Exigir transparencia

En las dos primeras semanas de circulación en este año,  Trinchera de la Noticia ha publicado dos casos de la administración sandinista que “chorrean sangre”. La denuncia de la ex directora de Inafor, Shanda Vanegas Morgan -que ampliaremos pronto- y la intervención de una “fuerza de tarea” presidencial en la Empresa de Transmisión Eléctrica, Enatrel.

No es la primera vez que Trinchera, y otros medios de información, denuncian casos similares de corrupción en la administración pública y no serán las únicas porque la gente está perdiendo el miedo, los funcionarios públicos ahora temen menos a las represalias, y gracias al creciente uso de las redes sociales hay más acceso de los ciudadanos a la denuncia.

Todo esto ocurre al margen de la férrea censura del gobierno y el control que ejerce en las oficinas estatales en donde la filtración de información o documentos públicos está prohibida y perseguida.

En el caso de Inafor, si no quedó claro, debemos explicar que esa fue una filtración enviada a Trinchera de la Noticia. Algunos de los mencionados en el informe-denuncia enviada por la exdirectora a la vicepresidenta Rosario Murillo nos han escrito para acusar a Vanegas Morgan de habernos mandado el extenso documento. Eso es falso.

Lo hemos dicho muchas veces y lo reiteramos: La censura no ha funcionado, nunca, en ningún sistema. Al final la verdad encuentra una salida. Puede tardar en conocerse, puede ser que solo salga una parte, a veces deformada, pero siempre termina saliendo. De cualquier manera, nos damos cuenta de las cosas.

No han podido

El gobierno ha sellado las puertas a la transparencia durante 10 años y no ha podido evitar que la prensa independiente investigue las denuncias. El riesgo que no han podido evitar es que los individuos construyan redes paralelas, canales nuevos, para dar a conocer lo que sabe.

Estamos seguros de que hay mucho más por escarbar y eso constituye el principal desafío de la prensa independiente. Una parte del periodismo crítico está ahora más interesado en los temas políticos, en los “grandes casos” como el de Roberto Rivas Reyes, pero hay muchos otros menos “atractivos” y más cercanos a la realidad cotidiana que merecen igual atención. La corrupción no sale de vacaciones y avanza como cáncer terminal invadiendo el ámbito de las funciones públicas.

El gobierno ha tratado de proyectar la imagen de que lo “viejo” es corrupto o que tiene tendencia a ello, también lo han asociado a lo ineficiente o “mañoso”, para proyectar que lo nuevo, lo “joven”, está libre de “pecados”. La marginación de la vieja militancia sandinista es una manera de decir que lo pasado, que la mayoría de los revolucionarios de los años 70 y 80 no caben en el proyecto sandinista actual porque ya tienen “mañas”, no funcionan, no “entienden” y por ello los han sacado.

Una violación constitucional

La realidad ha demostrado que no es así. Los jóvenes -más bien a los extraídos de la generación juvenil actual- también caen en la corrupción, son propensos a ello y caen en los vicios que dicen combatir.

Por falta de experiencia o porque no reciben el entrenamiento adecuado, el problema se vuelve doble.

Lo más evidente en este asunto es que la censura es una violación constitucional, quebranta además a media docena de leyes que protegen derechos ciudadanos como la libre expresión, la libertad para pedir y difundir información, para emplazar a las autoridades a que rindan cuentas, a imprimir y distribuir ideas y hechos por cualquier medio legal posible.

Ninguno de estos derechos ha sido anulados o suspendidos para la sociedad, pero el gobierno lo está haciendo -digo prohibiendo su ejercicio- a medio millón de trabajadores estatales y municipales. Eso es un hecho grave.

¿Somos todos iguales?

El preámbulo de la Constitución, que los legisladores demócratas entre 1990 y la actualidad, no quitaron, apela a las “generaciones de héroes y mártires que desarrollaron la lucha de liberación por la independencia nacional”. A parte de que la “independencia nacional” fue firmada por los padres de la Patria el 15 de septiembre de 1821, los héroes sandinistas lucharon contra la censura del régimen de Somoza y por la libertad de prensa y expresión. ¿O no fue así?

El capítulo de derechos, deberes y garantías de la Cn dice que “los derechos de cada persona están limitados por los derechos de los demás, por la seguridad de todos y por las justas exigencias del bien común”, con lo que la censura y las decisiones de cualquier funcionario limitando este derecho a las personas es una violación constitucional que da a todos los derechos a denunciar y hasta rebelarse ante quien viole de forma expresa esta disposición.

La protección de estos derechos, tan minimizados como que un policía de tránsito puede quitarle a un ciudadano un celular cuando lo está filmando, debe ser incorporada a la agenda de todos los nicaragüenses para frenar la censura oficial.

Hay que llamar a no temer a la denuncia. El arto. 27 Cn dice que “Todas las personas son iguales ante la ley y tienen derecho a igual protección” y debe hacerse cumplir.

Un comentario sobre “Exigir transparencia

  • el 17/01/2018 a las 2:49 pm
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    Felicito al Sr. Xavier Reyes Alba, por sus brillantes Gossips, pues siempre los temas que enfoca, son de gran importancia para el pueblo en general. No sé cual es la ideología política del señor Reyes Alba, pero si perteneciera al PLC, sería una ficha muy importante para ocupar un lugar dentro de esa Organización política. Las personas con una visión clara del acontecer nacional, pueden destacar en política y ser de gran beneficio al pueblo en general. Ánimo señor Reyes Alba, Nicaragua necesita de los mejores y más capacitados de sus hijos, para superar el camino hacia la democrácia y la paz social

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