El drama de una joven nica en EEUU atrapada por el sistema

*Jóvenes de ‘foster care’ enfrentan retos al ser independientes

ISABEL OLMOS
Especial/el Nuevo Herald

Allison Montealegre llegó al foster care, o casa de acogida, en Miami con unos pantalones cortos, una camiseta y sin calzado. Tenía 17 años cuando una noche se escapó de casa descalza a hurtadillas para no despertar a sus tíos. Huía de ellos junto con su hermana menor, Yomara, después de tres años traumatizadas por los continuos maltratos físicos y psicológicos e, incluso, explotación laboral.
Ahora Allison Montealegre es una joven “Aging Out” que desde hace seis meses ha quedado fuera del sistema. En el condado de Miami-Dade, cada año unos 300 jóvenes de hogares de acogida –aproximadamente 130 son niñas–, abandonan estas casas al llegar la mayoría de edad. Con la recién aprobada ley, podrán hacerlo al cumplir los 21 años.
“Soy una afortunada. Ya tengo mi residencia. Estoy en el college, preparándome, y trabajando, ambos full time. Tengo la ayuda de Voices for Children, para aplicar a un scholarship y programas de educación. Tengo mi propio apartamento y auto. Ya no tengo que aguantar ni golpes, ni a nadie que me esté maltratando. Soy independiente y lucho día a día”, cuenta satisfecha después de un día agotador. “Sé que muchos jóvenes lo están pasando muy mal”.
Cuando la gente le pregunta a Montealegre cómo llegó a Miami siempre contesta que con sus padres, aunque no sea cierto. “No me gusta que me tengan lástima”, expresa con una sonrisa. Llegó sola desde Managua, Nicaragua, junto con su hermana. Su abuela, quien las había criado desde pequeñas, ya no podía atenderlas más tiempo.
“Se había hecho viejita y necesitaba que la cuidaran a ella. Y nos mandaron a Miami”, recuerda Allison.
Tenía seis años la última vez que vio a su madre, y su padre abusó sexualmente de ella desde los 6 hasta los 13 años. “A mi madre, que está en Costa Rica, le interesaba más un hombre que sus propias hijas y mi papá era un borracho y drogadicto. No les guardo ningún rencor gracias a las terapias”, dice Allison sin ningún tipo de resentimiento hacia ellos.
Ya en Miami, los tíos de Montealegre, en lugar de enviarla a la escuela, la obligaban a trabajar en un restaurante. “Nos pegaban. Y a mi hermana le clavaban puntas de cuchillos y lápices. Yo tenía que trabajar todos los días, sin ir a la escuela durante mucho tiempo, y todo el dinero me lo quitaban. Nos amenazaban con deportarnos de nuevo a Nicaragua por ser indocumentadas y con cortarnos a pedacitos. Mi tía se drogaba y nos pegaba cuando le venía en gana. Mi tío no nos respetaba y nos hablaba siempre de cosas obscenas”, relata con tranquilidad.
“Un día al llegar a casa después del trabajo encontré a mi hermana toda cortada y golpeada. Esa noche salimos de ahí”, cuenta.
Allison asegura que es importante cambiar la forma de reclutamiento de las madres de acogida o foster moms para que los jóvenes que dejan el sistema puedan adaptarse mejor a la sociedad.

La joven nica Allisson Montealegre.

La joven nica Allisson Montealegre.


“Conozco bien el sistema. Pasé primero por la organización Charlie, luego Our Kids y ahora Voices for Children. Tuve dos foster moms, una malísima y otra muy buena. Estoy muy agradecida, pero es urgente cambiar la forma de elegir a estas foster moms para que no sea cualquiera que vaya a esas reuniones. Ese método no es fiable”, expresa de forma contundente.
“Hay que asegurarse que las foster moms están en el programa por amor a los niños y a la juventud y no por dinero. Se necesitan foster moms con mucho sentido de la responsabilidad, amor y paciencia. Se supone que somos sus hijos”, reclama.
Estos niños llegan a los hogares de acogida buscando una familia y una casa, pero la gran mayoría se van sin ninguna de las dos cosas y con más experiencias desagradables a sus espaldas. “Una cosa que le gustaba mucho hacer a mi foster mom era esconder la comida y decir que el dinero no le sobraba para darnos todo lo que pedíamos. En realidad, no pedíamos nada, nos sobraba con techo, arroz y frijoles. Yo siempre le mostraba mi desacuerdo”, relata.
“Me enfadaba con esta foster mom, latina, porque a veces parecía que solo quería que nos enfermáramos. Parece que le conveníamos enfermos porque recibía más dinero. Yo siempre le decía que debía preocuparse más para que los niños crecieran sanos”, protesta.
Estos jóvenes “aging out” tienen los mismos problemas que los adolescentes de su edad, pero no cuentan con el mismo apoyo familiar. “Ahora que estoy fuera del sistema lo que más echo de menos es que ya no hay nadie para chequearme cómo estoy, hacerme un seguimiento de cómo me ha ido en la escuela o si necesito cualquier cosa. Me hace falta que estén pendiente de mi persona”, asegura. “La parte económica también asusta, pero el cariño que me daban se echa más de menos. Lo más importante es que toda esta gente que me ha ayudado ha hecho de mí una persona muy responsable. Si no hubiera sido por ellos, estaría seguramente en la calle”.
La gran mayoría de los adolescentes “aging out” acaban envueltos en problemas de drogadicción, alcoholismo, abusos de todo tipo. Algunos viven en la calle o pertenecen a una pandilla callejera. No son capaces de enfrentarse a la vida sin la ayuda y el cariño de una familia o un equipo de apoyo.
“Por eso son tan importantes las “fosters moms”. Les diría a las “fosters moms” que se preocupen más de animar a los niños a hacer deporte para que luego no entren en drogas y demás. Ellas tienen que hacer esa labor. Todo el problema no está en nosotros, también está en las personas que nos cuidan, en su conciencia como madre para hacer un buen papel”, afirma.
Obligados a ganarse la vida a temprana edad, los jóvenes “aging out” luchan día a día por superar el miedo a “quedarme sola y desamparada, a pedir ayuda y que no me la den”, reconoce. “La barrera es siempre la misma, me caigo, me levanto. Tengo que tener fuerzas para ir a trabajar y a la escuela. Dios me da fuerzas y también las personas que me apoyan como Voices for Children. Me inspiran todos esos chavales que han pasado por lo mismo que yo y ahora son unos profesionales. Si ellos pudieron yo también, me repito para darme ánimos”.
Montealegre estudia y trabaja para llegar algún día a ser una “abogada de divorcio e inmigración, ayudar a niños inmigrantes que vienen solos a este país y son abusados por sus familias. Hay muchos que están en esta situación y por miedo no salen a decir las cosas que están pasando”, concluye.

3 Comentarios sobre: El drama de una joven nica en EEUU atrapada por el sistema

  1. Pensador dice:

    Que reconfortante es ver casos como el de Allison, y mas que se trate de un anicaraguense..! Sigue adelante Allison que sin luchar no se consiguen OBJETIVOS ..! Felicidades..!

  2. Castulo Guandique dice:

    Que tonta, que se vaya para cuba o se regrese al paraiso chamuco

  3. el carolingio dice:

    Que madurez mas grande se nota ewn esta joven y el pensamiento y firmeza con la que se expresa al decir que saldra adelante y damos por seguro que asi sera. Adelante que el mundo es tuyo

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