Ortega aprovechando las crisis

Daniel Ortega Saavedra fue hasta ahora un “surfeador” de crisis. Ha sobrevivido a situaciones difíciles o complejas en las que aprendió a sacar ventaja de situaciones ajenas a su poder o voluntad.

Solo a los liberales los he visto levantarse de la “tumba” para recuperar el poder en 1990, y al Frente Sandinista de Ortega, en 2006. Los otros “sandinistas”, los del MRS, parece que tendrán que esperar por un tiempo más para regresar al gobierno -ellos ya mandaron entre 1979 y 1996- y si es el Partido Conservador, y en las manos de Alfredo César, eso luce muchísimo más lejos, si no es que nunca.

A pocas semanas de terminar el año, el Senado de Estados Unidos no parece interesado en aprobar Nica Act. No debería estar en su agenda por una sencilla razón: ¿Qué hace un proyecto punitivo contra Nicaragua cuando los senadores, sobre todo los republicanos, están enfrascados en una batalla presupuestaria a muerte contra el presidente Donald Trump?

¿Podrá salvarse de esta? Todo indica que sí, aunque, la política es la política y nunca puede darse algo por asegurado hasta que ocurra, o no. Este sería el segundo año en que logra posponer el castigo previsto. Mientras tanto, veamos lo irónico.

La crisis de los alter ego

En enero de este año, y luego en abril, un sonriente dirigente del MRS, Enrique Sáenz, anunciaba que Ortega estaba en declive y que Nica Act venía “más dura” este año, respectivamente.

Bueno, Sáenz fue barrido por Dora María Téllez y la cúpula del MRS en las “elecciones” internas de este mes y ahora deambula por los pasillos universitarios sin que alguien le preste atención. Lo expulsaron de este movimiento y ni las gracias le dieron. Nunca se explicó por qué han mantenido en secreto, censurado -ni siquiera La Prensa ha querido explicar lo ocurrido- su caída.

Aunque, ojo, el economista y catedrático tiene planes de crear un nuevo partido, lo que dividiría más a los “renovadores” y ello le interesa a… Ortega, por supuesto. No lo pierdan de vista.

El líder rojinegro salió también sin raspones de las elecciones municipales, aprovechando que Luis Almagro, el Secretario General de la OEA, no lo tiene ahora en su mira. Su conflicto principal es Venezuela y nada lo ha hecho voltear su atención hacia otro lado. No hay de duda de que Ortega se ha colocado, hasta ahora, en dos crisis principales.

Hay daños importantes

No hay duda de que la situación de Ortega está cambiando poco a poco y no para mejorar. En una década está pasando de la gloria a las brasas, lenta y seguramente, y hay razones para sostener esta conclusión.

1. El presidente Daniel Ortega perdió en estos diez años a sus principales soportes políticos e ideológicos, Fidel Castro y Hugo Chávez. La ayuda de Maduro se acabó, aunque diez años de “cooperación” le han permitido consolidar su situación financiera y política. Dádivas quebrantan penas, dice el dicho. Con esto Ortega ha comenzado a jalar de los bolsillos de los contribuyentes para mantener sus programas sociales que poco a poco ha venido desinflando.

2. El factor “esperanza” ha perdido mucho terreno en la conciencia social de las personas, el que ya recibió está satisfecho -aunque probablemente querrá seguir recibiendo más. Otros han logrado acomodarse en una situación complicada, son los que pomposamente el Banco Central llama “ocupados”, esos dejaron de esperar y tomaron en sus manos la lucha por conseguir el “pan de cada día”. Eso se refleja en que entre 2012 y 2017, el FSLN perdió votos en 71 de los 153 municipios del país y en más de 30 solo creció entre el 1% y el 9.5%. O sea, la locomotora está perdiendo fuelle.

3. La economía ha crecido sostenidamente pero no en los niveles que la sociedad demanda para saltar de la pobreza a niveles superiores. Diez años después continuamos siendo el segundo país más pobre de América Latina, y como siempre, escoltados por Haití.

4. Los grandes proyectos que llegarían a ser los “cohetes” de la inversión y el emprendimiento nunca existieron o fueron una ilusión que ha terminado por atrapar al sandinismo. No debemos olvidar que el Secretario de Políticas Públicas de la Presidencial, Paúl Oquist, dijo que en 2016 la economía del país estaría creciendo a tasas del 15% anual. En junio del 2013, Oquist dijo que el “Gran Canal Interoceánico hará que el Producto Interno Bruto (PIB) de Nicaragua se duplique para el año 2018, mientras la tasa de empleo formal se estará triplicando. ¡Wow!, lindo sueño que no será.

Nubarrones

5. El ritmo de inversiones públicas será insostenible en pocos años, en la medida que nos acercamos al límite de capacidad de endeudamiento. La parafernalia de construcción de estadios y canchas, este año, o el ritmo constructor de carreteras dependerá de otras fuentes de financiamiento y no de las IFI´s. Es decir, aún hay sitios para “pescar” créditos, pero esto no es infinito.

6. El ciclo económico está desinflando las burbujas, como la venta de vehículos y la construcción de viviendas y edificios. Hay bastantes proyectos en la tubería de los bancos y los prestamistas, pero la situación está cambiando rápidamente.

7. Y muy importante: El proyecto “albino” en América Latina está frenado y en retroceso. Ortega podría terminar siendo una “isla” y aunque no le guste la comparación al líder rojinegro, si Maduro cae, su posición será precaria. Y allí sí, los pececitos del estanque podrían convertirse en tiburones.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *