Costa Rica se opone a mejorar relaciones bilaterales con Nicaragua

* La historia sin fin de las frías relaciones tico-nicas
• No se vislumbra una pronta una normalización de los vínculos con Nicaragua
• Ortega enfrenta una compleja situación por la crisis en Venezuela y la llegada de Trump al poder

El diario Costa Rica Hoy hizo un análisis sobre el futuro de las relaciones entre Nicaragua y Costa Rica y como la mayoría de los medios de ese país no apoya un reencuentro de las dos naciones. A continuación el artículo

Juan Ramón Rojas
CRhoy.com

Costa Rica y Nicaragua, países que comparten más de 300 kilómetros de frontera, inauguran el nuevo año sin señales concretas de avanzar hacia un mayor acercamiento en las relaciones bilaterales, distantes desde 2010, cuando San José demandó a Managua por la invasión de una porción de su territorio, conocido como Isla Portillos, en el extremo noreste del país.
Los gestos del reelecto presidente nicaragüense, Daniel Ortega, de buscar un encuentro con su colega Luis Guillermo Solís no pasaron de ser más que un ejercicio propagandístico de cara a la apertura de un tercer periodo consecutivo de gobierno, el 10 de enero, y que se extenderá por cinco años más.
Los altibajos en las relaciones entre las dos naciones se remontan al siglo XIX, pero entraron en un nuevo período de conflictividad con la invasión a Isla Portillos y la posterior demanda costarricense ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ).
Este tribunal reconoció la soberanía de Costa Rica sobre el territorio en disputa y ordenó a Nicaragua pagar una indemnización por los daños ocasionados a los frágiles ecosistemas de la zona, donde autoridades de este país abrieron tres caños con la intención de dar una nueva salida a las aguas del río San Juan, de soberanía nicaragüense.
El diplomático y ex embajador de Costa Rica en Nicaragua, Javier Sancho, interpreta la oferta de diálogo como un intento de Ortega de buscar mayor legitimación, internacional y local, para su gobierno tras unas elecciones, realizadas a comienzos de noviembre, masivamente cuestionadas, tanto dentro como fuera del país, y por la caída de la cooperación venezolana, principal fuente de ayuda a Managua en lo que va de este siglo.
“Creo que Nicaragua está volviendo los ojos hacia su vecino del sur. Le conviene”, subrayó el diplomático al recordar la alta migración de nicaragüenses a Costa Rica, que, si bien es fundamental para la economía de este país, contribuye asimismo a bajar la presión social en Nicaragua, que tiene altas tasas de pobreza y de desempleo.
En declaraciones a CRHoy, Sancho consideró que el presidente Solís ha sido “muy cauto y prudente” al condicionar cualquier encuentro bilateral a que Nicaragua cumpla con la orden de la CIJ, de pagar por los daños ocasionados, y desmovilice los militares de suelo costarricense. Por lo demás, antes de un encuentro entre gobernantes se debe definir una agenda de trabajo, labor que deben desarrollar comisiones bilaterales.
El ex embajador ve en las manifestaciones de Ortega, además, un intento para enfrentar la nueva situación geopolítica regional, con la crisis política y económica en Venezuela, que repercute severamente en la ayuda a Nicaragua, la llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos y el debate en el congreso estadounidense sobre el posible bloqueo de la ayuda de los organismos multilaterales a Managua mientras el país no avance hacia una real democratización y hacia el respeto de los derechos humanos.
“Salvo que Nicaragua demuestre hechos concretos, a corto plazo no veo una normalización de las relaciones” entre ambos países, subrayó.
Allá control absoluto, aquí prudencia
Por medio de artimañas legales y legislativas -instancias que controla el caudillo sandinista- Ortega logró excluir la participación de la oposición más representativa en los comicios. Sin oposición, ganó por abrumadora mayoría, aunque con una raquítica participación, menor al 25 por ciento del padrón electoral, según sus adversarios.
A las declaraciones de Ortega, el 5 de diciembre, mientras recibía cartas credenciales del nuevo embajador costarricense, Eduardo Trejos Lalli, el presidente Solís expresó que, previo a un eventual encuentro, requeriría señales concretas de Managua de que realmente su oferta no es solo simple retórica, sino que, también, hay firmes deseos de avanzar hacia la normalización de las relaciones diplomáticas.
Solís advirtió que la confianza debe fundamentarse en hechos puntuales. “En primer lugar –indicó- el pago de las indemnizaciones que fueron ordenadas por la CIJ a Nicaragua y, un segundo tema, el retiro definitivo e incondicional de los militares nicaragüenses que se encuentran ubicados en un pequeño campamento que está en territorio costarricense”.
Aunque la cancillería costarricense aceptó extender el plazo para el pago de la indemnización, que vencía el 15 de diciembre, como un gesto de “buena voluntad” hasta comienzos de enero, la respuesta de Nicaragua, hasta ahora, ha sido el silencio. Incluso, el diario opositor La Prensa de Managua aseguró que en el Presupuesto Nacional para 2017 no se incluyó ningún monto especial para pagar los daños que reclama Costa Rica.
“No tenemos objeción en dar dos o tres semanas adicionales para ver si llegamos a un acuerdo, o bien, presentamos nuestro reclamo ante la Corte”, subrayó el canciller costarricense, Manuel González.
La CIJ aún estudia una demanda de Costa Rica, esta vez por la definición de las fronteras marítimas entre ambas naciones en el océano Pacífico y el mar Caribe. Para junio están programadas las audiencias y –según Sancho- es posible que el fallo de la Corte de La Haya esté para finales del 2017 o comienzos del 2018.
Así las cosas, el presidente Ortega asumirá un nuevo mandato, con su esposa, Rosario Murillo, en la vicepresidencia, sin haber avanzado en la resolución de las relaciones con Costa Rica, dos países que, además de las fronteras, comparten muy estrechos vínculos históricos en asuntos migratorios, comerciales y sociales.
Mientras tanto, el presente Solís habría superado más una tercera parte de su gestión sin que las relaciones entre ambas naciones hayan sufrido ninguna mejora respecto a como las heredó de su antecesora Laura Chinchilla.

3 comentarios sobre “Costa Rica se opone a mejorar relaciones bilaterales con Nicaragua

  • el 02/01/2017 a las 1:02 pm
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    Mientras nicaragua tenga ese dictador va a ser muy dificil.

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  • el 03/01/2017 a las 12:22 pm
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    Los ticos y su gobierno están más enfocados de estructurar medidas que les permitan contener la avalancha de crímenes a manos del sicariato y los nuevos carteles de la droga que han puesto de rodilla a la administración presidencial de Luis Guillermo Solís. Costa Rica ya compiten con la ola de asesinatos que a diario se registra en los países triángulo del norte (Guatemala, El Salvador y Honduras).

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    • el 03/01/2017 a las 6:36 pm
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      Muy cierto , en muchos delitos de esos cometidos en Costa Rica participan nicas.

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