Julio Rocha López, un camino exitoso truncado por la corrupción

  • Dominó el fútbol nicaragüense durante un cuarto de siglo
  • Fue apadrinado por Joseph Blatter y Jack Warner
  • Construyó el estadio de fútbol de Managua salpicado por denuncias de corrupción

Redacción Central
Trinchera de la Noticia

Julio Rocha López tenía 67 años de edad al fallecer esta madrugada a 20 días de que un juez de los Estados Unidos dictara sentencia en el escándalo de corrupción de la Federación Internacional de Fútbol Asociado, FIFA, comenzado en el año 2015 y en el que cayeron detenidos dirigentes de muchos países del mundo.

Nació en 1950, en Diriamba, departamento de Carazo, y fue presidente de la Federación Nicaragüense de Fútbol, FENIFUT, y de la Unión Centroamericana de Fútbol, UNCAF. Rocha fue arrestado en mayo de 2015 en Suiza en el marco de una operación de la Fiscalía de Estados Unidos contra dirigentes del fútbol.

En diciembre del 2016 se declaró culpable de los cargos ante un corte federal de Brooklyn, Nueva York, y el próximo dos de febrero estaba fijada la fecha en que el judicial dictaría la sentencia en su caso.

Rocha es uno de los 7 detenidos esta semana (cinco latinoamericanos y dos británicos) en Suiza, acusados por la justicia estadounidense de ser parte de una supuesta trama de corrupción en la FIFA relacionada con sobornos valuados en unos 150 millones de dólares durante los últimos 20 años.

Los delitos asociados contra el dirigente nicaragüense son conspiración y extorsión, conspiración fraudulenta, transferencia de dinero proveniente del soborno, lavado de dinero y esquema de fraude en eliminatorias de la Copa Mundial.

La Fiscalía del Distrito Este de Nueva York acusó a Julio Rocha López de recibir un soborno de 150 mil dólares de la empresa Traffic Sports por vender en 2011 los derechos para transmitir y mercadear los partidos de eliminatorias mundialistas entre 2012 y 2018 de la selección de futbol de Nicaragua en 1.2 millones de dólares.

La acusación radicada también en New York detalla que Rocha recibió el soborno el 26 de mayo de 2011 en una triangulación bancaria iniciada a través del  banco intermediario Itaú en Brasil, que luego trasfirió el dinero a otra cuenta de un banco en Miami, Florida; este a su vez lo giró a Bankinter en España a nombre de una cuenta del acusado.

Julio Rocha ascendió en la FIFA con el padrinazgo del ex presidente de Concacaf, Jack Warner, otro de los acusados; como Director de la Oficina de Desarrollo  que se ocupa de México, Centroamérica, República Dominicana, Cuba y Puerto Rico de la FIFA.

Dirigió la Fenifut entre 1988 y 2012. También fue presidente del Comité Olímpico Nicaragüense y presidente de Uncaf del 2003 al 2007. Desde el año 2002, Ronald Bolaños, entonces presidente de una de las federaciones departamentales de fútbol de Nicaragua, acusó a Rocha de cometer anomalías en la Fenifut.

Dos años después Bolaños le entregó un documento a Joseph Blatter de visita por Nicaragua, en el que exponía una serie de irregularidades, entre ellas violaciones a los estatutos de la FIFA y falta de transparencia con los fondos y patrocinios recibidos de diferentes empresas.

Bolaños envió el mismo informe a Chuck Blazer, en ese momento secretario de Concacaf y hoy uno de los testigos de la corona de la justicia norteamericana que ha colaborado para destapar el escándalo, pero no al presidente de esa organización, Jack Warner, porque este último “era el padrino de Rocha”.

Los señalamientos fueron investigados a lo interno de la Fenifut por orden de Blatter, pero en el resultado final nadie señaló irregularidades. Bolaños en cambio fue expulsado por Rocha de toda actividad del fútbol, señalándolo de perjudicar su imagen y reputación.

Como máximo dirigente del fútbol nacional Rocha gestionó desde el 2002 el proyecto del Estadio Nacional de Futbol, en Managua valorado en 30 millones de dólares. En 2004 Blatter llegó a Managua a colocar la primera piedra.

La obra estuvo manchada por señalamientos y cuestionamientos por la falta de transparencia en el manejo de los recursos.

En el año 2010 Nicaragua conoció los amaños de partidos en los que participaron algunos miembros de la Selección Nacional. El futbolista Armando Collado fue suspendido de por vida por este motivo. A rocha lo señalaron de haber contactado a la empresa Exclusive Sport para amañar partidos internacionales.

Y como presidente de Fenifut sus críticos lo acusaban de controlarlo todo, incluso los derechos de transmitir por televisión los partidos del campeonato nacional, de un estilo dictatorial  para administrar y sobre todo de maniobrar a su antojo los escrutinios internos para reelegirse en el cargo. En el 2012 dejó la Fenifut para asumir la oficina de desarrollo de FIFA en esta región.

La captura en suiza de este ingeniero nacido en el departamento de Diriamba, Carazo, quien nunca destacó como futbolista de primera división del Diriangén en los años 60,  no asombró en Nicaragua.

Salvo la repercusión mundial, en Nicaragua esperaban un evento parecido y hasta hubo comentarios de celebración en una sociedad que lleva conectada su pasión por el deporte, sobre todo el beisbol y el boxeo, con la política; una relación que va más allá del fanatismo sino en la manera caudillista de quienes mandan en estas áreas.

La prensa especializada no reaccionó con asombro, solo a los seguidores del fútbol que esperaban mayor impulso de este deporte con el ascenso de Rocha dentro de la FIFA.

Artículo elaborado con material publicado por el Diario Las Américas.

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