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Más independencia equivale a más transparencia

Néstor Avendaño
Economista y presidente de COPADES

Un banco central más independiente tiene más transparencia para comunicar su política monetaria y, consecuentemente, tendrá una mayor credibilidad. Aún con la presencia de choques externos, tales como la disminución de la cooperación externa o las alzas del precio del petróleo o de las tasas de interés en el mercado internacional, que afectarían la política monetaria de un banco central, la transparencia se fortalecería con la política de flexibilidad.

El Banco Central de Nicaragua (BCN) convoca semanalmente a los inversionistas financieros para que participen en las subastas de Letras, conocidas en la jerga monetaria como operaciones de mercado abierto (OMA), cuyo objetivo es evitar excesos de liquidez en córdobas que eleven la presión inflacionaria. El índice de precios al consumidor se estima en córdobas, aunque nuestra moneda de curso legal tiene una presencia secundaria en el mercado.

El BCN, a través de su página web, informa el monto de las colocaciones de esos papeles, sus plazos que en la actualidad son cortísimos al concentrarse en 7 días, 14 días y 1 mes, y sus tasas de rendimientos, pero no comunica que los montos de las redenciones de esos papeles han sido mayores que las colocaciones durante 8 meses de este año, o sea, las subastas de esos papeles han expandido, en vez de haber contraído, la base monetaria. En otras palabras, las OMA no han logrado su objetivo, porque han expandido la base monetaria en 1 mil 415 millones de córdobas y se puede inferir que el ruido político imperante desde junio recién pasado impactó la confianza de los inversionistas.

Por lo tanto, el control de la liquidez en córdobas se ha logrado exclusivamente con la tasa de encaje legal, es decir, el porcentaje del saldo de los depósitos en córdobas del sistema financiero nacional que los grupos financieros depositan en el BCN por ley. Con tasas de encaje legal de 12% diario y de 15% catorcenal, las instituciones financieras registran actualmente tasas de encaje efectivas sobre los depósitos en córdobas de 22.4% y 21.2% en el mismo orden, y muestran un exceso de encaje diario de 3 mil 817 millones de córdobas al 15 de diciembre recién pasado. Esto también demuestra una excesiva liquidez en córdobas del sistema financiero nacional, que también es evidente en las cuentas bancarias en moneda extranjera, aunque sus tasas de encaje efectivas han disminuido en este año.

La inefectividad de las operaciones de mercado abierto ayuda, en parte, a explicar la caída de 140 millones de dólares en las reservas internacionales brutas del BCN, porque al no contraer la base monetaria se aumenta la demanda de importaciones y se debilita la posición de las reservas internacionales. El saldo actual de reservas internacionales brutas en poder del BCN, 2 mil 203 millones de dólares al 15 de diciembre, es menor que el del año pasado debido a la disminución de la cooperación externa, al aumento del pago de intereses y amortizaciones a los acreedores externos y a la mayor venta de divisas al sector privado, ésta última explicada por la  disminución del crédito petrolero de Venezuela, país que suministraba el 93% de los requerimientos anuales de hidrocarburos en el trienio 2011-2013 y que sólo facilita el 28% en 2016. Es muy probable que también haya disminuido el flujo bruto anual de inversión extranjera directa, que ha sido la principal fuente de ingresos de las reservas internacionales oficiales del país en los últimos años.

Cuando un banco central es más transparente, es menos probable que sus decisiones de política monetaria sean sorpresivas. Varios empresarios han externado sus preocupaciones sobre la posibilidad de la creación de un “corralito” al estilo argentino o del establecimiento de un control de cambios o, en el peor de los casos, de la devaluación del córdoba, preocupaciones ahora agravadas con el riesgo de aprobación de la  Nica Act por parte del gobierno de Estados Unidos.

Sin olvidar el hecho que la libre convertibilidad del córdoba es el eje central del modelo económico del país y que dicho modelo opera con crecientes reservas internacionales y no con crecientes emisiones de córdoba, es lógica la preocupación empresarial sobre la política monetaria, que en caso de darse sería sorpresiva por la poca transparencia de la autoridad monetaria. Sin embargo, es posible descartar las tres preocupaciones señaladas por los empresarios, porque las dos primeras provocarían la fuga de depósitos, la caída de la inversión y el surgimiento de la recesión económica, mientras que la última, la devaluación del córdoba, no es viable con la presencia de los mecanismos de indexación de precios con el tipo de cambio. Primero se tendría que eliminar esos mecanismos de indexación de precios, incluyendo la cláusula de mantenimiento de valor, y después desdolarizar tanto la legislación económica, incluyendo la Ley Orgánica del Banco Central de Nicaragua, como los costos de producción de las actividades económicas.

Para evitar mayores caídas de reservas internacionales que pongan en riesgo la estabilidad macroeconómica alcanzada, es necesario que el BCN vuelva más atractivas las operaciones de mercado abierto. ¿Cómo? Sencillamente con el aumento de las tasas de rendimiento de las Letras que subasta semanalmente, pero aceptando el costo de provocar una desaceleración del crecimiento económico del país y un mayor déficit cuasifiscal (del BCN, por el mayor pago de intereses y mantenimiento de valor de las OMA) que es financiado con los impuestos de los contribuyentes.

La transparencia de un banco central es necesaria para que, en el caso de Nicaragua, se conozca que sus políticas son coherentes con su mandato de garantizar la estabilidad de la moneda nacional y el normal desenvolvimiento de los pagos internos y externos, y para que sus decisiones de política monetaria tengan una mayor credibilidad y faciliten la administración de las expectativas de los agentes económicos.

Un banco central transparente explica sus decisiones de política monetaria, libera las actas y los votos de su consejo directivo, publica sus análisis económicos prospectivos, modelos y proyecciones, y difunde sus trabajos de investigación. Esta transparencia de la política monetaria requiere la transparencia de los datos económicos, por lo cual un banco central debe tener la autoridad suficiente para recopilar la información producida por las instituciones gubernamentales y la empresa privada, y también requiere la transparencia en la implementación de las decisiones de política monetaria. En conclusión, una mayor transparencia de un banco central hace a un gobierno más sensible al público.

Sin embargo, la transparencia y la independencia de un banco central están muy relacionadas. Para una independencia efectiva, no sólo basta que el presidente del banco central sea elegido por la Asamblea Nacional o el Congreso, sino también que ejerza su cargo durante un largo plazo y que no esté sujeto al despido, que las decisiones de la política monetaria sean hechas sin el involucramiento directo del gobierno, y que el acceso del gobierno a los préstamos del banco central sea limitado o prohibido por la ley, como es el caso de Nicaragua.

Después de todo, aún hace falta mucho que hacer para que el BCN sea independiente y transparente.

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