Centinelas de la tristeza y la impotencia

Por la Tía Julia

Lágrimas, mucha rabia, impotencia, dolor por la muerte de tres personas en los albores de la vida, víctimas de una policía que ha entrado en peligroso retroceso, tras ser reconocida en años anteriores como una de las más profesionales e irónicamente llamada una vez “Centinela de la Alegría del Pueblo”.

Las redes sociales, esa nueva forma de catarsis que tiene ahora el pueblo, han explotado pidiendo la renuncia de la jefa nacional de la Policía, Primera Comisionada Aminta Granera, quien afirmó estar en “shock”, tras la masacre de una familia que regresaba de una iglesia, la noche del sábado 11 de julio.

Dos menores de 11 años y una muchacha de 22, son las nuevas víctimas de una policía que parece sale a la calle y a sus operativos, sin un protocolo de actuación ante determinado caso y reacciona de una manera desmedida, casi como que estuvieran frente al Chapo Guzmán, el narcotraficante mexicano, quien se fugó de la cárcel de máxima seguridad donde estaba recluido.

Una familia regresaba confiada a las 8.30 de la noche de una iglesia, iban rumbo a su casa pero tuvieron la desgracia de encontrarse con un operativo antinarcóticos que se efectuaba en el sector de las Cuatro Esquinas, cerca de Las Jaguitas, Managua.

Con el alto nivel de delincuencia que tenemos, aunque la Policía diga lo contrario y pregone que somos el país más seguro, el conductor de la camioneta optó por acelerar al ver a los policías vestidos de negro y recibió en respuesta una lluvia de balas.

Ni el conductor ni sus acompañantes significaron en algún momento peligro mortal para los policías porque nadie disparó desde el vehículo, solo huyeron ante el peligro. Es sabido que el mes pasado, una familia que regresaba de la vela de una ex diputada en Somotillo, fue atacada a balazos por delincuentes en las cercanías de El Viejo y la camioneta resultó con varios impactos de bala.

Los testimonios en la televisión son desgarradores aunque pudimos haber conocido más de la tragedia si la misma policía que disparó a civiles inocentes, no se hubiese encargado de decomisar y borrar imágenes que la ciudadanía que acudió al lugar, captó en sus celulares.

La Jefa Nacional dice estar conmocionada pero no lo estuvieron sus policías tras la masacre, porque tuvieron tiempo para borrar la evidencia, algo a lo que ya están acostumbrados y sí parece formar parte de su protocolo de actuación.

Ya lo habían hecho el pasado miércoles en la trifulca que se dio en las afueras del Consejo Supremo Electoral, donde arrebataron celulares y cámaras a periodistas de radio Corporación y diario La Prensa.

Igual hicieron el año pasado con el grupo de jóvenes que apoyaba a personas de la tercera edad en sus demandas de una pensión. Todo lo incautado entonces se perdió y la Primera Comisionada nunca ha dicho ni una palabra.

Por eso ahora las redes han explotado y piden su renuncia. Nadie cree en sus lágrimas, ni en la justicia. Los involucrados han sido dados de baja deshonrosa pero como imaginamos, nada de eso llevará consuelo a quienes perdieron a sus seres queridos.

El detonante fue este hecho trágico pero la Policía Nacional viene siendo cuestionada desde hace mucho tiempo. El pasado mes, una madre denunció que su hijo, Harold Francisco Flores de 27años, murió en su celda, tras una redada policial en San Lucas, Madriz.

La denuncia señala que el muchacho presentaba el hígado desprendido y golpes en el cuerpo. La Policía negó cualquier implicancia en el caso.

La abogada Claudia Medina, afirmó en un diario local que este caso quedaría en la impunidad, tal como lo estaban ya los casos de Kevin Alberto Bautista López de 26 años y Efrén Asunción Herrera de 27, muertos en circunstancias poco claras y en incidentes en los que participó la Policía.

La Comisionada Granera necesitará salir del shock y la consternación, dejar las lagrimitas y demostrar que en realidad se hará justicia en este caso y tantos otros que están ocultos.

Fiesta Nacional de Francia

Este 14 de julio, fiesta nacional de Francia, recordamos la fecha en el año 1789 cuando el pueblo francés tomó la Bastilla, día simbólico que marca el final de la monarquía absoluta y las bases para instaurar una República.

En Francia los festejos del 14 de julio se hacen de dos maneras: una protocolaria y oficial en la que las tropas y cuerpos del ejército desfilan por los Campos Elíseos de París, frente al presidente de la república, no solo en la capital sino que en numerosos desfiles militares que tienen lugar en municipalidades francesas. Y de una manera más popular con los tradicionales fuegos de artificio en las plazas de las ciudades francesas y con bailes, más conocidos en París, como el baile de los bomberos.

En Nicaragua, este año, último año del mandato del Sr. Embajador Antoine Joly en el país, celebraremos esta fecha en dos momentos: el lunes 13 de julio con la inauguración de una exposición sobre la historia de Francia.

El martes 14 de julio se festejará de manera más protocolaria alrededor de un cóctel en el que el Embajador Joly y su señora acogerán a las autoridades del gobierno nicaragüense, representantes del cuerpo diplomático y miembros de la comunidad francesa comprometidos con la representación de Francia en Nicaragua.

El Embajador Joly estará acompañado de las instituciones cercanas a la Embajada como la Alianza Francesa, el Liceo Franco-Nicaragüense Víctor Hugo y la Cámara de Comercio Franco- Nicaragüense.

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