¿En qué países de América Latina se paga más IVA?

  • La media mundial es del 15%

“Muchos países de la región latinoamericana están siguiendo la tendencia mundial de aumentar el impuesto o ampliar los sectores a los que se aplica”, le explica a BBC Mundo Lucio Giaimo, analista tributario de la consultora internacional KPMG basado en Buenos Aires.

Giaimo apunta que la Argentina, por ejemplo, empezó recientemente a cobrar IVA a los servicios en general, que antes no estaban gravados.

Pero no es el único caso. Uruguay reinstauró el impuesto a la compra de carnes blancas (pollo, cerdo y cordero) luego de siete años de exenciones. Y Puerto Rico, que actualmente no cuenta con un régimen de IVA, lo introducirá en 2016 con una tasa de 11,5%.

Según datos de Baker & McKenzie, una firma legal que asesora a compañías globales, el promedio del IVA que se cobra a nivel mundial es de 15%. Y la media de América Latina está por debajo de ese porcentaje: 9%.

Pero, el panorama cambia cuando se consideran los casos particulares. Así, buena parte de los países de la región (ocho en total) se encuentran por encima de la media global.

Uruguay (22%) y Argentina (21%) son las naciones de América Latina donde los consumidores pagan más IVA, con índices similares a los de muchos Estados de la Unión Europea

Mientras que Paraguay (10%) y Panamá (7%) son los países que menos exigen a las carteras de los compradores.

Cuba es un caso aparte, ya que es la única nación de la región en la que no se aplica el IVA.

A continuación, la lista completa (fuentes gobiernos, KPMG, Baker & McKenzie, VATLive. Datos actualizados a julio de 2015)

  1. Uruguay 22%
  2. Argentina 21%
  3. Chile 19%
  4. Perú, República Dominicana 18%
  5. Brasil 17% en promedio (varía según el estado)
  6. México, Colombia 16%
  7. Honduras, Nicaragua 15%
  8. Bolivia, Costa Rica, El Salvador 13%
  9. Ecuador, Guatemala, Venezuela 12%
  10. Puerto Rico 11,5%
  11. Paraguay 10%
  12. Panamá 7%

¿Y el IVA más caro del mundo?

Lo que queda claro es que los porcentajes de IVA de los países de América Latina están lejos de los índices máximos y mínimos en el resto del mundo.

Según la base de datos internacional sobre impuestos VATLive, actualizada al minuto, la nación que tiene el tributo más alto del planeta es una que en el pasado perteneció a la órbita soviética: Hungría (27%). Le siguen Dinamarca, Noruega, Suecia y Croacia (25%), y Finlandia, Islandia y Rumania (24%).

En el selecto grupo de los que cobran 0% de IVA figuran naciones tan diversas como Omán, Qatar, Siria, Tanzania, Gambia y Bután.

Yemen (2%), Corea del Norte (2%-4%), Nigeria (5%) y Tailandia (7%), entre otros, también ocupan la parte inferior del ranking.

Tabaco, salud, celulares…

BBC Mundo hizo un relevamiento de los distintos regímenes impositivos en América Latina para ver por cuáles productos y servicios los consumidores deben pagar más IVA que el general, o bien tienen descuentos y exenciones.

Si se piensa exclusivamente en el bolsillo de la gente común, la conclusión es que las reducciones son pocas y los “perdones” casi nulos.

En algunas naciones la gente debe abonar un IVA mayor que el estándar por el tabaco y las bebidas alcohólicas (por ejemplo: Chile, República Dominicana, México, Panamá).

En otros se paga más por la telefonía celular y los servicios de internet (Honduras), o por los productos de lujo (de nuevo Chile).

En cambio, hay países en los que hay reducciones del IVA para la atención médica, los medicamentos, los alimentos o los servicios de enseñanza (Colombia, Uruguay, Venezuela).

O bien en los que hay descuentos por el suministro eléctrico (Costa Rica), las telecomunicaciones (México) o los bienes inmuebles (Paraguay).

Exenciones al pago del IVA (0%) no hay muchas en la región.

Los ejemplos más llamativos son los del transporte público (Perú) y la venta de hidrocarburos (Venezuela), entre otros. En este último caso, se trata sólo de combustibles producidos por Pdvsa o empresas mixtas.

Por lo general, la decisión sobre qué bienes y servicios pagan más, menos o ningún IVA depende de la política económica de cada gobierno: a qué franja de la población desea beneficiar y a qué sector productivo quiere apoyar.

Giaimo afirma que otra tendencia destacable en nuestra región es que los fiscos recurren cada vez más a la tecnología para mejorar el cobro de este tributo; por ejemplo, mediante el uso de la facturación electrónica y un mejor manejo.

 

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