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En 250 ciudades, los brasileños vuelven a marchar contra Dilma

***Se movilizan en reclamo del juicio político a la presidenta; esperan millones de personas

Por Alberto Armendariz
LA NACION

San Pablo.- Otra vez a las calles. El termómetro político se volvió a calentar en Brasil cuando diversos grupos lanzaron una nueva ola de manifestaciones a favor del impeachment de la presidenta Dilma Rousseff, a la que responsabilizan por el escándalo de corrupción en Petrobras y acusan de llevar el país a la recesión con su mala gestión económica, que incluye maniobras fiscales ilegales para intentar ocultar el descalabro en las cuentas públicas.

Los organizadores de las marchas, el Movimiento Brasil Libre (MBL), Vem Pra Rua y Revoltados Online, tomaron las calles las principales ciudades del país.

Desde el gobierno de Rousseff, el Partido de los Trabajadores (PT), y los movimientos sociales que los apoyan, en cambio, esperan que la cantidad de gente sea menor que la registrada durante las últimas manifestaciones, el 12 de abril, cuando unos 700.000 brasileños salieron a hacer oír sus voces.

Los grupos a favor del impeachment reconocen que el haber llamado a una segunda ola de protestas tan cercana a la primera fue un error estratégico.

“Estamos en un momento cada vez más delicado. En los últimos meses, hemos visto nuevas revelaciones del escándalo del petrolão que llevaron a prisión al ex tesorero del PT [João Vaccari Neto], denunciado por desviar dinero de Petrobras al partido, y a la detención del ex jefe de Gabinete de Luiz Inacio Lula da Silva [José Dirceu], acusado de haber montado todo el esquema de sobornos dentro de la compañía. La economía está cada vez peor, con alzas en la inflación [9%] y en el desempleo [8%]. Y el Tribunal de Cuentas de la Unión [TCU] ya ha apuntado que durante su primer mandato Dilma violó la ley de responsabilidad fiscal retirando fondos de bancos públicos para ocultar el déficit. Además, hay nuevas denuncias de que la campaña por la reelección de Dilma utilizó dinero ilegal del petrolão. ¿Cuánto más podemos esperar y ver sangrar al país para decir basta?”, señaló a LA NACION Kim Kataguiri, el jovencísimo líder, de 19 años, del MBL.

Como ya ocurrió antes, desde las filas oficialistas califican al movimiento por el impeachment como “golpista” y critican a sus promotores de “elitistas” o “resentidos” porque no pudieron ganar las elecciones de octubre de 2014, cuando Rousseff derrotó por el más estrecho margen de la historia a su rival Aécio Neves, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB).

El ex presidente Lula se reunió con su ahijada política para analizar la respuesta que el gobierno debería dar a las marchas de hoy. El temor es que, con los ánimos cada vez más caldeados, estallen enfrentamientos. Sobre todo luego de que el presidente de la Central Única de Trabajadores (CUT), Wagner Freitas, que apoya al gobierno, exhortó a los trabajadores a “ir para las calles atrincherados de armas en las manos y luchar si intentan sacar a la presidenta”.

“Las manifestaciones no pueden transformarse en procesos que lleven a la violencia. Existe una cultura golpista, pero no están las condiciones materiales para que eso [un golpe] ocurra. La intolerancia divide al país como no se vio antes en Brasil, sino en los períodos en que se quebró la democracia”, dijo Rousseff, en una entrevista televisiva.

Después de haber tímidamente respaldado las primeras manifestaciones de marzo y abril, el PSDB y el senador Neves ahora salieron a abrazar con fuerza la nueva convocatoria, que tendrá lugar en por lo menos 250 ciudades. Es más, hasta han emitido anuncios por televisión para pedirle a la gente que salga a las calles a expresar su rechazo por el gobierno. Eso sí, aclararon que tampoco tolerarán la violencia.

Desde el MBL, Vem Pra Rua y Revoltados Online aclaran que no tienen ningún vínculo formal con los partidos políticos, aunque agradecen el espaldarazo. Frente a las críticas de que no respetan la legitimidad de la presidenta y que son golpistas, resaltan que el juicio político es una salida prevista en la misma Constitución.

Y ante las advertencias de que un proceso de impeachment sería traumático para el país y dejaría la economía en peores condiciones, Kataguiri recordó que el período después de la renuncia de Fernando Collor de Mello por la amenaza de juicio político, en 1992, fue de una gran estabilidad.

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