Miles de personas marcharon en Brasil contra Dilma Rousseff

  • Según la policía, más de 130 mil personas salieron a las calles para pedir por un juicio político contra la presidenta, golpeada por el escándalo de Petrobras y la crisis económica

BRASILIA / SAN PABLO.-

Por tercera vez desde que Dilma Rousseff asumió en enero su segundo mandato, miles de brasileños salieron ayer a las calles de unas 250 ciudades de Brasil para exigir que la presidenta sea sometida a un impeachment en el Congreso por su responsabilidad política en el escándalo de corrupción de Petrobras y por la mala gestión económica que ha llevado a Brasil a caer este año en recesión.

Unas 137.000 personas indignadas con la situación del país salieron a las calles de decenas de ciudades, según la policía, mientras los organizadores calculaban unos 225.000 manifestantes.

La cifra iba en aumento con el comienzo de las manifestaciones en San Pablo, feudo de la oposición y la ciudad más poblada con 11 millones de habitantes.

“Hay que seguir marchando hasta que Dilma y el Partido de los Trabajadores (PT) salgan del poder. Con sus mentiras engañaron a gran parte de la población para ganar las elecciones del año pasado y desde entonces no hemos visto más que evidencias de robo en Petrobras que involucran a personas del gobierno y del PT, y una pésima administración de la economía que llevó a aumentar la inflación (9%) y el desempleo (8%), mientras ellos siguen impunes y tratándonos con arrogancia. ¡Basta!”, se quejó el comerciante Carlos Scovino, 31, quien llevaba puesta una camiseta de la selección de fútbol brasileña en la concentración sobre la Avenida Paulista de San Pablo.

Convocadas por los grupos cívicos Movimiento Brasil Libre (MBL), Vem Pra Rua y Revoltados Online, las manifestaciones se expanden por unas 250 ciudades. En algunas, como Brasilia, Río de Janeiro, Belo Horizonte, Salvador y Belém, los actos comenzaron por la mañana, y desde temprano podían verse en las calles carteles, globos y banderas brasileñas con las leyendas “¡Fuera Dilma! ¡Fuera PT!”. Una vez más, vendedores ambulantes aprovecharon la movilización popular para ofrecer remeras, sombreros, vinchas, silbatos y hasta panderetas con mensajes contrarios al gobierno. En Brasilia, un gigante muñeco inflable con la cara del ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva llevaba un traje a rajas de prisionero y los manifestantes gritaban “gran ladrón” al líder histórico del PT y padrino político de Rousseff.

En varias ciudades, los manifestantes portaban cartulinas con mensajes en agradecimiento y apoyo al juez federal Sergio Moro, que lleva adelante las investigaciones del multimillonario esquema de corrupción en Petrobras.

En Rio de Janeiro, sede de los Juegos Olímpicos de 2016 y donde se disputa hoy el evento test olímpico de ciclismo de pista, decenas de miles colmaron la avenida Atlántica frente a la célebre playa de Copacabana en un perfecto día de sol.

Por su parte, el ex candidato presidencial brasileño Aécio Neves se sumó a las manifestaciones en Belo Horizonte, la capital del estado de Minas Gerais y considerada como su fortín electoral, en la que participan unas 7000 personas.

“Brasil despertó. El pueblo en la calle va a permitir la superación de la crisis. No este gobierno que no tiene más autoridad ni credibilidad”, dijo el presidente del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), quien en los comicios del año pasado fue derrotado por Rousseff por el menor margen en la historia de Brasil.

Fecha simbólica

Los organizadores esperaban que esta tercera jornada de protestas fuese al menos comparable con la primera gran manifestación, la del 15 de marzo, de la que participaron unos dos millones de personas; y a la segunda, el 13 de abril, que reunió menos de la mitad. Las cifras finales estarán disponibles por la noche.

“Más allá de los números, lo importante es que la gente sigue en pie de lucha, que no se deja ya convencer por el discurso vacío del gobierno. Las encuestas señalan que Dilma tiene hoy apenas un 8% de popularidad. ¿Cómo va a hacer para continuar tres años y medio más con un rechazo tan grande, sin legitimidad moral por los escándalos de corrupción, frente a una coalición gobernante cada vez más resquebrajada, y con los serios problemas económicos que enfrenta el país?”, señaló a LA NACION Renan Santos, 31, coordinador nacional del MBL, entre bocinazos de los últimos autos que pasaban por la Avenida Paulista antes de que fuera cerrada al tránsito.

La fecha de esta tercera ola de protestas no fue aleatoria. Fue elegida para coincidir con la de una masiva marcha en 1992 contra el entonces presidente Fernando Collor de Mello, acusado también de corrupción. Entonces la gente salió toda de negro para marcar su repudio al presidente, quien la noche anterior había convocado a sus seguidores a salir a las calles vestidos de verde y amarillo.

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