El discurso del bienestar

Las proyecciones sobre el crecimiento de la economía de Nicaragua el próximo año apuntan a que será muy parecida a la del 2017. En promedio, todas apuntan a un 4.5% del PIB, estimuladas por los pronósticos meteorológicos de que el invierno del 2018 será bueno, “tirando” a extraordinario.

Los informes del Banco Mundial sobre Nicaragua no son dramáticos ni pesimistas, pero muestran una tendencia a la caída del crecimiento, del PIB que sumado da $13,321 mil millones de dólares.

La CEPAL proyecta el 4.5% de crecimiento para 2018; el Fondo Monetario Internacional lo ubica en 4.3%, mientras el Banco Central de Nicaragua dice que será de 5.2%.

La adicción a los préstamos internacionales del gobierno sandinista es cada día mayor.

La Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social, FUNIDES, también se apunta a rebajar la proyección del crecimiento en una proporción similar a la de CEPAL: 4.5% en 2018.

El economista Néstor Avendaño, director de la consultora COPADES, columnista de Trinchera de la Noticia ha señalado en sus más recientes artículos, señala  el desaceleramiento económico para el 2018. Algunos de los factores que inciden son:

“Termina el año de 2017 con una desaceleración del crecimiento económico del país, aunque supera la barrera de 5%, debido principalmente a los aumentos importantes del volumen de bienes exportados y del gasto de inversión fija del sector privado.

“La presión inflacionaria de los precios al consumidor en 2017 se mantiene por debajo de la barrera del 5% debido a la política monetaria contractiva dirigida desde el Banco Central de Nicaragua (BCN).

“La tasa de desempleo abierto se aproxima al 10% de la población económicamente activa (PEA) y la tasa de desempleo equivalente. Casi 900 mil personas no generan ingresos en este año.

“Los desequilibrios macroeconómicos han disminuido. El déficit fiscal de 1.5% del Producto Interno Bruto (PIB) está influenciado por la desaceleración del crecimiento de la recaudación de impuestos y la caída del gasto de inversión en construcción pública”, indicó el especialista.

Las tensiones geopolíticas

El Banco Mundial y el BID continuarán siendo claves para el gobierno de Daniel Ortega. El BM impulsó este año cinco proyectos en ejecución, que suman un monto de $194.4 millones de dólares. Hace dos años fue de $85 millones de dólares.

A través de la Asociación Internacional de Fomento, AIF, fueron desembolsados al 30 de septiembre de 2017 la suma de 158.79 millones de dólares, la mayoría benignos, casi donaciones. AIF es la entidad del Banco Mundial que presta ayuda a los países más pobres. Esta agencia donó $78.36 millones a esa fecha.

El Banco Interamericano de Desarrollo, BID, es la principal columna vertebral de la inversión pública en el gobierno de Ortega, sin este aporte que suma préstamos por $1.06B, no podría concebirse lo alcanzado hasta ahora.

A la fecha, han concluido 632 proyectos financiados por el BID, en muchos años, no solo este o en los últimos 10 años.

Necesaria “adicción”

La adicción a los préstamos internacionales del gobierno sandinista es cada día mayor. La caída de la “cooperación” económica de Venezuela, el fin de los programas de donaciones de Europa y Estados Unidos, muchos de los cuales eran vitales para el sostenimiento de la balanza de pagos y el presupuesto, por ejemplo, ha llevado a Ortega a apostar por los préstamos internacionales. No hay otro camino.

El mandatario también ha tirado de la llave del BCIE como ningún otro gobierno hizo antes. Durante 2016, el BCIE aprobó US$379.8 millones, cifra que representó un aumento del 93.8% del total aprobado en 2015. El 100% de lo aprobado fue para el sector público.

Mientras, los recursos financieros desembolsados a Nicaragua durante 2016 ascendieron a US$209.0 millones.

Para mantener la estabilidad económica y las finanzas del estado, también están recurriendo a fuentes de préstamos poco usadas en el pasado. Bancos europeos y asiáticos han pasado a ser usadas por la dependiente creciente de financiamiento externo.

Los seis riesgos del 2018

Los que hoy dicen “si te gustó tu situación económica en el 2017, también te gustará la del 2018”, obviamente una broma, dicha con sorna, para decirle a la persona que no espere una mejoría para el año que viene.

Para la mayoría de los nicaragüenses, un año como el que pronto termina será malo como en el 2016, a pesar de que el ingreso per cápita de cada nicaragüense “aumentó” a $2,050 dólares anuales, según el BID. En 2015, el ingreso individual fue de $1,960, dice la misma fuente.

La conclusión del Dr. Avendaño sobre el 2018 es contundente: “Entramos al año de 2018 con el acoso de seis riesgos a la economía nacional, todos de origen externo pero motivados, en gran parte, por políticas económicas externas y, en parte, por problemas políticos internos. Desde un punto de vista económico, deberíamos prepararnos para lo peor y construir escenarios menos perversos para la población en general, pero el problema político interno debería ser resuelto por los políticos nicaragüenses en Managua y no en Washington”.

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