Académicos ven “amenaza sutil a la democracia” en Nicaragua

  • Dos académicos y una fundación importante de Estados Unidos denuncian el rumbo del gobierno sandinista
  • Afirman que en Nicaragua y otros países ocurren “las amenazas más sutiles a la democracia”
  • Ataque al gobierno sandinista llega en un momento crucial en la política estadounidense

Redacción Central
Trinchera de la Noticia

Andreas E. Feldmann, profesor asociado de los departamentos de estudios latinoamericanos y latinos y ciencias políticas de la Universidad de Illinois en Chicago, y Oliver Della Costa Stuenkel, profesor asociado de relaciones internacionales de la Fundación Getúlio Vargas en São Paulo, han publicado un estudio sobre el rumbo del gobierno sandinista al que denuncian de “socavar deliberadamente las instituciones y sistemas democráticos para mantener el control del país”.

El ensayo fue elaborado para Rising Democracies Network de Carnegie, una influyente fundación estadounidense, y divulgado esta semana en diferentes medios informativos.

El trabajo llega en un momento complejo de la política interna de Estados Unidos y en los últimos días de trabajo en el Senado EEUU que tiene en su agenda la aprobación de Nica Act, ya sancionada por el Congreso hace algunos meses.

Y aunque algunos analistas dicen que el Senado no abordará este año el tema sobre Nicaragua, las presiones para que se interese en Nica Act son muchas y diversas. El ensayo de Feldman y Della Costa Stuenkel se suma a las crecientes presiones en Washington.

Los autores dicen que “Mientras el mundo observa de cerca la profunda crisis política en Venezuela, las amenazas más sutiles a la democracia en otras partes de América Latina” ocurren sin control.

Agregan que “Nicaragua es un excelente ejemplo de la tendencia preocupante” hacia el autoritarismo y del aprovechamiento del boom económico, del alza de los precios de las materias primas, para consolidarse en el poder.

“El partido hegemónico emergente del país ha logrado un progreso considerable en áreas como la seguridad pública, la política social y la economía, y ha explotado este éxito para consolidar su poder. La estrategia del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) está demostrando ser más sofisticada y efectiva que la del Partido Socialista Unido de Venezuela primero bajo Hugo Chávez y ahora Nicolás Maduro”, dicen los autores.

Pero acusan a la comunidad internacional de lucir “incapaz o desinteresada en ayudar a revertir esta tendencia”.

“Existe un régimen para proteger la democracia a nivel regional, pero la implementación de su marco de reglas y normas ha hecho poco para frenar las tendencias autoritarias en Nicaragua y otros países latinoamericanos. Por lo tanto, existe una necesidad urgente de actualizar este marco y galvanizar un apoyo internacional más efectivo que frene el giro autoritario del país. Estudiar el caso de Nicaragua puede ayudar a avanzar en este debate urgente”, indican Feldman y Della Costa Stuenkel.

Disminución de la democracia

El ensayo insiste que el presidente Daniel Ortega desde 2006 “ha desmantelado gradualmente la joven democracia de Nicaragua”.

“Irónicamente, la regla cada vez más dictatorial y nepotista de Ortega recuerda el régimen sultanista de la familia Somoza. Ortega y su séquito tienen el control casi total de la rama ejecutiva, el Congreso, la mayoría del poder judicial, el partido sandinista, la policía y el ejército nacional”, agrega.

Apuntan que “los sandinistas temen un regreso, paradójicamente a una dictadura familiar similar a la de los días de Somoza” y critican el papel de Rosario Murillo, que “se dice controla muchas decisiones clave, mientras que los ministros del gabinete tienen un papel principalmente ceremonial”.

Tras analizar brevemente lo ocurrido en las elecciones de noviembre de 2016, critican el uso de la represión contra sus opositores. “Incluso los analistas que critican a Ortega argumentan que el presidente probablemente habría ganado incluso en un concurso libre y justo. Varios factores explican este resultado”.

“Lo más preocupante, en este contexto, es la concentración extrema de poder que rodea a Ortega, su esposa y sus hijos, reduciendo drásticamente la probabilidad del retorno de la democracia multipartidista o una transición política ordenada en los próximos años”, dicen los estudiosos.

Apatía regional e internacional

“Los diplomáticos latinoamericanos en Managua reconocen en privado el lento declive de la democracia en Nicaragua, sin embargo, por varias razones, sus gobiernos -con la excepción de Costa Rica- han sido reacios a hablar. Esto a pesar de su supuesta promesa de defender y promover la democracia regional.

“Después de las elecciones de noviembre de 2016 en Nicaragua, Estados Unidos declaró que estaba “profundamente preocupado por el defectuoso proceso electoral presidencial y legislativo en Nicaragua, que impidió la posibilidad de una elección libre y justa”. Pero la reacción de los gobiernos latinoamericanos estaba lejos. más silenciado, y solo el gobierno de Costa Rica comentó explícitamente sobre las crecientes tendencias autoritarias de Ortega”.

Perspectivas

El ensayo concluye que “el escenario más probable es que Ortega continúe acumulando poder, posiblemente con una mayor represión. Si el crecimiento económico continúa al ritmo actual, se puede esperar que la represión continúe en niveles moderados. Sin embargo, si se desacelera el crecimiento económico y aumenta el descontento, se puede esperar que Ortega tome medidas más específicas para evitar el surgimiento de opositores políticos que podrían movilizar a la población”.

“El régimen no responde a ninguna presión doméstica para retirarse de su consolidación autoritaria del poder. En cuanto a la comunidad internacional, la ventana de oportunidad para jugar un papel constructivo en la protección de la democracia parece haberse cerrado. La presión diplomática debería haberse aplicado mucho antes como una forma de impedir el desmantelamiento de Ortega de partidos rivales e instituciones democráticas que podrían haber mantenido sus tendencias autoritarias bajo control”.

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