Carta número 40 de Avendaño a Asamblea

Reproducimos carta recibida en nuestra redacción:

12 de agosto de 2015

Ingeniero Santos René Núñez Téllez

Presidente Asamblea Nacional de Nicaragua

Su Despacho

Honorable Señor Presidente de la Asamblea Nacional, Ing. Santos René Núñez Téllez:

Mediante esta cuadragésima carta que le dirijo, continúo pidiendo a la Asamblea Nacional de Nicaragua que garantice mi derecho humano del acceso a la Justicia de mi país con el cumplimiento de las solicitudes de dos jueces de lo Penal de Managua, Lic. María Ivette Pineda y Lic. Henry Morales Olivares, que fueron entregadas al Poder Legislativo en agosto de 2008 y junio de 2011 respectivamente, para desaforar al diputado Eduardo Montealegre Rivas, quien inapropiadamente se escudó en la inmunidad que le confiere su cargo público después de haber escrito graves injurias y calumnias contra mi persona, al señalarme denigrativamente como un defraudador del Estado de Nicaragua el 31 de julio de 2008.

El silencio muy prolongado de la Junta Directiva de la Asamblea Nacional a mi petición está demostrando que los nicaragüenses no somos iguales ante la ley, lo cual lesiona los Derechos Humanos. No es tolerable que la impunidad sea aceptada entre los políticos de mi país al no querer ver la presunta delincuencia del diputado Eduardo Montealegre Rivas, quien abusa de la inmunidad que le confiere su cargo público, que además no desempeña, y se burla de dos jueces del Poder Judicial de Nicaragua.

Como siempre le he manifestado, espero su respuesta en su calidad de servidor público de los nicaragüenses.

Agradeciendo su atención, le reitero las más distinguidas muestras de consideración y aprecio personales.

Atentamente,

Néstor Avendaño Castellón

Economista

Un comentario sobre: Carta número 40 de Avendaño a Asamblea

  1. El Observador dice:

    Mientras Eduardo Montealegre le sea útil politicamente a Ortega, toda solicitud del señor Avendaño dormirá el sueño de los justos, pues René Núñez Téllez no es más que un empleado del gobierno y como tal, hace lo que le dicta el Patrón

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