Opinión: Dos hermanos ejemplares

Por César Augusto  Zamora Hinojos

Ex presidente y director de AMCHAM
Presidente de la Cámara de Energía de Nicaragua, miembro del COSEP.

Durante los años 80, Don Carlos Reynaldo Lacayo no salió de Nicaragua y cuidó los sellos de la clandestina Cámara de Comercio Americana de Nicaragua (AMCHAM). De 1990 A 1994 reconstruye y preside AMCHAM con verdadero tesón empresarial e institucional. Nicaragua requería entonces unidad y concertación y AMCHAM formaba parte del acuerdo nacional.

En 1993 tengo el privilegio de conocer a Don Carlos Reynaldo en su visita a Washington D.C. Recorrió el Departamento de Estado y el Congreso con una misión clara: respaldar al Gobierno de Doña Violeta ante las típicas y recurrentes manipulaciones de otros nicaragüenses con el entonces Senador Jesse Helms. El Empresario Carlos Reynaldo Lacayo hablaba con claridad y firmeza. Verlo actuar me abrió los ojos del importante rol que juegan los empresarios en la vida de nuestra nación y despertó mi interés por algún día ser miembro AMCHAN. Con su actuar Don Carlos Reynaldo ponía las primeras piedras de la nueva institucionalidad gremial nicaragüense.

Con Don Cesar Augusto Lacayo nos tocó trabajar juntos en la Junta Directiva de AMCHAM del 2005 y 2006 cuando la presidencia la ostentaba con mucha dignidad Don René González.

En medio de la campaña electoral del 2006, el Embajador de los Estados Unidos, Paul Trivelli llegó a pedirle a la Junta Directiva el endoso de AMCHAM a un candidato presidencial. Don René trazo la raya y dijo no.  AMCHAM no iba a endosar a nadie mientras no existiera unidad. Don Rene marcó así un hito institucional: En AMCHAM mandan los socios, no la Embajada de los Estados Unidos.

En el 2007 habíamos dos, César Augusto aspirando a la Presidencia de AMCHAM en una elección sin la tradicional “misa negra” donde todo se cocinaba a priori. Media hora antes de la Asamblea se me acercó Don César Augusto Lacayo y me preguntó si quería ser Presidente de AMCHAM y le respondí que sí, que yo  tenía mucho interés. Don César Augusto me extendió la mano y me dijo que, si era así, él se retiraba y que contara con su apoyo. Me confesó su preocupación de que venían años difíciles y que teníamos que estar más unidos.

 Mi duda duró una hora. No sólo me nominó para la presidencia de AMCHAM, sino que durante los dos años que ejercí el cargo siempre fue pro activo en apoyar el quehacer de la Cámara sin pedir nada para él.

En el 2008 es Don Carlos Reynaldo, en la Asamblea General, quien me postula para reelegirme como presidente. Se abría aún más mi admiración y agradecimiento para con los dos Hermanos Lacayo, que con fina muñeca entendían los tiempos y depositaron en mí las ganas de ser mejor y comprometerme con la gremialidad y trabajar sin descanso por ser puente en las relaciones entre Estados Unidos y Nicaragua.

En el 2008 instituimos en AMCHAM el Premio de la Excelencia Empresarial con el fin de agradecer la labor de excelencia y de servicio de nuestros socios. El primer premio se lo otorgamos a la Dama Empresaria Doña Lucia Salvo en una ceremonia íntima y familiar. Sus aportes de dignidad, profesionalismo y amor a Nicaragua eran su sello personal.

Desde Doña Lucia hasta hoy nadie merecía más este premio que los Hermanos Lacayo. Nunca lo pidieron y siempre lo merecieron. Hoy en el 2017 el Presidente de AMCHAM Álvaro Rodríguez con mucho valor hace justicia al otorgarles a los Hermanos Lacayo el Premio de la Excelencia Empresarial 2017, porque han sido los empresarios que más han aportado y velado por el bienestar de AMCHAM como gremio.

Carlos Reynaldo y César Augusto Lacayo, líderes del GRUPO CALSA, son ejemplo de hermandad, prudencia y sagacidad empresarial. Para ellos la unidad empresarial es una máxima que están dispuestos a defender aquí o fuera de Nicaragua. De D.C. a Madrid, de Santiago de Chile a México DF. Los Hermanos Lacayo son los verdaderos Embajadores Empresariales de Nicaragua.

Si hay que defender la institucionalidad del país, si hay que defender la Libre Empresa, si hay que invertir, si hay que poner el hombro y el pecho por la unidad empresarial, ahí están Don Carlos Reynaldo y Don César Augusto Lacayo. Dos Hermanos Empresarios Nicaragüense dispuestos a aportar en lo transcendente.

Hoy César Augusto Lacayo es presidente del capítulo CEAL de Nicaragua y los hermanos Lacayo son consejeros del COSEP.

Estoy muy contento por los Hermanos Carlos Reynaldo y César Augusto Lacayo y por la membresía de AMCHAM.  ¡Llegó el momento de celebrarlos en vida… como Dios manda!

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