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La Unión Europea ante graves inconsistencias

Por Dr. Armando Mena Cuadra*

De un tiempo a esta parte, la Unión Europea, ese espacio del que forman parte 28 países del continente del mismo nombre, está pasando por una serie de inconsistencias que hacen peligrar su recorrido al objetivo final que no es otro que un estado europeo formado por múltiples nacionalidades.

Este estado asumiría todas las competencias que tienen cada uno de los estados que la forman, es decir, educación, sanidad, política exterior, seguridad, que comprende no sólo la seguridad jurídica, sino la de un ejército común, una política agraria común, o sea, asunción completa de los poderes que tienen los estados internamente.

Pero esto que parecía que llegaría a buen término, con la existencia de un parlamento Europeo, el Consejo de Europa, la Comisión, el Tribunal Europeo, el Banco Central se ha venido desvaneciendo en el transcurso de los años, no solo por el resurgimiento de los nacionalismos, sino también por los intereses de cada uno de los miembros, las conveniencias particulares, las diferentes creencias religiosas y sobre todo políticas.

Si los grandes estadistas como Schuman, Adenauer, De Gasperi, de Gaulle, que hicieron posible el nacimiento de lo que es hoy la Unión Europea, levantaran las cabezas de sus tumbas sentirían un choque muy importante entre sus creencias y la realidad cruda y dura que hoy se vive.

Es de significar que ahora coexisten en este entramado más económico que político, figuras muy importantes que creen a pie juntillas en el futuro de la Unión Europea, como la presidente del gobierno alemán, Angela Merkel, el recién reelecto presidente del gobierno de España Mariano Rajoy, el francés Francois Hollande, presidente de la república, y otros que no menciono por motivos de espacio.

También hay otros políticos, no menos importantes, que no creen que la Unión Europea terminará de consolidarse en los términos de un estado federal al estilo norteamericano, dotado de un gobierno central fuerte con un presidente de la UE y un primer ministro que asuma las importantes funciones que le dotaría una Constitución Europea. En este punto yavemos que hay una incongruencia porque en la UE no sólo hay repúblicas sino también monarquías constitucionales, con reyes como jefes de estado, y cito a España, Holanda, Bélgica, los países nórdicos, entre otros.

Pero este no es quizás el problema más importante. Para mi punto de vista es el nacionalismo, enfermedad política que ha ido minando la gran europea, que está dotada de una cuasi nacionalidad común ya que los europeos frente a terceros países no pertenecientes a esta organización supranacional, tienen un pasaporte propio, una moneda común, una política agraria común, contra la que están muchos de los políticos de los países que hoy están dentro.

El nacionalismo, mal endémico que sufren los más de 400 y pico de millones de europeos, y que normalmente está acompañado de los populismos demagógicos, de extrema izquierda o de derecha. Así lo vemos en naciones tan avanzadas como Alemania, Francia, Austria, Grecia, donde ya existen partidos que, amparados en la democracia como modo de convivencia, se aprovechan de los beneficios que la misma trae al permitir la existencia de esos partidos y su participación en las elecciones de cada una de las naciones con resultados que hacen tremolar a los más defensores de la UE.

Mencionaremos de paso quiénes son los políticos de Europa más antieuropeistas, encabezados por la francesa Marine Le Pen, líder del Frente Nacional, un partido con una larga tradición en este tema; Geert Wilder, del PVV austríaco, derrotado en las recién pasadas elecciones de Austria; el partido del pueblo danés y los demócratas de Suecia y algún partido alemán y otro italiano como el Bepe Grillo, conocido Cinco Estrellas, que podría como los otros mencionados ganar el gobierno de sus respectivos países en las elecciones que se realizarán a lo largo del próximo año en varios países  de Unión.

Otros aspectos a mencionar, para los efectos de este escrito, es el resultado del Brexit, promovido por el ex jefe de gobierno del Reino Unido, el conservador David Cameron, creyente de la Unión, partidario de permanecer en la UE, que perdió el referendo lo que ocasionó la salida del Reino Unido de la Unión Europea.

Esto ocasionó un gran impacto en la Unión Europea, cuyas consecuencias todavía se están produciendo, pues el aporte del Reino Unido fue muy importante en todos los términos, o desde el punto de vista que sea, bien desde el político pasando por el económico.

Los ingleses aportaban a la Unión importantes beneficios y acrecentaban su acervo cultural. La salida sirve de acicate a otros que, como Nigel Farade, el líder de Ukip, quien defendió la salida de los ingleses de la Unión, están por la labor de desmantelar el europeísmo.

Otro factor que ha acrecentado el antieuropeísmo son las guerras del Medio Oriente, especialmente la de Siria, que ha provocado el éxodo de miles de ciudadanos de ese y otros países hacia Europa, lo que ha sido explotado por los populistas y xenófobos, que promueven la idea de que esto es caldo de cultivo para que el terrorismo de los yihadistas se acreciente en países como Alemania o Francia, y otros que le han dado acogida sean víctimas de futuros atentados, como los habidos en Francia, Bélgica, Reino Unido, España que han causado miles de víctimas e importantes daños económicos.

Esperemos que este gran proyecto, que es ya casi una realidad, no se vea derrotado por los populismos, la demagogia, el racismo y otros ismos, y que de estos inconvenientes surja de nuevo una Europa más unida, más consolidada, más fuerte en fin una Europa que sea esa Europa que la gran mayoría de los europeos desea y espera.

*Abogado nicaragüense residente en España.

 

 

 

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