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La tasa de inflación de Nicaragua se acelerará en 2017

economia
  • Néstor Avendaño, economista y presidente de COPADES

En 2017 se combinarán riesgos económicos, financieros y políticos en el país que podrían poner en jaque a la estabilidad macroeconómica, o sea, la estabilidad del tipo de cambio y de una baja presión inflacionaria, y al crecimiento económico anual que ronda el 5%.

El principal riesgo financiero es la contracción del crédito petrolero muy concesional de Venezuela, cuyo principal beneficio para Nicaragua ha sido la defensa de la posición de las reservas internacionales brutas del Banco Central de Nicaragua (BCN), al mantenerla en montos equivalentes a 2.5 y 2.4 veces el saldo de la base monetaria y también a 5 meses de importaciones de bienes CIF en los últimos dos años.

Aunque el precio del barril de petróleo WTI, marcador para Latinoamérica, se ha elevado al rango de US$50-US$56 desde octubre de 2016, el valor del suministro de petróleo y combustibles de Venezuela a Nicaragua se ha desplomado hasta 28% del valor total de las importaciones de hidrocarburos del país en el primer semestre de 2016, muy por debajo del 92% del valor del requerimiento anual de hidrocarburos registrado en el trienio 2011-2013, según cifras oficiales.

A lo anterior, se agrega la reciente decisión de Petróleos de Venezuela (PDVSA) de  que a partir del 1 de enero de 2017 Venezuela implementará un recorte de 95 mil barriles de crudo por día en el cumplimiento del compromiso acordado por la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) de disminuir la producción en 32.5 millones de barriles diarios.

Un riesgo económico previsto que acelerará la tasa de inflación local en 2017 es la presencia de una mayor inflación importada. El Fondo Monetario Internacional (FMI) proyectó el precio promedio anual del barril de petróleo WTI, marcador para Latinoamérica, en US$51.46, el cual es 16.4% mayor que su nivel promedio anual de US$44.22 observado en 2016, y arrastrará a la alza a otros precios internacionales de bienes primarios, comúnmente llamados commodities, así como a las tarifas de transporte y de energía eléctrica –el 31% es generado por plantas termoeléctricas en el período enero-septiembre de 2016-.

El FMI también proyectó la tasa de inflación de Estados Unidos en 1.82% para 2017, la cual ya refleja el fortalecimiento o la apreciación del dólar frente a otras monedas duras, tales como el euro o el yen, porque la primera economía mundial prácticamente alcanzó el pleno empleo y, consecuentemente, observó un aumento de los ingresos de los hogares, lo cual encarecerá los productos estadounidenses.

A este hecho se agrega un nuevo riesgo económico que espoleará la tasa de inflación no sólo en el mercado estadounidense sino también en el mercado internacional, como es la trumpeconomía, es decir, el proteccionismo comercial –reducción de la tasa del impuesto sobre la renta de las actividades económicas del 30% al 15% para el retorno de empresas estadounidenses que han emigrado de Estados Unidos- con el aumento de la inversión en infraestructuras –que sería financiada muy probablemente con más deuda pública-, tal como ha prometido el presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump.

Debido a las mayores expectativas de crecimiento económico e inflación en Estados Unidos, el banco central (Fed) continuará elevando la tasa de interés, con más razón si la política económica de la próxima administración estadounidense acelera la tasa inflación, lo cual hará más caro y más escaso a los préstamos en el mercado financiero internacional con el aumento de la LIBOR y con el retorno del capital financiero desde países de economía emergente hacia Estados Unidos. Esto elevará el pago de intereses de la deuda pública externa de Nicaragua, tanto reestructurada como contratada en términos no concesionales y, además, el pago de intereses de los préstamos del sistema financiero nacional destinados principalmente a la pequeña y mediana industria y a la adquisición de viviendas.

El riesgo político es el que presenta un mayor peligro no sólo para la estabilidad macroeconómica,  sino también para el buen desempeño de la economía de Nicaragua en el mediano plazo.

La aprobación de la Nica Act en 2017 no sería tan grave si se limitara exclusivamente a la suspensión de la contratación de nueva deuda muy concesional de Nicaragua con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y del Banco Mundial (BM/IDA), ya que el Gobierno de Nicaragua emprendió una importante contratación de préstamos no concesionales con el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) en el segundo semestre de 2016.

Sólo el anuncio de la suspensión de recursos del BID y del BM/IDA mantendría el índice de riesgo-país en un nivel alto –dejó de ser moderado con el ruido político de 2016-, disminuiría el flujo de la inversión extranjera directa –que es la principal fuente para aumentar las reservas internacionales brutas del BCN-, entorpecería el cumplimento de la condicionalidad de la estabilidad macroeconómica, habría una mayor contracción del medio circulante, subiría la tasa de interés, desaceleraría el crecimiento económico, incrementaría el desempleo y el subempleo, aceleraría la tasa de inflación y subiría el índice de pobreza.

Para evitar esos efectos perversos, el Gobierno de Nicaragua debería, según la iniciativa de la Nica Act, emprender y realizar medidas en un lapso de hasta 5 años después de que sea aprobada para (1) garantizar elecciones libres, justas y transparentes con observadores electorales; (2) promover la democracia y la independencia del Poder Judicial y del Consejo Supremo Electoral; (3) fortalecer el imperio de la ley; y (4) respetar el derecho a la libertad de asociación y expresión.

La iniciativa de la Nica Act también señaló que después de 120 días de que sea aprobada, la Secretaría de Estado de Estados Unidos, en consulta con los organismos de inteligencia de ese país, entregará al Congreso un reporte de miembros del Consejo Supremo Electoral, de la Asamblea Nacional y del Poder Judicial involucrados en actos de corrupción pública o violaciones de los derechos humanos en Nicaragua. Dicho sea de paso, en esa lista ya se distingue el ex diputado de la Asamblea Nacional y sin inmunidad el aún impune Eduardo Montealegre Rivas, a quien acusé desde hace 8 años por ser violador de los derechos humanos y quien también fue acusado por la Fiscalía General de la República por presuntos actos de corrupción pública.

En este ámbito, adquiere una gran relevancia el informe del diálogo entre el Gobierno de Nicaragua y el Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, programado para el 15 de enero de este año. No hay dudas de que la credibilidad de las instituciones públicas, principalmente el Consejo Supremo Electoral, el Poder Judicial y la Policía Nacional, está dañada. No hay dudas de que existen fuertes tensiones políticas y varias inconformidades sociales, y que la impunidad es visible. Por lo tanto, la disminución del riesgo político dependerá de la voluntad y de la disposición del Presidente de la República, Daniel Ortega, para mejorar la situación política y social del país.

Un comentario sobre: La tasa de inflación de Nicaragua se acelerará en 2017

  1. MAQUIAVELO dice:

    alba ortega esta papudo $$ sus gasolineras ,todo al cash,tambien sus empresas de electricidad ,bueno tambien hay fondos mundiales prestados y entregados PARA LA CARRETERA AL ATLANTICO y si no lo hace ADIOS FMI Y BANCO CENTROAMERICANO

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