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Candidato oficialista de Ecuador pierde terreno

*A pocos días de las elecciones presidenciales de Ecuador, el candidato oficialista Lenín Moreno todavía encabeza las encuestas, pero…
*Escándalo de su compañero de fórmula empaña sus posibilidades

Miami.
Una serie de encuestas publicadas la semana pasada muestran que Moreno mantiene una ventaja de 10 puntos sobre su más cercano rival, el banquero Guillermo Lasso.
Una de ellas, publicada por la firma de Quito CEDATOS el 8 de febrero, mantiene que Moreno disfruta de un respaldo de 32 por ciento frente al 21 por ciento que mantiene Lasso.
La ex congresista Cynthia Viteri y el ex alcalde de Quito Paco Moncayo cuentan con un respaldo de 14 por ciento y 8 por ciento, respectivamente.
Otra encuesta, publicada por Perfiles y Opinión, le da a Moreno la ventaja con 35 por ciento de las preferencias, frente al 16 por ciento de Lasso, el 14 por ciento de Viteri y 7 por ciento de Moncayo.
Esos números fueron los últimos a ser divulgados públicamente debido a una norma electoral que prohíbe publicar encuestas en los días próximos a los comicios.
Si Moreno obtiene al menos 40 por ciento de los votos en los comicios del 19 de febrero y mantiene una ventaja de al menos 10 puntos porcentuales sobre su más cercano competidor, el candidato oficialista lograría de esa manera evitar una segunda vuelta electoral que se realizaría el 2 de abril.
Pero la mayoría de los analistas no cree que eso vaya a ocurrir.
El deseo de cambio después 10 años de gobierno del presidente Rafael Correa y un persistente escándalo de corrupción probablemente continuarán golpeando los números de Moreno en los días finales de la contienda electoral, indicó la firma Eurasia Group, con sede en Nueva York.
“Todo esto sugiere que Moreno probablemente no logrará alcanzar el umbral que se necesita para ganar en una primera vuelta, la cual es su mejor opción para ganar dado el dividido terreno de la oposición que pasaría a unificarse para competir en la segunda vuelta”, manifestó en un informe la firma de análisis político.
El ex vicepresidente de Correa, quien fue seleccionado como reemplazo por el propio gobernante, ha prometido continuar con las políticas socialistas de su jefe pero sin preservar su estilo hostil y agresivo.
Moreno, quien fue víctima de un intento de robo en 1998 que lo dejó postrado en una silla de rueda, es visto como la antítesis ecuánime del tempestuoso Correa.

Pero las posibilidades de Moreno están siendo perjudicados por su compañero de fórmula presidencial, Jorge Glas, quien es el actual vicepresidente de Correa.
Glas ha estado afectado por un escándalo de corrupción desde el año pasado, cuando ocho funcionarios y ex funcionarios pasaron a ser investigados por lavado de dinero y por sobornos que habrían sido pagados para manipular contratos con la estatal Petroecuador.
En el momento de los acontecimientos, la petrolera se encontraba bajo la esfera de control de Glas.
La semana pasada, el ex ministro de Petróleo Carlos Pareja apareció en varios videos –filmados en Coral Gables y divulgados por la redes sociales– que le mostraban conectado a un polígrafo mientras declaraba que Glas estaba al tanto de la corrupción en Petroecuador.
No obstante, Pareja no llegó a presentar pruebas concretas contra Glas.
Glas ha negado esas acusaciones, acusando a Pareja de ser “un corrupto” que trata de “crear un circo”, en vista de las dificultades de los candidatos de la oposición de obtener la delantera en las encuestas.
Glas y Correa también lo acusan de trabajar con Roberto y William Isaías para tratar de torpedear la elección. Los hermanos, quien residen bajo asilo político en el sur de Florida, son requeridos por la justicia ecuatoriana bajo acusaciones de malversar millones de dólares del quebrado banco que conducían.
En momentos en que líderes izquierdistas han estado perdiendo control sobre las riendas del poder en América Latina, más notablemente en Brasil y Argentina, muchos están ahora fijando la mirada sobre las elecciones ecuatorianas para ver si la tendencia continúa.
Durante la última década, Correa, un carismático economista educado en Estados Unidos pero frecuente crítico de Washington, ha conducido las riendas del país, mejor conocido internacionalmente por las islas Galápagos y por haberle brindado refugio diplomático a Julián Assange, el fundador de WikiLeaks, en su embajada en Londres.

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