La tesis de Carnegie

En la edición impresa de ayer, Trinchera de la Noticia divulgó el resumen de un estudio hecho por dos académicos, uno estadounidense y otro brasileño, sobre el gobierno de Daniel Ortega y el estado de la democracia nicaragüense.

El análisis fue hecho para una fundación importante de Estados Unidos, Rising Democracies Network of Carnegie “una red de investigación de destacados expertos en democracia y política exterior, dedicada a examinar el creciente papel de las democracias no occidentales en el apoyo a la democracia internacional y en los conflictos”, según la definición que encontramos en el sitio web de este centro de pensamiento.

La Rising Democracies Network trabaja en asociación con la fundación Robert Bosch Stiftung, y cuenta con el apoyo adicional de la Fundación Ford y el Departamento de Desarrollo Internacional del Reino Unido.

Sus autores son Andreas E. Feldmann profesor asociado del Departamento de estudios latinoamericanos y ciencias políticas de la Universidad de Illinois en Chicago; y Oliver Della Costa Stuenkel, profesor asociado de relaciones internacionales de la Fundación Getúlio Vargas de São Paulo, donde coordina la rama de São Paulo de la Escuela de Historia y Ciencias Sociales y el programa ejecutivo en relaciones internacionales.

El estudio tiene elementos importantes para el análisis coyuntural. Los autores, Feldman y Della Costa Stuenkel muestran de entrada la urgente necesidad de que la comunidad internacional vuelva sus ojos hacia Nicaragua. O sea, están convencidos, desde el título del ensayo, de que se está muriendo rápidamente la democracia en el país, y en otros, sin que la comunidad internacional repare en este fenómeno.

“Mientras el mundo observa de cerca la profunda crisis política en Venezuela, las amenazas más sutiles a la democracia en otras partes de América Latina no son controladas” dicen los autores indicando las “tendencias autoritarias socavan deliberadamente las instituciones y sistemas democráticos para mantener el poder”.

Un caso complejo

Dicen que “desde comienzos del siglo XXI, los titulares en América Latina han estado explotando circunstancias económicamente prometedoras, particularmente debido al boom de los productos básicos, para mejorar su legitimidad y fortalecer su control del poder”.

Los autores van directos, a la yugular del tema, poniendo sobre la mesa dos cartas importantes: Líderes latinoamericanos están utilizando las circunstancias, una de ellas el desinterés de la comunidad internacional para destrozar y someter los sistemas para perpetuarse en el poder.

 “Nicaragua es un excelente ejemplo de esta tendencia preocupante. El partido hegemónico emergente del país ha logrado un progreso considerable en áreas como la seguridad pública, la política social y la economía, y ha explotado este éxito para consolidar su poder”, agregan. “La estrategia del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) está demostrando ser más sofisticada y efectiva que la del Partido Socialista Unido de Venezuela primero bajo Hugo Chávez y ahora Nicolás Maduro”, reconocen los autores.

Cambiar la percepción

La estrategia de Ortega, que describen los académicos, es conocida para nosotros, pero las personas de afuera, cuando lean el ensayo terminarán cambiando su percepción del fenómeno político nicaragüense, lo verán con otros ojos, más coincidentes con las posiciones de algunos grupos políticos criollos lo que no quiere decir que sean argumentos menos válidos.

La queja sobre el desinterés internacional en Nicaragua es un mensaje más global para que los gobiernos, partidos, fundaciones, grupos sociales y políticos tomen cartas en el asunto.

“Mientras tanto, la comunidad internacional parece incapaz o desinteresada de ayudar a revertir esta tendencia. Existe un régimen para proteger la democracia a nivel regional, pero la implementación de su marco de reglas y normas ha hecho poco para frenar las tendencias autoritarias en Nicaragua y otros países latinoamericanos. Por lo tanto, existe una necesidad urgente de actualizar este marco y galvanizar un apoyo internacional más efectivo que frene el giro autoritario del país. Estudiar el caso de Nicaragua puede ayudar a avanzar en este debate urgente”, indican los académicos.

Algunos factores

Los factores anotados a favor y en contra por Feldmann y Della Costa Stuenkel son, entre otros:

1. El triunfo electoral del 2016 “no fue solo el resultado de una represión y persecución sistemática y abierta. Incluso los analistas que critican a Ortega argumentan que el presidente probablemente habría ganado incluso en un concurso libre y justo”.

2. “A pesar de la retórica antineoliberal del presidente (Ortega), él ha adoptado una política económica en gran parte ortodoxa y pro empresarial que ha dado resultados positivos”.

3. “Si bien Venezuela nacionalizó industrias clave y tomó medidas concretas para articular un proyecto socialista, Nicaragua se convirtió y sigue siendo un destino atractivo para la IED. En lugar de combatir a las élites empresariales, Ortega las ha cooptado en gran medida”.

4. “El enfoque astuto y pragmático de Ortega ha sido instrumental para apaciguar a otro adversario importante: la Iglesia Católica, que ha sido históricamente muy crítica con la ideología sandinista”.

5. “Ortega ha demostrado ser un administrador capaz y, a pesar del giro autoritario del país, la mayoría de la gente afirma que está mejor hoy que en el pasado. Un logro importante es el registro de seguridad pública de Nicaragua”.

6. “Finalmente, el régimen ha contenido la oposición mediante el uso de una astuta combinación de cooptación y represión selectiva, así como también la concesión ocasional”.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *