Advertisement

Carreteras de Nicaragua: Trampas mortales

foto-nuieve-copia
  • A la memoria de jovenes promesas perdidas en nuestras accidentadas carreteras: Luis Domingo Roman, Franconelli Frixione, Gabriel Calderon, Eimy L. Alvarez, Yasser Obando, Alfonso Talavera, Eduardo Bolaños Morales…

Ia. de dos partes

Ingeniero Sergio Lugo Marenco*
Ex asesor del gobierno de Enrique Bolaños

Este artículo está dedicado a la memoria de Eduardo Bolaños Morales, joven promesa asesinado el pasado 16/12/16 en unas de nuestras muchas “Trampas Mortales”.

Nuestras carreteras no son peligrosas por su ocurrencia de accidentes, son peligrosas porque son mal diseñadas, mal construidas y sobre todo mal operadas y no existen puntos ciegos, sino que existe ciencia ciega.

Estos son crímenes mal llamados accidentes. Los accidentes son sucesos imprevistos e indeseados. Son ocasionados por un agente externo involuntario y este no es el caso. Este es un crimen y no un accidente porque está revestido de ignorancia e impunidad.

En el derecho internacional de los derechos humanos, la impunidad se refiere a la imposibilidad de llevar a los violadores de los derechos humanos ante la justicia y, como tal, constituye en sí misma una negación a sus víctimas de su derecho a ser reparadas. La impunidad es especialmente común en países que carecen de una tradición del imperio de la ley, sufren corrupción política o tienen arraigados sistemas de mecenazgo político, o donde el poder judicial es débil o las fuerzas de seguridad están protegidas por jurisdicciones especiales o inmunidades. Estos crímenes nunca debieron ni deben de existir.

El nivel de accidentes de tráfico de un país es directamente proporcional a su nivel de impunidad. Cuando afirmamos que los accidentes de tráfico son una epidemia mundial, solo estamos diciendo de que la impunidad es una epidemia mundial.

Cualquier homenaje a la memoria del joven Bolaños tiene que significar el fin de la impunidad que alimenta a estos crímenes. Su muerte no debe ni puede quedar en una simple cifra estadística archivada en los registros de la Policía Nacional, ni tampoco puede su castigo limitarse a la prisión por un período de 4 años y la licencia suspendida de un pobre chofer convertido en criminal.

Este crimen debe ser investigado a todos sus niveles para determinar el grado de culpabilidad de los involucrados y deberán ser castigados los culpables y demandadas por daños materiales y humanos, las instituciones a quienes pertenecen.

Terminemos con la impunidad que alimenta estos crímenes, que parecen un juego virtual de “Play Station”, donde el accidente virtual se puede repetir indefinidamente sin consecuencias reales. Un bus, por su gran masa, posee una gran energía cinética, que al disiparla en una colisión acarrea consecuencias violentas.

Terminar con esta ignorancia revestida de impunidad es diseccionar honestamente el porqué suceden estos crímenes. Investigar, la responsabilidad de las instituciones autorizadas para que nuestras carreteras sean un medio ciento por ciento seguro para mover personas, bienes e informaciones. Estas instituciones son el Ministerio de Transporte e Infraestructuras (MTI) y la Policía Nacional (PN).

Toda carretera debe tener cuatro componentes interconectados consistentemente, para ser soportes del desarrollo nacional. Estos componentes son: La carretera en si, el vehículo y su estado mecanico, el conductor y su capacidad física y mental y sobre todo su operatividad.

Las carreteras son un cuerpo dinámico en el que convergen factores tan variables, que es necesario operarlas por medio de herramientas gerenciales de administracion.

El Ministerio de Transporte e Infraestructura (MTI):

*Investigar si en el lugar del crimen estaban colocadas apropiadamente las señales de advertencia que alertan a tener cuidado al hacer maniobras en interés propio y de los transeuntes.

-Investigar si estaban las señales regulatorias que informan de las leyes y regulaciones de tráfico, que incluyen la de no aventajar, etc.

-Recopilar y analizar los registros de periocidad de chequeo mecánicos del bus involucrado.

La Policía Nacional (PN):

-Investigar la frecuencia de la PN en el lugar de los crímenes, analizando el número de infracciones penalizadas a estas unidades por día y por mes en sus puntos críticos.

-Verificar si el criminal posee una licencia valida de conducir. Si ese es el caso que la posee, ver dónde y cuándo fue emitida. Los resultados de sus pruebas teóricas y prácticas de nuestras leyes de Tráfico y sus antecedentes criminales, si los hubieran.

-Verificar si la unidad involucrada tiene seguro para circular. Todas las unidades de Transporte de carga deberán tener cobertura del ciento por ciento.

Es triste decirlo, pero conozco de choferes de transporte de carga que no saben leer ni escribir. Andan muchos criminales al volante, es decir, conductores con licencia para matar impunemente. Muchos no están legitimamente acreditados para conducir y no respetan las leyes de tráfico.

Estos crímenes se dan porque sufrimos de impunidad. Hay videos puestos en las redes horas después del crimen que muestran a estos criminales violando sin empacho, ni arrepentimiento, las leyes de tráfico y muestran la absoluta ausencia de la PN. No les importa siquiera guardar las apariencias.

Es de vital importancia investigar porqué el transporte interurbano lucha por ganar tiempo en su carrera de origen y destino. Qué responsabilidad tiene el MTI y/o la PN en esta alteración de la variable de velocidad. Todos sabemos que las unidades de transporte público llamadas “Interlocales”, violan hasta el empacho las señalizaciones de tráfico. Se mueven a velocidades prohibidas sin respetar el factor de distancia de visibilidad para pasar a un vehículo. No les importa invadir las lineas de dirección contraria y tampoco las consecuencias al ejecutar esta maniobra tan suicida. Debemos saber los criterios y/o reglamentos que tienen nuestras autoridades para adjudicar o revocar la asignación de rutas de vehículos de transporte público. Un mínimo criterio sería el de que los adjudicados tengan unidades vehiculares que den un máximo de seguridad y comodidad a los usiarios.

¿Existe en realidad una reglamentación?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *