Segundo día del Novenario a La Purísima

  • Franciscanos trajeron Novena

Por Julio Pérez
Trinchera de la Noticia

En las parroquias, empresas y viviendas de los barrios y residencias de Nicaragua comenzó a rezarse ayer el Novenario a la Pureza de María que culminará el 7 de diciembre con la tradicional Gritería y el grito de “¿Quién Causa Tanta Alegría?”

Según Monseñor Rodrigo Urbina, párroco de la Basílica de El Viejo, la Novena que actualmente reza y canta el pueblo nicaragüense, la trajo la escuela Franciscana de León, y que originariamente tiene por base la Novena “Candor de la Luz Eterna”.

Respetando el contenido original de la Novena “Candor de la Luz Eterna” se introdujeron luego secuencias de las lecturas bíblicas, que inicia con el relato de la caída de nuestros primeros padres, Adán y Eva, tomado del libro del Génesis y culminando con el precioso pasaje del Libro del Apocalipsis. Donde aparece la mujer vestida de sol, con la luna por escabel de sus pies y coronada con las estrellas del firmamento, explicó Monseñor Urbina.

Recordó que este fue un trabajo realizado del hoy Obispo de León, Monseñor Bosco Vivas, juntamente con los sacerdotes como Monseñor Oswaldo Mondragón y el padre Santiago Anitua. “Ellos se sentaron y tomando esa doctrina de la Inmaculada Concepción, heredadas de los hijos de San Francisco, respetando las canciones antiguas, al ritmo como las hemos aprendidos y las conservamos, fueron elaborando también las secuencias de las lecturas bíblicas”.

Mayoría de cantos son anónimos

Esa es la Novena que se reza en todos los hogares de Nicaragua con todo amor y con toda pompa, y sobre todo que nos hace sentir una sola familia, y nos une a los pies de la imagen de la Inmaculada, que nosotros tenemos en nuestros hogares, ya hace que se abran nuestros labios para cantarle a ella con todo amor de hijo el “Dulces Himnos”, el “Tu Gloria”, el “Fue Concebida”, el “Toda Hermosa”, y todos y cada uno de esos cantos que siendo anónimos la mayoría de ellos, son un reconocimiento y un himno de este pueblo nicaragüense de amor, de veneración y de respeto profundo a la Inmaculada Concepción de la Virgen María, apuntó Monseñor Urbina.

Masaya no se queda atrás

Monseñor Urbina también recordó, resaltó y reconoció el papel fundamental que jugó Masaya en la elaboración de las partituras de los cantos marianos. Se refirió con especial énfasis al canto “Salve Azucena Divina”, que nace del corazón, puño y letra del reconocido músico de Masaya, Alejandro Vega Matus.

“Quien, de nosotros, por ejemplo, no ha considerado alguna vez ese canto del “Salve Azucena Divina”, como un himno oficial a la Inmaculada Concepción, indicó Monseñor Urbina.

 

 

 

 

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