España a vueltas con el desafío catalán

Por Dr. Armando Mena Cuadra *

España, la madre España, está revuelta con el desafío que unos catalanes, aprovechándose de los descuidos del gobierno español, han venido alentando a unos cuantos cabezas calientes de Cataluña para separarla del tronco común que ha significado España desde los Reyes Católicos y aún antes hasta ahora.

España solo es una, dividida administrativamente en 17 autonomías, que son los gobiernos regionales, a semejanza de los estados federales de EEUU, Alemania, México, Brasil etc., que en ningún momento han tratado de romper la unidad que mantienen entre sí y considerándose nacionales de sus países y no de sus regiones.

Cada región, es claro, tiene sus diversidades, sus propias culturas, su gastronomía, incluso algunas hablan sus lenguas vernáculas, que son ni más ni menos especies de dialectos del español, a excepción del país vasco, que tiene unas raíces que no descienden del castellano o del español.

Pero unos cuantos catalanes, malos hijos de España, quieren separar a Cataluña de España y hacer nacer una república catalana, políticos descerebrados que pretenden ser distintos, o que más bien quieren ser distintos del común de los españoles, pero eso no significa que todos los catalanes solo quieran ser catalanes, son primero españoles y después catalanes, como los valencianos, son primero españoles y luego valencianos.

Pero unos cuantos políticos, apoyados quizás por una mala política sobre Cataluña desde el gobierno central, sin querer o quizás pensando que la idea del catalanismo no tendría empuje como para llegar hasta donde han llegado, los han dejado correr, teniendo en sus manos el poder constitucional que le otorga el pueblo soberano español en su conjunto, para haber atajado tal desvarío separatista.

El apoyo indirecto, a mi modesto entender, ha venido desde dos vías, una económica, desde los presupuestos generales del estado, que si bien es cierto se nutren de los que tributan los catalanes y todos los españoles y cada vez que había un intento secesionista, en vez de cortarles el flujo se les daba más y más, que luego era utilizado para nutrir sus ansias separatistas.

La otra vía, que es política, consistía en aplicar el artículo 155 de la Constitución española, el que se refiere directamente a aquellos casos en que una Comunidad Autónoma desacata el texto constitucional y permite la intervención del gobierno de dicha comunidad y así dice: “1.- Si una Comunidad Autónoma no cumpliere las obligaciones que la Constitución u otras leyes le impongan, o actuare de forma que atente gravemente al interés general de España, el Gobierno (de España), previo requerimiento al Presidente de la Comunidad Autónoma y, en el caso de no ser atendido con la aprobación por mayoría absoluta del Senado, podrá adoptar las medidas necesarias para obligar a aquella al cumplimiento forzoso de dichas obligaciones o para la protección del mencionado interés general. 2.- Para la ejecución de las medidas  previstas en el apartado anterior, el Gobierno podrá dar instrucciones a todas las autoridades de las Comunidades Autónomas”.

Este artículo supone que la Constitución no elude de ninguna forma el supuesto de que una Comunidad Autónoma desborde sus poderes y quebrante lo mandado en ella, y esta es la situación en la que está incursa la Comunidad Catalana y sus autoridades, que ya realizaron un intento fallido de referéndum en la que sólo querían que votaran los catalanes sin tener en cuenta al resto de los españoles.

Si bien es cierto que por parte del gobierno central se han tomado algunas medidas para cortar la hemorragia separatista, a través de sentencias del Tribunal Constitucional, máximo intérprete de la Constitución, llegando incluso a enjuiciar a algunos de los dirigentes políticos catalanistas, esto se ha hecho muy tibiamente, ya que las condenas que se les ha impuesto son a nuestro entender simbólicas.

Los dirigentes del gobierno catalán claramente separatistas, encabezados por el Presidente y el Vicepresidente del gobierno y sus ministros, han convocado nuevamente otro referéndum desde la coalición de Juntos por el Sí, para el 1 de octubre de este año, en abierto desafío al gobierno central y al soberano español que es todo el pueblo.

Para ello ya han elaborado una ley refrendaría, que sería el soporte legal en que basarían la consulta soberanista contrariando abiertamente la Constitución Española como hemos visto en el mandato del artículo 155, que por razones de espacio no repetimos, pero añadimos, que dicho intento no tiene ningún amparo o protección que derive de algún mandato de la ONU, ni por lo que mandata la Comisión de Venecia, que es el órgano asesor del Consejo de Europa sobre cuestiones constitucionales.

Es más, sus aspiraciones no han encontrado eco en ningún organismo internacional, empezando por la Unión Europea que descarta las posibilidades de que pueda nacer una nación nueva dentro de los esquemas legales de la misma, como tampoco no hay ninguna nación de los 27 que componen dicha unión que avale o de fuerza al nacimiento de la supuesta república catalana.

Claro está que existen algunos miembros de la comunidad catalana que exigen y quieren una república catalana, pero estos son los menos, y solo buscan su interés particular y sacar réditos políticos, halando agua a su molino y queriendo ser los nuevos Presidentes y Ministros de la Cataluña que ellos propugnan y diputados de las Cortes Catalanas, pero ello desde el punto de vista Constitucional es inviable y nace muerta.

Quedan dos meses para ver el final, nuevamente fallido de un intento frustrado por razones históricas, políticas y jurídicas que hagan posible ver el nacimiento de la República Catalana, que como reitero sólo traería beneficios a unos cuantos que tienen intereses creados y que quieren tapar muchas de las corrupciones que dicho intento ha ido generándose desde mucho tiempo atrás.

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