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La información económica y la aprobación de políticas públicas

Néstor Avendaño/Economista y presidente de COPADES

El Banco Central de Nicaragua (BCN) ha mostrado progresos en cantidad, calidad y oportunidad en los indicadores de la balanza de pagos, el mercado monetario, el mercado cambiario y el sistema financiero nacional del país. Sus estadísticas diarias, mensuales, trimestrales y anuales en esos sectores de la economía nacional gozan de bastante credibilidad en los ámbitos nacional e internacional. Además, el BCN se distingue por la actualización permanente de las metodologías que utiliza para estimar los balances macroeconómicos, cuestión que aún no se observa en el Ministerio de Hacienda y Crédito Público (MHCP) cuando presenta su balance fiscal. También debe reconocerse que el BCN presentó en septiembre del año pasado la Matriz de Insumo-Producto de Nicaragua 2006, lo cual facilita el análisis del impacto de las políticas económicas en el sector real de la economía.

En la semana pasada se puso en la picota la indisponibilidad de estadísticas económicas de Nicaragua en la página web del BCN. Esto no es un asunto nuevo, ya que se remonta, por ejemplo, al año de 2012 con el desconocimiento del total de personas ocupadas en las actividades económicas del país.

Más reciente, en relación con las series mensuales de la producción del país, no existe información de todos los rubros agrícolas, excepto la caña de azúcar, y se observan atrasos en la publicación de datos que se concentran en la producción pecuaria, disponibles hasta abril de este año, la producción minera, publicados hasta abril de 2014, y la generación de servicios de telefonía nacional e internacional, mostrados hasta junio de 2010. Sin embargo, con esas restricciones, el Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE) de Nicaragua correspondiente a mayo de 2015, ya fue elaborado y publicado por el BCN en días recién pasados. Cabe reconocer que no se observan atrasos en la publicación de los datos de producción física de las actividades de la pesca, hidrocarburos, energía eléctrica, agua potable y transporte de pasajeros y de carga, así como en los índices de producción industrial manufacturera y el valor de las exportaciones de la zona franca industrial.

Existen severos atrasos en algunos datos del mercado laboral y del presupuesto nacional. Hasta marzo de este año, se dispone de información sobre los salarios promedios mensuales por actividad económica y de los balances del Gobierno Central, ENEL, ENATREL y TELCOR. Un poco más actualizados, a mayo de este año, se pueden encontrar los balances del INSS, ENACAL, Alcaldía de Managua y Empresa Portuaria Nacional, así como el saldo y el pago del servicio de la deuda pública interna.

Sin embargo, alguna carencia de información económica se debe exclusivamente al BCN. No obstante la autoridad monetaria del país realiza encuestas anuales, y probablemente trimestrales porque publica la serie trimestral del Producto Interno Bruto (PIB) desde el año de 2006, desconocemos el valor del Ingreso Nacional o Producto Interno Neto a Costo de Factores (PNNcf) porque el BCN no logra estimar la depreciación de activos fijos (edificaciones y maquinaria y equipo), un componente del valor agregado de las actividades económicas.

Otra crítica que podría hacerse es la forma en que el BCN presenta desde el año de 1994 el dato de la producción de los principales bienes industriales manufactureros, con índices (Base: 1994 =100) que no son útiles a los inversionistas porque ellos esperan conocer la oferta total de dichos bienes en unidades de producción física, en otras palabras, si la demanda de dichos bienes está o no está satisfecha con la oferta interna.

Otra observación para el BCN es sobre su aceptación de indicadores económicos elaborados por otras instituciones públicas con metodologías bastante discutibles. Por ejemplo, la serie anual de la población total del país fue modificada por el Instituto Nacional de Información de Desarrollo (INIDE) desde el año de 2006, haciendo caso omiso de proyecciones las intercensales del país realizadas por organismos internacionales especializados en el tema demográfico: El BCN publica un dato poblacional con una tasa de crecimiento de 1.3% en 2005, que salta a 3.44% en 2006 y luego desciende a 1.24% en 2007, demostrando así una falta de seriedad en el manejo de la información nacional. Por lo tanto, los nicaragüenses podemos dudar de los niveles de algunos indicadores por habitante, tales como el PIB, el gasto público de educación y salud, y también del índice de pobreza que resulte de la próxima Encuesta de Medición de Nivel de Vida que realice el INIDE.

Siempre bajo el paraguas del BCN, cabe señalar que para 2014 se publicó la condonación de la deuda pública externa de US$123.7 millones atribuida a otros países, mientras se especificaban las condonaciones de US$2.1 millones de Perú, US$1.9 millones de España y US$0.2 millones de Alemania. Consulté, a través de la Oficina de Acceso a la Información Pública (OAIP) del BCN, cuáles eran los países que habían condonado deuda por US$123.7 millones, y la instancia técnica del BCN, o sea, la Gerencia Internacional, argumentó que no podían responder porque el acreedor había solicitado que no publicaran su nombre.

El técnico de la Gerencia Internacional del BCN confunde la deuda pública con la deuda privada, aparentemente ignora que la deuda pública la pagamos con nuestros impuestos, y continúa manteniendo esta actitud intolerable porque en el primer semestre de este año sigue registrando una condonación de deuda pública externa concedida por otros países del orden de US$227.3 millones. Los economistas que hemos estudiado el comportamiento la deuda externa de Nicaragua y aconsejado su reestructuración, sabemos que aún no nos hemos graduado en la Iniciativa para Países Pobres Muy Endeudados (HIPC, por sus siglas en inglés), al haber quedado pendiente la reestructuración de los montos adeudados, en orden de importancia, a Costa Rica, Libia, Honduras, Irán, Perú, China Popular e India, lo cual no es un secreto.

En el umbral del secreto, el BCN mantiene los nombres de las principales empresas exportadoras e importadoras del país, datos que siempre están disponibles en países con economía de libre mercado. La difusión de la información económica debe ser amplia y no muy agregada como es el perfil de las variables macroeconómicas, para que se cumpla la responsabilidad estatal de brindar la información a todos los agentes económicos del país y contribuir al mejoramiento de la toma de decisiones del sector privado, o sea, productores y consumidores.

Hay más ejemplos, pero la muestra anterior es suficiente. Sugiero al Presidente Daniel Ortega que fortalezca la autoridad del BCN para que pueda recopilar, criticar y oficializar la información económica elaborada por otras instituciones estatales. Es necesario continuar desarrollando el sistema de información económica nacional, sobre la cual la Presidencia de la República fundamenta la aprobación de la política económica nacional.

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