Hablemos del 2018

El gobierno de Estados Unidos anunció la primera gira del Secretario de Estado de los Estados Unidos, Rex Tillerson, a América Latina para marzo del 2018. Esto es 14 meses después de la toma de posesión del presidente Donald Trump.

El presidente de Estados Unidos aún no ha dicho cuándo dará su primera vueltecita por la región, cuando irá más allá del río Bravo rumbo al sur.

Esto nos dice con meridiana claridad qué posición ocupa la región en la agenda exterior del mandatario norteamericano. ¿Y Centroamérica? Ni pensar en que Trump le dedicará más allá de diez minutos.

Trump tiene una fijación: México y el muro fronterizo; seguido por Venezuela y Cuba, o al revés si quieren. Repito, Centroamérica es un problema menor y Nicaragua lo es más. Y debemos aterrizar porque las quejas contra el régimen de Daniel Ortega aún no hacen mella en el Salón Oval.

Es posible, como dice el dicho, que “tanto va el cántaro al agua que al fin se rompe”, que Ortega termine por llamar la atención o ser convencido por los enemigos del líder sandinista y consiga lo que hasta ahora ha evitado: sanciones y la ira del poderoso mandatario estadounidense.

Sin embargo, ya hemos tenido evidencias de que a pesar de la poca influencia que el gobierno sandinista tiene en Washington, aún  le es suficiente para escapar a los planes de castigo de sus enemigos.

Seguir cometiendo errores como prohibir la entrada al país de la comisionada Esmeralda Arosemena de Troitiño, relatora de los Derechos de la Niñez y relatora para Nicaragua en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos CIDH, órgano principal y autónomo de la Organización de los Estados Americanos (OEA), solo dan la razón a sus adversarios y alimentan la hoguera que crece a su alrededor.

Los errores

Hace un año expulsó a varios funcionarios estadounidenses que llegaron a certificar puertos e instalaciones del país y eso le costó enfriar más las relaciones con EEUU. Y aunque el incidente fue dado por superado por la Embajadora Laura Dogu, es una carta más en su contra.

Habrá que esperar estos últimos días de trabajo en el Senado de Estados Unidos para saber sí Nica Act pasará o no. La Cámara Alta sigue revuelta, el liderazgo republicano está confrontado a Trump y se esperan nuevas e importantes batallas alrededor del tema de los impuestos -que el presidente de Estados Unidos prometió para Navidad. Por eso cabe la posibilidad de que no pase nada, pero, yo no estaría tan seguro ni estaría, como escucho a algunos altos funcionarios del gobierno, cantando victoria.

El dinero

El presidente Ortega acaba de recibir un aviso mucho más importante para él que Nica Act que lo ha obligado a tomar decisiones.

Una vez que la Casa Blanca puso en marcha un paquete de sanciones contra Venezuela, una de estas sancionar a las empresas que tuvieran algún tipo de negocio con PDVSA, dos bancos del país le dijeron a Ortega: Llévese el dinero de Albanisa, propiedad del 51% de las acciones del negocio petrolero en Nicaragua.

Los dos bancos tienen excelentes relaciones con bancos de Estados Unidos y en virtud del decreto de Trump, los riales y el petróleo de PDVSA se han vuelto radio- activos.

Ortega tuvo que sacar el dinero y lo metió al Bancorp, propiedad de la red de negocios sandinistas, que no tiene la capacidad para manejar bien ese dinero. El asunto ha sido mantenido en privado y en secreto, pero en Nicaragua todo se sabe, tarde o temprano.

Puede ser peor

Albanisa tiene cientos, si no miles de millones de córdobas, en activos, bonos y efectivo y sin un banco con sucursales internacionales, fortaleza y prestigio, van a tener problemas cuando hagan negocios a escala mundial.

Ahora imaginemos lo que puede traer adicionalmente Nica Act si es aprobada. Por eso creo que el daño ya está hecho y podría ser mucho más amplio, si el líder sandinista no entiende que Venezuela puede hundir a Nicaragua y a los negocios vinculados.

Les decía antes que, al menos hasta el mes de marzo de 2018, la relación política entre Estados Unidos y América Latina continuará igual.

Le conviene dar un giro

El secretario de Estado de EE.UU., Rex Tillerson, piensa asistir a la Cumbre de Lima en marzo del 2018, “dos citas que estarán marcadas por la crisis política y social en Venezuela”, dicen los analistas.

El canciller peruano, Ricardo Luna, una de las voces internacionales más críticas con el Gobierno de Nicolás Maduro, comentó a una agencia noticiosa que “Él (Tillerson) tiene previsto un viaje a América Latina en enero, no ha definido a qué países, pero obviamente es de su interés intensificar el grado de concertación que tenemos”.

Luna habló con un pequeño grupo de corresponsales en Washington a su salida del Departamento de Estado tras reunirse con Tillerson. El viaje de Tillerson aún no fue confirmado oficialmente por el Departamento de Estado pero  está despertando expectativas porque esta sería su primera gira latinoamericana.

¿Irá el presidente Daniel Ortega? Por supuesto que le conviene y nos conviene a todos porque ayudaría a mejorar las relaciones con América Latina. Ojalá que antes de marzo no siga haciendo las barbaridades que hacen felices a sus enemigos y que cada día afilan más el hacha de Nica Act.

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