Gossip: El “pactazo” del 2013

Por Hamlett

• El 13 de septiembre pasado, La Prensa publicó un editorial titulado “La armonía de poderes según Ortega”. En este escrito, La Prensa lamentó la reciente destitución de 28 diputados propietarios y suplentes del PLI montealegrista y sus aliados del MRS. Según La Prensa, Ortega hizo esto porque a “le molestaba, y mucho, que hubiese en el poder legislativo una oposición valiente y beligerante”.
• *¡Tronco de editorial para subir el telón de los días patrios y para la audiencia que el Congreso estadounidense tendría el 15 de septiembre para abordar el “Colapso de la democracia en Nicaragua”!
• Lo que el editorialista pasó por alto, intencionalmente, fue el “pactazo” que Eduardo Montealegre y sus correligionarios del PLI y del MRS hicieron en oscuridad con el régimen sandinista para permitirle ganar la presidencia de la república el próximo 6 de noviembre con tan solo el mínimo de voto con el segundo lugar, lo que es peor que aquellos que, como La Prensa, Eduardo y el MRS llamaron el “pacto” de los “caudillos”.
• No fue hace mucho, sino que, en diciembre del 2013, cuando este grupo dejó pasar sin siquiera sonar la alarma un cambio a la Constitución Política que le permite al candidato a la presidencia alzarse con la victoria con un mínimo porcentual.
• El nuevo artículo 146 de nuestra carta magna, publicada en la Gaceta del 18 de febrero de 2014reza: “La elección del Presidente y Vicepresidente de la Republica se realiza mediante el sufragio universal, igual, directo, libre y secreto. Serán elegidos quienes obtengan la mayoría relativa de votos.” Dicho de otra manera, a partir de 2016 la elección del mandatario requiere de tan solo un voto de diferencia, mínimo.
• Esta formulación es idéntica a la que estaba en el artículo 146 de la Constitución de 1986 que no establecía umbral porcentual alguno para que el Presidente fuera electo en primera vuelta.
La reforma del MRS
• En las reformas constitucionales de 1994-1995, una alianza de pequeñas bancadas en la Asamblea Nacional, lideradas por el MRS, acordó establecer un umbral mínimo de 45 por ciento de los votos válidos para que el presidente y su vice salieran electos en primera vuelta. Este cambio fue producto de un pacto, sí un pacto, entre los partidos y movimientos pequeños y los sandinistas no orteguistas.
• Su objetivo era obstaculizar la elección de Arnoldo Alemán o el retorno al poder de Daniel Ortega.
• En 2000 la carta magna fue reformada de nuevo, esta vez para reducir el umbral mínimo para ganar en primera vuelta a 40 por ciento salvo en el caso que un candidato ganara al menos 35 por ciento de los votos válidos, pero con un candado: siempre y cuando hubiese obtenido al menos cinco por ciento más votos que el candidato que quedó en el segundo lugar.
• La reforma de 2000 fue de inmediato una bandera política en contra de Arnoldo Alemán y el PLC porque implicaba dejar fuera del juego político a los pequeños partidos y empoderar a los grandes. Las ONGs y sus aliados en los micro partidos la satanizaron como el famoso “pacto” y la usaron, junto con La Prensa y otros medios, como el instrumento para destruir la imagen de Alemán y el PLC. Esto a pesar de que el PLC llevó a Enrique Bolaños a la presidencia en 2001 con una abrumadora mayoría y bajo las reglas del juego establecidas en el “pacto”.
El nuevo pacto
• Si el “pacto” de 2000 fue nefasto para Nicaragua, ¿qué dirá ahora La Prensa, Radio Corporación y la sociedad civil de las reformas de 2014 que fueron hechas a espaldas del pueblo? ¿Habrá sido por incompetencia de la bancada PLI o las prolongadas ausencias de Eduardo Montealegre del hemiciclo? ¿O a la falta de atención, inteligencia o astucia de sus correligionarios como Wilber López, el “boticario” Lacayo, Boanerges Matuz y María Eugenia Sequeira, quien se ocupaba de temas tan importantes como buscar que el gallo pinto fuera nombrado patrimonio de la humanidad?
• ¿O se aprobó este cambio secretamente con la complicidad de Eduardo y sus diputados que no sólo no levantaron sus voces en contra del cambio, sino que la encubrieron por años? ¿Será exculpado Eduardo de haber permitido este engaño colosal para protegerse él y su hermano, Álvaro, contra la justicia por el asunto de los Cenis y la estafa de millones de dólares de las monjitas del Teresiano y otras víctimas?
¿No sabían?
• Esta situación nos lleva a hacer otras preguntas: ¿Cómo es que La Prensa y sus reporteros investigadores no se dieron cuenta de lo que estaba pasando y no protestaron? ¿Será que ellos estaban tan distraídos con otros temas estratégicos, como buscar epítetos para encajarle a Daniel Ortega o denigrando al “colaboracionista” PLC y a Arnoldo Alemán, que descuidaron lo que estaba pasando en la Asamblea? ¿O será que la “república de papel” y los otros medios de oposición no tienen el profesionalismo, los recursos humanos periodísticos, para haber detectado semejante pactazo? ¿Y cómo es que las ONGs, con su apoyo internacional, tampoco se percataron de esta insidiosa maniobra?
• En la historia nicaragüense nunca se ha metido un gol político como el que Daniel Ortega y sus operadores anotaron, a espaldas de la nación, con las reformas constitucionales de 2014.
• Y analizar cómo pasó, por qué pasó y quienes estuvieron involucrados en este pactazo debería de ser la tarea principal para la sociedad nicaragüense, no sólo en lo que queda de 2016 sino durante años más.

Un comentario sobre “Gossip: El “pactazo” del 2013

  • el 20/09/2016 a las 4:03 pm
    Permalink

    Creo que Hamlett no debería ser tan injusto con esos sacrificados diputados, pues si se observa con detención, ellos hicieron lo que su mentor les aconsejó, pero que trabajaron no cabe duda. Solamente el hecho de presentarse a la Asamblea en los días hábiles, es un gran sacrificio, sin contar el resto de actividades en la vida social. Además, ¿que significa ese pobre salario y la cobertura de todos sus gastos, gasolina, pago de chofer y tantas minucias? Ese sacrificio por casi cinco años merece el reconocimiento de todos los nicaragüenses. Hay que destacar que el trabajo de Eduardo Montealegre, como gran jefe de la oposición, ha sido excelente. Prueva de ello es que aun anda libre y se espera que su hermano Álvaro muy pronto logre su libertad y además se le indemnise, por los daños económicos y morales que ha sufrido, pues se ha demostrado de que él no engaño ni estafó a nadie. los quejosos se engañaron solos y como dice el viejo refrán: En arca abierta, el justo peca. La pregunta del millón es: ¿ Como es que ninguno de los reclamantes sabía la clase de record de Álvaro Montealegre en Estados Unidos?

    Respuesta

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *