Más sobre el fraude electoral

¿Saben por qué el PLC “perdió” las alcaldías de Corinto, El Realejo y El Jicaral? El Partido Liberal Constitucionalista ganó en los tres municipios, pero, la maquinaria del FSLN cometió fraude para atribuirse el triunfo, según lo han denunciado los candidatos del partido rojo.

Hay algunas tesis acerca de cómo el sandinismo ha encarado las elecciones para las alcaldías.

Primero, el FSLN se preparó para defender las cabeceras departamentales. ¿Por qué? A) Los negocios -energía, combustibles, transporte, comercios, publicidad y medios de comunicación, y otros, de capital sandinista- requieren de controlar las alcaldías; b) Para controlar a sus adversarios comerciales y políticos; c) Porque en las cabeceras se acumula el voto electoral más importante (ganar Managua, Matagalpa, León y Chinandega es ganar los comicios presidenciales); d) Constituyen la base del poder real.

Segundo, aunque el FSLN ha conquistado una gran parte del voto campesino, este resulta inestable e insostenible. Algunos afirman que en un plazo que podría ser relativamente corto podría dar la sorpresa marcando un punto de inflexión. El campo continúa siendo el más abandonado y las políticas del estado aún no dan los frutos esperados. Como se demostró en las recientes elecciones, hay una llamita liberal que mantiene a una base dura de medio millón de votos, de casi el 30% del voto.

A los candidatos que jalaron el voto de los disidentes y militantes del FSLN, la dirección sandinista decidió darles una “lección”.

Tercero, el voto del Frente Sandinista nuevamente fue inflado en estas elecciones. Ver desfilar a 2.080,000 personas hacia las 12,300 juntas receptoras de votos supone ser todo un espectáculo. Una movilización de semejante magnitud, más del 70% de los electores viviendo en Nicaragua se ve, se siente, pero, ¿quién puede decir que eso pasó, o que encontró a 100 o 150 personas haciendo cola delante de él? No una, ni dos, ni tres personas vieron vacías las JRV el domingo 5 de noviembre, sino que todos, incluyendo a Ortega y a su esposa.

Las playas y otras cosas

Cuarto, el FSLN tenía intereses concretos en ganar ciertas alcaldías a cómo fuese. Por ejemplo, los sandinistas no van a soltar un solo municipio del país que tenga costas en el Pacífico. Las razones son obvias, el Frente Sandinista sabe lo que significan en términos del potencial y del futuro del país y se fijó la meta de mantener en su cartera a los municipios con playas.

Quinto, hay otros objetivos mezquinos, oscuros, como los casos de los tres municipios de los que hablé al inicio de este artículo. El FSLN enfrentó en los comicios un desafío importante. Al ratificar a los mismos alcaldes como candidatos, el liderazgo sandinista se jugó una carta peligrosa desatando el malestar de los miembros y exalcaldes de su partido que querían repetir y de los cuadritos nuevos que soñaban con su turno. Uno de los que esperaba repetir era el médico pediatra William Alberto Martínez Sánchez, a quien bloquearon su candidatura. Entonces, el médico renunció al FSLN y se volvió candidato del PLC en Corinto.

El candidato del PLC a la Alcaldía del Jicaral, José Hernández, surgió de una encuesta local, sus raíces están en el Frente Sandinista. En la primera publicación de resultados en la página web del Consejo Supremo Electoral (CSE) el PLC ganó con claridad al FSLN: 2,225 votos contra 2,163 (50.12% contra 48.73%). Hernández arrastró a una buena parte del voto rojinegro.

Dos robos descarados

La candidata de CxL en El Realejo, departamento de Chinandega, Dominga Salmerón, ganó los comicios, pero a última hora, el FSLN “ganó” con menos de 200 votos.

En el caso de Martínez Sánchez, el sandinismo alteró las actas; a Hernández le secuestraron una para anular la diferencia y hacer “ganar” al candidato sandinista y lo mismo hicieron a Salmerón.

¿Qué tienen en común los tres? Que los candidatos jalaron el voto de los disidentes y militantes del FSLN y la dirección sandinista decidió darles una “lección”.

Cometió fraude para hacerlos perder y enviarle un mensaje a quienes no se sometieron al dedazo de Ortega. Algo similar ocurrió en Jalapa, en donde el voto del FSLN terminó dividiendo a este partido.

Hay más

Lo de Corinto “chorrea” sangre porque el Dr. Martínez es una figura popular que habría ganado los comicios con mucha claridad, pero el FSLN no podía darse el “lujo” de que esta semilla fuese sembrada y rindiera frutos dentro de cinco años.

Pero, esta es solo la punta del iceberg. Mañana les voy a contar lo que pasó en dos distritos electorales de Managua, en donde barrios enteros se negaron a ir a votar, y el liderazgo rojinegro volvió a operar con el fraude.

En cada elección, Roberto Rivas Reyes, presidente del CSE, insistió, al dar a conocer los resultados, en la cifra de los votos nulos. Esta vez no lo hizo, lo ocultó, porque fue evidente que una parte importante del voto castigo al sandinismo se expresó en el voto nulo.

El fraude

Y, de nuevo, fue tanta la tensión y el nerviosismo de los cuadros distritales que llegaron a cometer errores garrafales, sobre todo aritméticos, que demuestran que la famosa integridad, la disciplina sandinista, se desplomó en dos elecciones consecutivas, las del año pasado y las municipales.

En sus encuestas previas al 5 de noviembre, el FSLN encontró que estaba regresando a su voto duro, al 38%+7% de crecimiento en la década, o sea al 45%. Pero estas elecciones estaban revestidas de una urgencia grave. Ortega tenía que demostrar su capacidad para destrozar a su oposición y de arrasar con los comicios. Sí,  lo hizo, pero a un costo alto: el fraude.

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