace sus posibilidades de conseguir un garrotazo son mucho más reales que levantar al pueblo. No es que esto no pueda ocurrir, es que él no puede hacerlo.
  • Además, está el Plan B: La Corte Suprema de Justicia le quita los sellos antes de que termine el año y se los de a cualquiera otra de las fracciones del PLI.

Un comentario sobre: Gossip: La vieja discusión

  1. El Observador dice:

    El mayor problema de Eduardo Montealegre, es su pasado político, pues en toda Organización política en que ha participado ha dejado un record nada envidiable. Lo más criticable de su actuación, fue haber dividido al PLC, en una conjura política junto con el otro traidor de Enrique Bolaños, además de haber engatuzado al consuegro de Alemán para usarlo como pantalla, pero siempre manejado por él. ¿En quien estará pensando ahora, ya que a él no lo sigue ni su familia? A lo mejor al tal Suturnino Cerrato, a quien los idiotas llaman Reverendo y quien por mucho tiempo ha vivido bien a costillas de los diezmos de los estúpidos que siguen creyendo en esos cuentos chinos de premios y castigos. Lo cierto es que Eduardo ya no puede cortar su cooperación con el orteguismo, pues su situación se le podría poner dificil y terminar en la Modelo, así que tiene que bailar el son que le toque Ortega y lo mismo pasará con todos los que estan chupando la teta, esos harán siempre lo que se les ordene y para discimular seguiran hablando paja en los medios informativos

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