La sostenibilidad de la pobreza en Nicaragua

En Nicaragua ha bajado la pobreza extrema pero ha subido la pobreza, porque, por un lado, una persona pobre extrema que ha dejado esa condición no puede enfilarse rápidamente entre los no pobres sino que engrosa la fila de los pobres y, por otro lado, es evidente la reducción del número de personas que tienen medianos ingresos, es decir, la clase media, quienes, en su mayoría, no han incursionado hacia el reducido grupo que ostenta los más altos ingresos en el país, el ya mundialmente famoso 1%, sino que se han desplazado en una dirección contraria, hacia el ejército de los pobres, o han emigrado a otros países en búsqueda de mejores oportunidades laborales y mayores ingresos.

Se nota que las políticas económicas y sociales de la actual administración pública han tenido éxito en la disminución de la pobreza extrema, pero algunos empresarios y gran parte de la oposición política han olvidado que, debido a la baja productividad de la economía nicaragüense, la reducción del subempleo, el desempleo y la pobreza demanda, de acuerdo con la evidencia empírica, una tasa anual de crecimiento económico de, al menos, 6% y mantenida en forma consecutiva en el largo plazo.

Sobre la base de datos oficiales, Nicaragua mostró ritmos de crecimiento económico promedio anual de 4.0% entre 1994 y 2014, de 3.5% entre 2000 y 2014 y de 3.6% entre 2006 y 2014, que al ser inferiores al nivel clave de 6% acusan una insuficiente inversión, menos empleo y menos ingreso. Además, el crecimiento económico no es una fuente de convergencia en los ingresos per cápita, y aunque el país, en mi opinión, ya está entrando al estadio de crecimiento de 5% a 6% anual, aún es insuficiente para reducir la pobreza.

En Nicaragua no hay mucha conciencia de, ni existe todavía un debate nacional sobre, el concepto de crecimiento económico pro-pobre. El país ha tenido cuatro estrategias de reducción de la pobreza, pero en ninguna de ellas, incluso en la última denominada Plan Nacional de Desarrollo Humano, se ha discutido a fondo el concepto de crecimiento económico pro-pobre. Este concepto tiene dos interpretaciones principales en la literatura económica (Rob Vos, 2004): una, es pro-pobre todo el crecimiento que sea acompañado por una disminución en valor absoluto de la pobreza, o sea, es pro-pobre cualquier crecimiento en el que los pobres ganen, en valor absoluto; otra, es pro-pobre el crecimiento que conlleva cambios en la distribución del ingreso a favor de los pobres, o sea el crecimiento en que los pobres ganan más que lo que ganarían si todos los ingresos crecieran a la misma tasa. Con la segunda definición podríamos también tener una Econtracción pro-pobrec, en una situación de contracción en la que los pobres perdieran menos que el resto de la población.

En mi entender, las cuatro estrategias han adoptado la primera definición de las definiciones de crecimiento pro-pobre antes mencionadas arriba, o sea, un concepto de pobreza absoluta, pero, ¿cuál es la medida más adecuada de la pobreza? Un estudiante de primeros años de economía sabe que la medición de la pobreza se realiza con los niveles de ingreso de las personas, y no con los niveles de consumo de cada persona o cada familia. No hay que caer en la trampa de la definición uni-dimensional de la pobreza, por ejemplo en términos de consumo, cómo lo hace el Banco Mundial: un nicaragüense que financia su consumo de 2 mil 454 kilocalorías diarias con donaciones públicas o privadas no es pobre, según el Banco Mundial, lo cual contradice la teoría económica que la pobreza se reduce con inversión, creación de puestos de empleo decentes y generación de ingresos.

A continuación presento algunos números oficiales de Nicaragua relacionados con la población del país, el crecimiento económico, el subempleo, la informalidad del mercado, el poder de compra del salario y la pobreza y riqueza de nuestro país.

La población total del país creció 1.3% promedio anual en el período 2000-2005, saltó a 3.4% en 2006 y cayó a 1.2% promedio anual en el período 2007-2014, por lo cual es fácil deducir que el índice de pobreza de Nicaragua ha bajado considerablemente desde 2006, porque se infló el dato de la población total del país. Por lo tanto, es obvio que el índice de pobreza de 2014 que resulte de la VI Encuesta de Medición de Nivel de Vida (EMNV) será menor que el del año de 2009 obtenido con la V EMNV.

La proporción del total de ocupados que están subempleados, o sea, los ocupados que trabajan menos de 8 horas diarias o que ganan menos que el salario mínimo legal, fue igual a 33.3% en 2006 y subió a 48.3% en 2013.

La proporción del total de ocupados que labora en empresas que no tienen registros contables, es decir, que no pagan impuestos ni cotizan la seguridad social, mejor dicho el mercado informal, se expandió de 63.3% en 2006 a 79.4% en 2013.

Tomando en cuenta que el 95% del empleo total fue generado por el sector privado en 2014, el poder adquisitivo del salario promedio anual de los trabajadores que laboran en las empresas se deterioró 1.4% promedio anual (en términos acumulados, 19.0%) durante el período 1999-2014.

La cobertura del salario promedio nacional sobre el costo de los 23 alimentos que integran la canasta oficial de 53 productos de consumo básico disminuyó de 109.3% en 2011 a 103.8% en 2014.

Con un déficit habitacional de 90% según el IV Censo de Vivienda realizado en 2005, los datos de ingresos de la V EMNV de 2009 ayudan a demostrar que el 70% de las familias de Nicaragua no pueden comprar una vivienda de interés social. Además, con los mismos datos de ingresos de la V EMNV 2009 se puede concluir que el 77% de las familias no es sujeto de crédito en el sistema financiero nacional, el 20% de la población que tiene mayores ingresos se apodera del 51.4% del ingreso nacional y el 20% de la población que tiene los menores ingresos apenas capta el 4.8% del ingreso nacional.

Con el ánimo de resolver los problemas estructurales del mercado de trabajo del país, reitero algunas sugerencias que también he presentado públicamente hace varios años, tales como la formulación de políticas de empleo entre el gobierno, los gremios de productores y los sindicatos; promover la educación técnica media y superior para elevar la productividad laboral; transferir tecnología a las MIPYMEs; fortalecer el Banco de Fomento “Produzcamos”, hoy autorizado a tener una propiedad mixta pública-privada, con el fin de transferir crédito y tecnología a un bajo costo; legislar para la igualdad salarial de hombres y mujeres en el mismo puesto de trabajo; y reducir los trámites burocráticos para la creación de empresas.

Allí están los números oficiales de la historia económica reciente de Nicaragua, pero el empresario César Zamora, sin mostrar un solo guarismo, dio a entender públicamente el jueves de la semana pasada que mis recientes comentarios sobre la situación de la pobreza en Nicaragua son perversos porque en el fondo es un ataque al gobierno y al sector privado, un craso error del empresario porque mis críticas a la política económica nacional y a los agentes económicos siempre han sido constructivas y persiguen el bien común y el desarrollo de la empresa privada.

No hay que engañar a la población nicaragüense diciéndole que el crecimiento económico del país es pro-pobre y que ha beneficiado más a las clases sociales bajas del país. En Nicaragua no se ha considerado, mucho menos debatido, el concepto de crecimiento económico pro pobre en las estrategias de reducción de la pobreza. Aparentemente, el empresario César Zamora ignora que los conceptos oficiales incorporados en las estrategias de reducción de la pobreza que ha tenido Nicaragua han sido “crecimiento económico de base amplia” (ERCERP), “crecimiento económico basado en el concepto de competitividad y el desarrollo de 8 conglomerados” (PND y PNDO), y “crecimiento económico con incremento del trabajo y reducción de la pobreza y la desigualdad” (PNDH). Más bien, habría que estimular un proceso de discusión sobre el significado, las posibilidades y las implicaciones prácticas del crecimiento pro-pobre en la Nicaragua de hoy.

El mismo estudiante de primeros años de economía sabe y puede demostrar que no existe una relación automática entre crecimiento económico y reducción de la pobreza. Este paradigma económico se descartó de la teoría económica desde hace varios años, así como ha quedado enterrado el Consenso de Washington en noviembre de 2010 por el Grupo de los 20 (G-20) en la Cumbre de Seúl.

Ningún economista serio tampoco argumentará a favor del “efecto derrame”, o de “la teoría del goteo”, conocidos en inglés como “the trickle down effect”, que señala a las capas sociales más bajas como las mayores beneficiarias del crecimiento económico, una teoría muy extendida en los años noventa del siglo pasado y una torpeza que calma la conciencia de algunas personas dada la situación económica en la que viven otros seres humanos, que creó pocos ganadores y muchos perdedores principalmente en los países latinoamericanos. Al respecto resulta relevante el principio del balde agujereado, planteado en 1975 por el economista Arthur Melvin Okun, conocido principalmente por la ley de Okun y jefe del Consejo de Asesores Económicos del Presidente de los Estados Unidos Lyndon B. Johnson, de que “el dinero es transportado de los ricos a los pobres en un balde agujereado, de manera que una porción desaparece en el trayecto”. Reducir la desigualdad de los ingresos no es suficiente con el crecimiento económico, por lo cual es necesario que el Estado active las políticas de bienestar social.

Cada quien es dueño de sus aciertos y errores, y también merece respeto, y el empresario César Zamora siempre tendrá mis respetos. La economía y la política van de la mano y tengo mi propia ideología y preferencias políticas, que son visibles con mis sugerencias sobre la política económica y social de Nicaragua. Sin embargo, nunca he pertenecido a ningún partido político.

4 comentarios sobre “La sostenibilidad de la pobreza en Nicaragua

  • el 11/08/2015 a las 4:35 pm
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    Un crecimiento de 6%, se convierte en 720 mil dólares, distribuidos el 90% entre el 10% de la población poseedora de la riqueza lo cual equivale teoricamente a 1.080,00 dólares per capita (90%x720 mil=648 mil dólares /600 mil personas ricas.EL resto 72 mil dólares se distribuyen teoricamente, entre 5.400.000 personas que son el 90% de la población (72 mil dólares /5400.000 habitantes poseedores del 10% de la riqueza equivale a 0.0133 centavos de dolar.(72/5400.000=0.00133 centavos de dólar, esto es goteo hacia los pobres,ni que creciera la economía al doble, solamente duplicaría los resultados mostrados.Diferente sería que los ricos estuvieran dispuestos a compartir en otra proporción, hacer negocio ganar-ganar para reducir aceleradamente la desigualdad económico social existente tomando en cuenta a la base de la piramide que es la población pobre.Claro que, a como dice el articulista debe acompañarse la estrategia ganar-ganar, a como sea posible con inmediatas estrategias políticas de bienestar social que el estado implemente, con el propósito de lograr el objetivo.La base de la piramide (los pobres) deben ser casi socios en todos los negocios.El pobre no es una maquina de autosubsistencia que solamente se le ocupa para que consuma y se endeude lo mas posible, éso, es un gran error que hay revertir de alguna manera y hacerle la vida un poco mas agradable y sostenible a esa base de la piramede (la población pobre).

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  • el 11/08/2015 a las 6:13 pm
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    Un crecimiento de 6%, se convierte en 720 millones de dólares, distribuidos el 90% entre el 10% de la población poseedora de la riqueza lo cual equivale teoricamente a 10.800,00 dólares per capita (90%x720 mil=648 millones de dólares /600 mil personas que poseen la riqueza.EL resto 72 millones de dólares se distribuyen teoricamente, entre 5.400.000 personas que son el 90% de la población (72 millones de dólares /5400.000 habitantes poseedores del 10% de la riqueza equivale a 13,33 dólares(72/5400.000=13,33 dolares, esto es goteo hacia los pobres,ni que creciera la economía al doble, solamente duplicaría los resultados mostrados.Diferente sería que los poseedores de la riquezas estuvieran dispuestos a compartir en otra proporción, hacer negocio ganar-ganar para reducir aceleradamente la desigualdad económico social existente tomando en cuenta a la base de la piramide que es la población pobre.Claro que, a como dice el articulista debe acompañarse la estrategia ganar-ganar, a como sea posible con inmediatas estrategias políticas de bienestar social que el estado implemente, con el propósito de lograr el objetivo.La base de la piramide (los pobres) deben ser casi socios en todos los negocios.El pobre no es una maquina de autosubsistencia que solamente se le ocupa para que consuma y se endeude lo mas posible, éso, es un gran error que hay revertir de alguna manera y hacerle la vida un poco mas agradable y sostenible a esa base de la piramede (la población pobre).

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  • el 11/08/2015 a las 6:48 pm
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    César Zamora es uno de los grandes testaferros de Ortega Saavedra, de esos que compiten con Eduardito Montelegre Rivas y son miembros del círculo de capitalistas que han logrado convertir al secretario general del FSLN en uno de los grandes empresarios, de esos que explotan el negocio del tráfico de drogas y son los que han pignorado la soberanía nacional en beneficio del aventurero chino, Wang Jing.

    Los capitalistas aliados de Ortega Saavedra son los antiguos burgueses vende-patria, carentes de escrúpulos, son los que convirtieron en un lucrativo negocio la venta de armas y municiones entregadas a los contras, hasta llegar a clavarles el cuchillo por la espalda a partir de las famosas pláticas de Paz de Sapoá. Posteriormente, otro gran traidor, Enrique Bolaños Geyer, les entregó todos los poderes del Estado, teniendo como “bueyes careadores” a Eduardidto Montealegre Rivas, Alejandro Fiallos Navarro y otros vividorres de abolengo.

    Son estos vividores los que han empobrecido al pueblo nicaragüense, obligando a emigrar a miles de compatriotas. Estos mandan remesas familiares, las que ya sobrepasan los mil millones de dólares anuales, cocnstituyendo la mayor fuente de ingresos del Estado nicaragüense.

    Ningún programa de Ortega Saavedra es capaz de terminar con la pobreza en Nicaragua, porque todo responde a un plan debidamente estructurado, destinado a enriquecer año con año a los militares nicaragüenses, lo mismo que a los cuadros superiores de la policía orteguista.

    César Zamora es uno de los que contribuye al inriquecimiento ilícito de los cuadros superiores de miembros del ejército y de la policía orteguista. Además, aplaude el saqueo de los miembros de la clase media, como es el caso de Alvaro Montealegre Rivas.

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  • el 14/08/2015 a las 11:26 am
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    SI TODOS LOS GOBIERNOS PASADOS ABRIAN ECHO ALGO POR LA POBRESA DE ESTE PAIS LA SITUACION FUERA UN POCO FAVORABLE PERO DESGRACIADAMENTE SOLO LADRONES LLEGAN AL PODER AUNQUE NO SOY DE NINGUN PARTIDO POLITICOS CREO QUE ESTE DE ORTEGA ESTA HACIENDO BIEN LAS COSAS,Y NO JUSTIFICO QUE ROBE PORQUE EN TODAS PARTES DEL MUNDO EL QUE LLEGA AL PODER ES PARA ROBAR Y ESTA BIEN QUE ROBEN ESO NO SE PUEDE EVITAR PERO QUE DEJEN ALGO PARA EL PUEBLO.

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