Masiva abstención

Por segundo año consecutivo los ciudadanos decidieron masivamente no votar. El mensaje debe ser analizado con más preocupación y profundidad porque podríamos estar asistiendo al fin de la democracia como la hemos concebido. Sin pueblo, sin votantes, no hay democracia.

Lo que vimos ayer, juntas receptoras vacías de principio a fin de la jornada, votantes a cuenta gotas, brigadas de militantes sandinistas buscando en sus casas con listados en mano a sus correligionarios para darles transporte a los que no hubiesen ejercido el voto y presionando a los que no tenían el dedo manchado, es el resultado de una década o más de sabotaje a la democracia.

Los otros protagonistas importantes de la batalla electoral fueron la denuncia, encabezada por el PLC, y la misión de observación de la OEA que se estrenaba con más inocencia que dominio de la escena oculta, dirigida por el FSLN.

La neo  confusión  estado-partido le está pasando la factura a la democracia.

Los datos oficiales de la abstención no reflejan la verdad, cifras acomodadas para maquillar a la moribunda democracia, para sobredimensionar los resultados del Frente Sandinista.

Lo que ha ocurrido en la última década no es para menos.

1. El sometimiento del Poder Electoral al sandinismo inició el desprestigio del Consejo Supremo Electoral. Y no es que el control político haya estado ausente, alguna vez, en la historia de los últimos 27 años.

En 1990, el FSLN tenía en sus manos al CSE que ganó ese año mucho prestigio. En 1996 fue el MRS el que organizó las elecciones -aunque un grupo de políticos liberales, conservadores, sandinistas eran parte de su directiva. En 2001 y 2006, los liberales y el FSLN dirigieron estas elecciones, pero en las de 2008, 2011, 2016 y ayer, ha sido el sandinismo el que ha controlado por completo todo el proceso.

Erosión natural

2. La erosión natural de la democracia es un importante contribuyente a la ausencia de votantes en los comicios recientes. Ya en 1996, los ciudadanos comenzaron a dejar de asistir masivamente a las elecciones. En el año 2000, los partidos políticos se dieron cuenta de que el relajamiento de los ciudadanos y que debían tomar acciones.

3. La corriente internacional de decepción en la democracia le agrega una pizca a este fenómeno. Nicaragua no es una isla y también refleja un cansancio sobre el ejercicio de la política. Latinbarómetro publicó la semana pasada su última encuesta sobre el estado de la democracia en el continente y resulta que América Latina ha dado la espalda a este sistema, aunque cree que es el mejor camino para organizar la vida de las sociedades.

4. Nicaragua ha vivido capítulos escandalosos de la política. Desde traiciones, pasadas de factura, corrupción, imposiciones dictatoriales, fraudes descarados que han decepcionado profundamente a los ciudadanos. ¿Cómo culpar a los ciudadanos si los políticos, y en este aspecto el FSLN tiene la mayor responsabilidad, siguen decepcionando a la gente? No se puede ser tan absoluto en este campo porque hay excepciones.

Represión y anti voto

5. La neo  confusión  estado-partido le está pasando la factura a la democracia. Algunas encuestas han revelado que la gente dice que no vota porque no cree en el sistema electoral, porque creen que habrá fraude, porque están convencidos de que el Frente Sandinista no permitirá que gane nadie más que ellos.

6. La represión juega otro papel importante en este aspecto. Desde las rotondas tomadas, los empleados públicos manipulados para votar por el partido de gobierno, los motociclistas represores en las manifestaciones de los anti-canal, los crímenes políticos -como los dos asesinatos en la campaña electoral de este año-, las violaciones electorales como la compra de aliados para usarlos como carnada en la JRV o para orillar a sus adversarios, la sustitución arbitraria de presidentes de los concejos electorales como ocurrió en San Rafael del Sur. La gente está viendo todo esto y no se le puede acusar si decidió no votar.

Refundar la democracia

7. Los enemigos de la participación han tenido un relativo éxito. Los grupos radicales han promovido la división de la oposición, han llamado a no votar, han dividido a la iglesia -después de una Carta Pastoral llamado a usar la conciencia ciudadana, Monseñor Silvio Báez la rompe en cuatro pedazos y dice que no votará- han aprovechado la apatía para frustrar a los grupos políticos que sí están llamando a votar, que promueven la participación y responsabilidad cívica y que concurren con sus candidatos pese a la campaña de desprestigio en sus contras.

8. El cálculo electoral del FSLN parte de dinamitar los caminos de sus opositores hacia las urnas, y por eso, como planteamos atrás, han cometido muchos delitos contra la Constitución y las leyes. Han sido perniciosos en ese campo. Lo vimos en los días previo a las elecciones. Es decir, ganar las elecciones es tarea de los partidos, pero no mediante un juego sucio e ilegal. La falta de un árbitro electoral independiente les ha abierto el camino al poder, pero ha destruido la moral de los votantes y la confianza en una democracia que necesita una refundación.

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