Pig Gate explota al primer ministro Cameron

  • Lord Ashcroft asegura que la cocaína ‘circulaba’ en la casa de Cameron
  • En el libro ‘Call me Dave’, del que es coautor, relata todo tipo de excesos del hoy primer ministro con las drogas y las mujeres

Por Carlos Fresenda

Londres. Michael Ashcroft, el multimillonario, ex tesorero y ex vicepresidente del Partido Conservador, coautor de la biografía no autorizada de David Cameron (‘Call me Dave’), asegura en su libro que el ‘premier’ británico permitió la “circulación” de cocaína en su casa familiar.

Ashcroft recoge en su libro el testimonio de un miembro “del círculo social” de los Cameron que asegura que tanto él como su esposa hicieron la vista gorda durante una cena que celebraron en su domicilio… “El hecho de que los presentes en aquella fiesta se sintieran cómodos ante el hecho de que hubiera gente esnifando cocaína hace pensar que se trataba de una escena familiar”.

Lord Ashcroft, que ha creado una tormenta política con su libro-bomba, recuerda cómo Cameron ha mantenido una postura “blanda” hacia las drogas y se pregunta si existe alguna relación con sus experiencias en la juventud. Ashcroft recuerda que Cameron sólo ha negado haber consumido después de que fuera elegido parlamentario.

A la otra pregunta, sobre el consumo de marihuana en sus años mozos, el premier respondió en cierta ocasión que a su paso por Oxford pasó por lo “normal” en cualquier experiencia universitaria. El libro detalla su supuesta pertenencia a un club de fumadores de cannabis, The Flam Club, del que también formaban partes sus dos compañeros inseparables de aquellos años: el escritor James Fergusson y el periodista James Delingpole.

Delingpole asegura que Cameron era un visitante asiduo del “fumadero” en el piso superior de los dormitorios de Christ Church: “Los tres nos sentábamos y fumábamos hierba mientras oíamos los discos de Supertramp”.

El libro indaga también en el lado mujeriego de Cameron, antes de conocer a Samantha, y en el río incesante de chicas saliendo de su dormitorio. Sus dos primeras novias oficiales fueron Catherine Snow y Francesca Ferguson, aunque su más sonada conquista fue Laura Adshead, que quedó muy “tocada” tras romper con el joven aspirante a político y acabó dando el salto a América, donde cayó en la mala vida antes de convertirse en monja, con el nombre de Sor María.

Michael Ashcroft asegura que todas las revelaciones de su libro (incluida la participación de Cameron en un “ritual” en el que llegó meter sus partes íntimas en la boca de una cabeza de cerdo) están suficientemente documentadas con decenas de testimonios, más el trabajo de campo de la periodista de ‘The Sun’ Isabel Oakeshott, coautora de ‘Call Me Dave’.

El ex tesorero de los ‘tories’ -que amasó una gran fortuna con un imperio que va de la venta de coches a las compañías de seguridad- asegura que su biografía de Cameron no es una venganza personal, aunque no oculta su aversión hacia el “primer ministro”, al que considera “un tipo con mucha suerte”.

Tras ganar las elecciones y haberle prometido un cargo, Cameron le ofreció a Ashcroft un puesto de poca monta en el Foreign Office. “Lo mejor habría sido que no ofreciera nada”, escribe ahora Ashcroft, que arrastra desde entonces un rencor mal curado. Cameron le ofreció como excusa que su viceprimer ministro, el liberal-demócrata Nick Clegg, había vetado su nombramiento. El líder conservador temía, como así fue, que Ashcroft estuviera implicado en una trama de evasión de impuestos. El caso es que los dos no se hablan desde el 2010 y Cameron llevaba esperando desde entonces la “puñalada”.

El escándalo

El premier David Cameron cometió durante sus años de estudiante en Oxford un ‘acto’ inaudito, mantenido hasta ahora en secreto. Según testigos, el entonces aplicado estudiante llegó a meter sus partes íntimas en la boca de un cerdo muerto (aparentemente, un cochinillo asado) como parte de su ritual de iniciación en el selecto Flam Club.

Todo esto lo cuenta de buena tinta el multimillonario Lord Michael Ashcroft, en una biografía no autorizada del primer ministro que tiene algo de particular venganza. En Oxford y en el resto del Reino Unido no se habla hoy de otra cosa. El escándalo del cochinillo -bautizado ya como el ‘pig gate’- ha puesto al premier en una posición embarazosa, en una semana en las que llevaba todas las de ganar por cuenta de los bombardeos aéreos sobre el Estado Islámico en Siria.

Hasta ahora se conocía la participación de Cameron en las tropelías cometidas por el Clan de Bullingdon, en compañía del ahora alcalde de Londres, Boris Johnson. Pero nunca hasta la fecha había trascendido con pelos y señales su participación en una de las gamberradas más notorias del Flam Club.

El libro recoge también testimonios personales de los escarceos de Cameron con la marihuana y la sospechosa circulación de cocaína en su círculo de amigos.

“Yo fumé hierba con David Cameron”, asegura su viejo amigo de la época de Oxford James Deliingpole, que ofrece detalles sobre la peculiar querencia de Cameron por las drogas “blandas”.

En ocasiones anteriores, y ante preguntas comprometidas sobre los excesos de su juventud, Cameron ha llegado a reconocer sin más que pasó “por las típicas experiencias universitarias”.

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