La canciller Merkel en problemas para formar gobierno

  • Por Dr. Armando Mena Cuadra

En anteriores artículos sobre la canciller alemana Ángela Merkel escribí, el pasado 17 de septiembre en este mismo rotativo, un artículo titulado “Merkel sucede a Merkel”. Posteriormente escribí otro, el 25 de septiembre: “Las elecciones alemanas, perspectivas después de los resultados”.

En ambos artículos reseñaba la victoria de la canciller Merkel con su partido CDU/CSU, con un 32,7% de los votos, con ventaja sobre su inmediato seguidor, el SPD, cuyo candidato Martín Shulz, obtenía un 21%. Luego le siguieron el partido Alternativa por Alemania, con un aproximado del 11% de los votos, y decíamos que era un partido xenófobo, populista y anti UE que entraba por primera vez en el Bundestag o parlamento alemán. Los Verdes y los liberales que regresaban al parlamento.

Ante la negativa del SPD de Shulz, a reiterar el anterior gobierno de grosse coalicion, quedaba una vía abierta para una salida tripartita, ajena a las tradiciones políticas alemanas de la posguerra, y que dicha posible coalición habría muchas sorpresas y dificultades con las que se enfrentaría la Canciller para cerrar la coalición de gobierno.

Pues bien, después de dos meses de negociaciones, la posible coalición no llegó a fructificar por problemas que presentaron, más que nada, los liberales sobre problemas domésticos como el tema de los refugiados, financieros relacionado con las ayudas al presupuesto de la UE, de la que Alemania es la cabecera por su poderío económico y su locomotora.

Ante este fracaso, y después de dos meses y medio de intentar sin resultados el tripartito, y sin posibilidad de gobernar con todas sus facultades, la victoria de Merkel estaba hasta ahora en punto muerto y maniatada políticamente, lo que ha ocasionado serios problemas a la gobernación del país que urgen de resolución inmediata.

Ante este panorama se abría la posibilidad de nuevas elecciones que podrían haber sido convocadas por Merkel, a lo que ella se oponía, porque también quedaba la posibilidad de un gobierno en minoría, con los inconvenientes que ello traería en materia de estabilidad y seguridad, en momentos en que Alemania, necesita de cohesión y fortaleza ante los retos a los que se enfrenta en estos momentos.

Pues bien ante el nuevo panorama, el presidente de la República Frank-Walter Stenmeir, aunque no tiene un poder con atribuciones ejecutivas en materia de política interna, sí tiene el apoyo de los partidos que lo nombraron en ese cargo y en base a ello y ante la acefalía en la jefatura del gobierno, convocó a Merkel y al líder de la oposición Martin Shulz, para que iniciaran negociaciones para volver a repetir una gran coalición compuesta de los dos principales y tradicionales partidos que lideran el espectro político germánico y que fue la que formó gobierno en las anteriores elecciones.

Los socialdemócratas del SPD se habían negado, inmediatamente después de las elecciones, a ese tipo de gobierno y se situaban en la oposición, con lo que habían dejado las manos libres a la canciller Merkel, para que buscara otras opciones para formar nuevo gobierno, concretamente la que ya mencionamos del tripartito que no llegó a ramos de bendecir.

Estamos en un impasse en el panorama político alemán, lo que no es bueno, pero la democracia que rige su sistema y el buen hacer de los políticos que la protagonizan, ponen por encima de sus intereses partidarios y de los personales es posible que las negociaciones que ahora comenzarán no serán fáciles, tampoco serán rápidas.

Hay que tener en cuenta que el reloj está corriendo y que la canciller Merkel, sabe que necesita con urgencia formar gobierno, pero creo, que la socialdemocracia del SPD, sabe que el tiempo corre a su favor y tratara de arañar lo más que pueda a su molino.

Normalmente si los equipos negociadores, se sientan frente a frente, plantearan cada uno sus posiciones de entrada, y especialmente el SPD, tratará de obtener los ministerios más importantes, que siempre suelen ser el de Exteriores, el Económico y el de Asuntos sociales además de la Vicepresidencia, aparte de algunas agencias gubernamentales importantes.

Quien esto escribe, viendo el panorama que rodea el asunto y que mantiene de momento en vilo a la Unión Europea, la que como decíamos también en los artículos que mencioné necesita de una refundación, la que naturalmente vendría a favorecer el renacimiento del eje franco-alemán con Macrón en la presidencia de Francia y empujar una mayor fortaleza de los europeos, frente a otros gobiernos especialmente frente a la Rusia de Putin, que trata por todos los medios de fracturar la Unión sin conseguirlo de momento.

Creemos, salvo inconvenientes de última hora, que habrá un nuevo -viejo- gobierno, por las razones que ya dejamos apuntadas en líneas más arriba expuestas y porque además no se puede llevar nuevamente a los alemanes a nuevas elecciones, lo que significaría un desgaste innecesario y porque es obvio que los ciudadanos ante esa situación podrían llegar a culpar a los socialdemócratas de la situación, aparte de razones económicas, ya que unas elecciones siempre son costosas.

No hay que olvidar tampoco, que hay fuertes presiones derivadas de esta situación y que ante las mismas las posibles reticencias del líder de la oposición, quizás llevarían al SPD a hundirse más en el tablero electoral alemán y que la canciller ya conoce como actuar con los socialdemócratas como aliados del gobierno y si hay cambios estos no serán en profundidad y la canciller podrá verse obligada a hacer algunos cambios en su programa de gobierno.

 

 

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