Un Papa en misión permanente

Por Dr. Armando Mena Cuadra*

Reconocemos que la Iglesia Católica está dando un giro de 180 grados a partir de la elección de Jorge Mario Bergoglio, como sucesor en la silla de Pedro y que está en permanente misión evangelizadora para darle a la Iglesia un carácter más cercano a sus fieles en todas parte del mundo.

Su viaje a tierras americanas, el segundo de su papado, por Ecuador, Bolivia y Paraguay, tiene un mensaje muy significativo para todos los que pertenecemos a la Iglesia Católica y la amamos, respetamos y seguimos sus reglas, aún cuando sabemos que en los últimos años, muchos católicos han desertado y buscado refugios en Iglesias protestantes de las más variadas denominaciones.

Si nos atenemos a las cifras, solo en América del Sur, en 1970, el 97% de la población se declaraba católico y practicaba los ritos de la nuestra iglesia, hoy poniendo como ejemplos algunos países de esa región en Colombia hay -según la estadísticas que maneja la Iglesia Católica- sólo un 79% se declara católico, el Venezuela, hay un 73%, en Ecuador un 79%, en Perú un 76%, en Bolivia un 77%, en Chile un 74%, en Argentina patria del Papa un 71%, en Uruguay un 42% en Paraguay un 89% y en Brasil el país más grande del sub continente sólo un 61%, lo que viene a demostrar que las cifras dan un resultado desalentador en cuanto a deserción de fieles se refiere.

Hay que tener en cuenta que aún con todo eso, nuestra Iglesia Católica tiene 425 millones de fieles y es la región donde hay mayor número en todo el mundo, quizás debido y a pesar del influjo de la conquista española, pues desde entonces empezó la conversión de los indígenas en católicos con prácticas a veces no muy propias para una evangelización, por ello el Papa, en este periplo de seis días ha pedido perdón por las inadecuadas formas empleadas por los misioneros católicos al tratar de inculcar la religión católica a los nativos.

Por eso quizás el Papa ha escogido tres países emblemáticos de la región para misionarlos y hacerles saber que la Iglesia no es Roma, y que Roma debe acercarse más a sus fieles, y en sus homilías se ha destacado sobre todo su defensa a ultranza de los pobres, de los desvalidos, del acortamiento de la brecha profunda que separa a unos seres de otros ha hablado alto y claro también defensa de los derechos y libertades de los ciudadanos frente al poder establecido que pretende perpetuarse en el poder valiéndose de métodos democráticos como son las elecciones.

Como decía en mi introducción, el Papa ha salido a misionar, no a darse baños de multitudes al estilo de los jerarcas políticos que han tratado de capitalizar este viaje para sacarle réditos políticos, pero que no han podido ante la claridad del mensaje papal. Su Sanntidad ha hablado del maltrato a la tierra por muchos años en consonancia con su reciente encíclica Laudatio si, en la que arremete frontalmente contra los que siendo dueños de las tierras se llevan todas las ganancias y se hacen más ricos, versus los que la trabajan cada día para que produzca sus frutos que cada vez más se empobrecen.

Ha visitado cárceles, hospitales, nosocomios etc., en un gesto muy digno de sus creencias y de sus convicciones, se ha acercado al pueblo llano hasta donde ha podido o le han dejado, lo hemos visto en los innumerables reportajes televisivos, periodísticos y de otros medios, y sabemos que aparte de las repercusiones mediáticas que ello ocasiona, habrá resultados positivos de esta visita misionera, que restaña viejas heridas en la piel de esos países.

Creo que está a la vista que Jorge Mario, el Papa, es un hombre de misión que no le seduce el halago, ni los baños de multitudes, que lo que le interesa es que se sepa que la Iglesia Católica está viva y palpita y que su principal personaje el Obispo de Roma es un hombre corriente y moliente, una persona como los demás y que ha renunciado a los oropeles y protocolos de la Iglesia antes de su llegada al Papado, que esto viene a significar un bonito ejemplo para la grey católica en todo el orbe y pone de manifiesto sus propias virtudes humanas a la par que son un ejemplo a seguir.

El Papa ha hablado sin tapujos de las libertades en plural como un atributo proporcionado por nuestro Señor para todas personas por el sólo hecho de serlo, ha prometido incluso mediar en temas diplomáticos como el diferendo territorial entre Perú y Chile o también sobre la salida al mar de Bolivia, con lo que una vez más queda patente su gran autoridad moral en temas tan escabrosos y difíciles, como ya lo hiciera en el acercamiento entre Cuba y los Estados Unidos.

Ojalá y así le pedimos al Señor, que nos lo conserve por muchos años, pues su figura que se agiganta cada día, es necesaria para esta iglesia que está reemprendiendo un camino cuyo objetivo es poner de manifiesto que la Iglesia es ante todo sobre todo amor al prójimo y combativa ante las desigualdades y la descristianización que estamos presenciando no sólo en América, sino en la tradicional y muy católica Europa.

Este viaje misionero, debe ser un revulsivo para la Iglesia sudamericana -en especial- y para la de toda América en lo general y venga a frenar el drenaje de fieles a otras iglesias ocasionada en parte por la propia dejación de los católicos y de sus pastores que han vivido en las alturas y no han hecho lo que está haciendo este gran Papa al descender a los barrios más pobres, acercándose a quienes más lo necesitan y buscando el alivio no solo espiritual de los fieles sino también sus necesidades más urgentes y diarias como es el derecho al trabajo, a la educación y a la alimentación. Esta es la clave que el Papa ha puesto de manifiesto en sus homilías durante toda esta gran semana.

 

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