Gossip: El rey, el burro y el charlatán

Por Hamlett

Todos andan preguntando cuál es el juego del presidente Daniel Ortega con la OEA. Hay apuestas acerca de si “la conversación” ya instalada llegará a puerto seguro. Unos dicen que es una jugada de Ortega para ganar 90 días de tiempo. Otros que es una negociación directa con los gringos, usando a Luis Almagro. Y no hay quien falte que crea que Ortega está con miedo, que ve cómo se le viene el “mundo” encima y por eso está tratando a última hora de salvarse con una negociación en la que dará algunas cosas pero que no soltará el poder así nomás.
Lo cierto es que hay sorpresa y despite en las calles, mucha desinformación, muchísimas más especulaciones y poco de sustancia. Dos sorpresas en una semana no es para menos. El domingo pasado nos desayunamos que la OEA y el gobierno sandinista habían acordado negociar. Nos dijeron ese día que iban a acordar los mecanismos para la “conversación”.
Almagro lo anunció mediante su cuenta de Twitter y luego sacó un comunicadito, algo pequeño, en la que nos dice que hay un “informe” que entregó al gobierno y que van a hablar de eso. Subrayo: de lo que contiene el informe. Una hora después, la presidencia de Ortega confirmó la noticia.
Entre el domingo y el jueves comenzó la especuladera. El jueves, Dora María Téllez, uno de los “cerebros” del MRS, dijo que no habría nada, que Daniel Ortega era un experto en darles largas a las cosas y que no habría el tal diálogo. Otros voceros de este grupo opinaron lo mismo, que no pasaría nada.
Poco antes del mediodía estalló la segunda “bomba de fragmentación”. La oficina de Daniel Ortega soltó el acuerdo firmado por el general Denis Moncada Colindres y Almagro, suscrito el 16 de octubre, o sea, el mismo domingo que anunciaron las conversaciones.
Lo hicieron el viernes, un día después de que la comisión se instaló y sesionó en Managua. Y vean cómo es esto. El anuncio del domingo pasado fue una mentira, porque entonces ya habían amarrado todo, desde los mecanismos hasta los miembros de la comisión que siguen siendo desconocidos, que siguen en secreto.

Segunda jugada
Soltar el acuerdo el viernes fue otra maniobra porque lo acordado ya estaba superado en los hechos. Las pláticas habían arrancado con una agenda desconocida. Si quieren llamarlo falta de transparencia será con justa razón.
Estamos claros de que en estas circunstancias no se puede presumir de “transparentes” porque se trata de una conversación que necesita la protección de las sombras y el silencio para que rinda frutos. Pero, ¿cuáles? ¿acaso sabemos de lo que están hablando? ¿qué está pidiendo Almagro y qué está ofreciendo Ortega.
Todos sabemos que Almagro es un funcionario de los estados miembros de la OEA. Con él no se puede dialogar porque no tiene esa función. Él es un mediador, aunque ahora mismo no sabemos de quién. A lo mejor, Almagro, está intermediando con el Embajador Especial Thomas Shannon y con Ortega. En este caso será una plática directa con el “dueño del circo” y no con “los animales”.

Con el dueño del circo
¿No era acaso esa una consigna que repitieron hasta la saciedad en los años 80, dirigentes como Dora María Téllez, Víctor Hugo Tinoco, el General Hugo Tórrez, el profesor Enrique Sáenz, el mismo Sergio Ramórez o Gioconda Belli?
Me refiero a que la delegación de la revolución -de la que Tinoco fue parte- sabía que no hacían nada hablando con la Contrarevolución, que en todo caso, la negociación era con los Yanquis.
Para los que creen que Ortega soltará algo, para los que igual, piensan, que esta es una plática para ganar tiempo o una maniobra táctica para acabar con la rebelión interna déjenme recordarle una fábula de Félix María Samaniego que les puede dar una pista -eso espero- de cuál es la táctica de Ortega, o de los gringos, o de Almagro.

La fábula
fábula tiene diferentes títulos: El rey y el burro, El charlatán, el burro y el rey, El Charlatán y el Rey… en fin, espero que la recuerde y que la entienda.
Un charlatán del reinado decía que era capaz de hacer hablar con elocuencia a un burro. La noticia llegó a los oídos del rey quien se dispuso a darle una lección. Lo mandó a llamar a su palacio y le dijo:
—Tengo en mis cuadras a un hermoso jumento. Quiero que le enseñes a hablar.
—Complacida será su Majestad, le dijo el charlatán, y para ese fin, le pido me conceda un plazo de diez años.
—Muy bien —le contestó el soberano—. Te concedo el plazo y además una recompensa, pero si no cumples lo prometido te mandaré a la horca.
—Amigo mío —le preguntó una vecina—, ¿cómo se te ocurrió hacer esa promesa?
—¡Qué tonta eres! —le repuso el charlatán-. En diez años o muere el rey, o muere el asno o tal vez yo. Mientras tanto me daré una vida de reyes en el Palacio tratando de hacer hablar a este burro.

Un comentario sobre “Gossip: El rey, el burro y el charlatán

  • el 30/10/2016 a las 7:53 pm
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    DISCREPO CON EL SR. HAMLET
    La comisión de la OEA, sea emisario del gobierno d EEUU o de dicha organización, vino a golpear la mesa d l DICTADOR.
    Recordemos el papel que jugó la OEA en la crisis de la Dictadura Somocista en los s el año 1979.
    El Secretario General convocó a la Asamblea General y la inmensa mayoría de países miembros votó ” QUE SE VAYA SOMOZA” y Somoza tuvo que irse.

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