¿Y qué decían? ¿Que se trabaja demasiado?

Por Víktor Ayala
Comunicador y economista

El tiempo es relativo de la forma en que lo veamos. A ver.

El año tiene 365.25 días (por eso el año es bisiesto cada cuatro años). En total, el año tiene 8,766 horas. En 1888 unos trabajadores de Chicago lucharon contra las largas jornadas de trabajo, entonces el día de 24 horas fue dividido en los famosos “3-8” del día que son: 8 horas para trabajar, 8 horas para divertirse y 8 horas para descansar.

Desde entonces el mundo así lo ha concebido y es por eso el famoso Día Internacional de los Trabajadores, el 1ro de Mayo, debido a la lucha de los trabajadores de Chicago (irónicamente en EEUU ese día está dedicado al trabajo, no a los trabajadores, es el primer lunes de septiembre y no el 1ro de mayo).

Entonces, si el día está dividido en tres partes, debemos dormir por ley 2,922 horas que son 121.75 días al año. Nos divertimos esa misma cantidad de días (al año), que serían 243.5 días. Nos quedan 121.75 días legalmente laborables (en horas).

Restemos a esos 121.75 días los 52 domingos y nos quedan 69 días que realmente se trabaja. Pero, ¿qué pasa con los días de vacaciones que deben ser al menos un mes al año? Si restamos ese tiempo, nos quedan solo 39 días laborables.

Pero, ¿se trabajan realmente de lunes a sábado? ¡No! El sábado solo medio tiempo. Entonces hay que dividir 52 sábados del año a medio día y nos quedan solo 13 días laborables.

¿Qué pasa con los feriados de Semana Santa, Día de la Patria e Independencia, Navidad y Año Nuevo, y los días encajonados que no se trabajan? Los 13 días no nos alcanza para los feriados. ¡Y todavía dicen por ahí que en Nicaragua es el país donde más feriados hay!

Conclusión: El tiempo es relativo desde el punto de vista que lo queramos calificar. No son realmente los días efectivos del año, si no, los instantes que percibimos y palpita nuestro corazón cada minuto, cada segundo de nuestra vida.

No midamos el tiempo en días, si no en cada momento para encontrarle significado del por qué estamos aquí, en el lugar a donde hemos llegado desde el momento que nuestra madre nos concibió. Es fácil confundirse en cada cosa, en cada situación, pero difícil encontrar que cada detalle de cada minuto es un momento de nuestras vidas que se nos va porque el tiempo sigue su camino y nosotros somos los que envejecemos y morimos.

Gracias por leer hasta aquí esta reflexión sobre lo que creo que debe ser la vida.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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