Turismo de playa afectado en occidente

  • Serios problemas en costas de Corinto, Jiquilillo y El Realejo
  • Los veraneantes enfrentan nuevas condiciones de riesgos

Por José Balladares/Trinchera de La Noticia

Las playas de Jiquilillo dejaron de ser paradisíacas, las costas del municipio porteño de Corinto ya no son las mismas que cautivaban a sus visitantes hace muchos años cuando sus lunadas alcanzaron fama internacional.

El mar está pasando factura en las zonas costeras de occidente y los veraneantes pierden los espacios de recreación que disfrutaron generaciones pasadas. Incluso, en el caso de Corinto, la misma población corre peligro de ser desplazada por el avance del mar sobre el hábitat humado.

El tema fue abordado en un taller de capacitación de la Red Nacional de Organizaciones de Cuencas, RENOC, que analizó la erosión de las zonas costeras y la penetración salina en fuentes de agua dulce. En el taller participaron dos especialistas holandeses que hicieron un recorrido por las zonas costeras afectadas.

El caso de Corinto

Johan Remijn y Dirk Maas, de la Autoridad del Agua de Holanda, participaron en la capacitación ilustrando los temas de manejo integrado de zonas costeras y degradación de las costas.

“Los especialistas nos decían que, si en Corinto no se hacen pronto medidas de mitigación, se va a llevar todo el banco de arena y se va a meter el mar a las zonas pobladas. Los bancos de arena son al final los que eviten y protegen la entrada del mar hacia el pueblo de Corinto. Esto, sumado a la degradación de la costa habrá una introducción salina del mar en los cuerpos de agua dulce”, afirmó Nelvia Hernández, especialista en ecología y recursos naturales del Instituto de Capacitación Investigación y Desarrollo Ambiental, CIDEA-UCA.

Hernández, como parte del equipo del CIDEA-UCA, participa en el programa de capacitaciones e investigaciones de campo de la RENOC. Los problemas que comenta se observan desde hace varios años. Existe un sentimiento de que falta más empuje para establecer las medidas de mitigación.

Los turistas nacionales y extranjeros van a encontrar nuevas condiciones que no son las promocionadas playas que dieron prestigio como destino de verano a este municipio donde está el puerto más importante de Nicaragua.

“En Corinto, el veraneante se va a encontrar con varias medidas de mitigación que ha hecho la municipalidad, como poner sistemas para disminuir la fuerza de las olas, entonces el veraneante ya no encuentra esas grandes playas, ahorita lo que va a encontrar son las barreras para evitar la penetración del mar a los barrios costeros”, explicó Hernández al conversar con Trinchera de La Noticia.

El problema en Jiquilillo

Las playas de Jiquilillo, en el municipio de El Viejo, en algún momento fueron consideradas las mejores de Nicaragua y Centroamérica. La nueva generación de veraneantes quizá alcance a ver las sombras de esas playas antes bien cotizadas de este balneario del país.

“En Jiquilillo el mar ha ido ganando terreno. Se puede observar cómo han destruido casas, caminos e infraestructura básica en la zona donde estaban esas playas grandes, hoy día ya el mar las ha cubierto, las grandes playas ya no están”, aseveró la especialista.

Hernández advirtió que “el veraneante que antes se bañaba en la playa, ahora tendrá que bañarse en la zona en donde, en algún momento, hubo una construcción, esto supone un posible efecto de peligro para el bañista, puede toparse con viejas infraestructuras de construcción, bloques, paredes, vigas, porque ya el agua cubrió el lugar que antes eran habitaciones o casas, puede ser que ya estén completamente aterradas, pero eso es lo que el mar está haciendo, introduciéndose hacia la tierra y las playas van desapareciendo”.

Afectaciones en El Realejo

Otro de los lugares donde los pequeños y medianos empresarios turísticos se lamentan por las nuevas condiciones forjadas por el mar, es en el municipio de El Realejo, siempre en el departamento de Chinandega, que parece haber cedido todo el protagonismo del turismo de playa a los municipios sureños de Rivas y Carazo.

“En otros sitios el mar está haciendo barreras, por ejemplo, en el estuario de El Realejo, el mar está creando una barra de arena a la entrada, entonces nos decían los señores que atienden a los turistas ahí: “ideay, ya ni turismo vamos a tener porque se está cerrando la boca de entrada de agua”.

La especialista explicó que “como ya está un banco de arena ahí, entonces para que la marea entre se tarda mucho y la profundidad que toma el estuario donde la gente se baña es muy baja, entonces al bañista no le gusta mucho, es otro efecto. El mar quita arena de un sitio y la puede llevar a otro. Para que la marea pueda entrar a la zona del estero, que era una zona donde se llenaba de veraneantes, tiene que estar la marea bien alta o sea que el tiempo que tiene la gente para disfrutar de esa agua es más corto y el nivel de profundidad es más bajo”.

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